Thursday, March 26, 2026
LA APORÍA (*) DEL 'REDUCTIO AD ABSURDUM' DE ALBERT CAMUS DE COMO VIVIR SATISFECHO ("FELIZ") EN UN MUNDO SIN SENTIDO
Saturday, March 14, 2026
"LA ADVERTENCIA FINAL DE ROGER PENROSE: LA FISICA DICE QUE ESTAMOS COMPLETAMENTE SOLOS" (GRAN SOLEDAD Y GRAN RESPONSABILIDAD)
"...Penrose is not, by the way, the first person to have proposed that the mind is basically a quantum phenomenon. David Bohm, was toying with the idea back in the 1950s. But Penrose has presented the most comppletely treory developed so far. I should also state that Penrose's theory is not completely all his doing: he freely admits that he has borrowed some of the features of his account of the mind from the work of other scientists, as the pages that follow will show. (I remind the reader again that, although Penrose and other scientists support his basic view that the human mind is a quantum, certain others reject this view. However, I have to say that we have yet to hear from the vast majority of the scientific community, one way or another, on this issue.)
Penrose develops his theory as a part of a larger theory of quantum gravity. To go to the level of quantum gravity analysis is to probe"is to probe far deeper than traditional science has gone. Traditional neuroscience has been satisfied with studying the extremely slow discharge of electrical voltage along wire-like appendages from the nerve cells called axons. Where axons reach other nerve cells chemical transmitters are released across tiny microscopic gaps called synapses. Then the next nerve cel release energy down its axons and so the process continues. Penrose of course recognizes that such transmission of electrical and chemical energy takes place in the brain, but to him this activity is just a side show. In Penrose's view, the real action of the brain - the main show as it were- take place deep at the quantum level at the point where quantum gravity comes into play. Penrose is intrigued by the quantum pop (q. p.)... He believes tha the q. p. plays a crucial role in the operation of the brain and mind... Before the quantum pop, the electron was both a ghostly wave and ghostly particle..."
(pags. 39-41)
Sunday, March 1, 2026
UNA ESPADA DE DAMOCLES PESA SOBRE LA HUMANIDAD: LA GUERRA NUCLEAR. Y LOS PROVOCADORES DE LA MISMA SON LOS MISMOS DE SIEMPRE EN SU ENFERMO AFAN IMPERIAL DEL "FINISH THE JOB" DESPUE DEL 'LITTLE BOY' Y EL 'FAT MAN'
En la madrugada del sábado, Ucrania lanzó un misil de mediano alcance contra la Planta de Construcción de Maquinaria de Votkinsk, una instalación industrial de defensa ubicada en la República de Udmurtia, aproximadamente a 1.300 kilómetros de la frontera ruso-ucraniana. El misil, equipado con una ojiva de mil kilos, impactó en el edificio que alberga el Taller 19, un importante taller de galvanoplastia y estampación.
El Taller 19 desempeña un papel crucial en la producción de algunos de los misiles balísticos estratégicos de Rusia.
La ojiva del Flamingo abrió un agujero de 30 por 24 metros en el tejado del edificio, provocando un incendio en su interior. Al menos 11 trabajadores resultaron heridos en el ataque.
No está claro en qué medida el ataque al Taller 19 ha afectado la capacidad de Rusia para producir misiles de importancia estratégica, como los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) Topol-M y Yars, o el misil balístico lanzado desde submarinos Bulava. Los misiles Iskander y Oreshnik se fabrican en la planta de Votkinsk, que también realiza investigación y desarrollo de sistemas de lanzamiento estratégico de próxima generación, como el ICBM Kedr.
Los ucranianos (USA-OTAN) han atacado el corazón mismo de la industria de defensa estratégica rusa, asestando un golpe que no solo es políticamente perjudicial en términos de la imagen que proyecta de la guerra contra Rusia, que ya entra en su quinto año, sino que también podría paralizar la capacidad de Rusia para seguir el ritmo del creciente número de sistemas de lanzamiento nuclear estratégico, ahora que el último tratado de control de armas entre Estados Unidos y Rusia, el Nuevo START, ha expirado.
Rusia es consciente de esta posibilidad desde hace tiempo. En diciembre de 2021 le dejó claro a Estados Unidos y a la OTAN que consideraba el despliegue de misiles de mediano o corto alcance en territorio ucraniano una línea roja que, de cruzarse, constituiría una amenaza inaceptable para la seguridad de Rusia.
En los borradores de tratado presentados a ambas partes, Rusia lo describió como una de las condiciones fundamentales para la estabilidad en Europa.
El artículo 6 del tratado estadounidense estipulaba que “las partes se comprometen a no desplegar misiles terrestres de alcance intermedio y corto fuera de su territorio nacional, ni en zonas de su territorio nacional desde las que dichas armas puedan atacar objetivos en el territorio nacional de la otra parte”. El artículo 5 del borrador del tratado de la OTAN también estipulaba que “las partes no desplegarán misiles terrestres de alcance intermedio y corto en zonas que les permitan alcanzar el territorio de la otra parte”.
En las semanas previas al inicio de la guerra, Rusia se esforzó por transmitir al gobierno de Biden la seriedad con la que se tomaban el asunto. Altos dirigentes del gobierno de Biden reconocen que Putin, acusó específicamente a Estados Unidos de intentar desplegar misiles en Ucrania, algo que el gobierno de Biden aseguró a Rusia que no tenía intención de hacer.
Si bien Estados Unidos ha declarado su disposición a “discutir el futuro de ciertos sistemas de misiles en Europa, en el marco del Tratado INF, que Rusia ha violado y del que se retiró el anterior gobierno estadounidense”, se avanzó poco en ese sentido cuando la subsecretaria de Estado estadounidense, Wendy Sherman, y el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Ryabkov, se reunieron durante más de siete horas en Ginebra, el 10 de enero de 2022.
Ambas partes mantuvieron posturas opuestas: Rusia buscaba una respuesta concreta a sus propuestas de tratado de diciembre, y Estados Unidos indicó que no podría haber acuerdo sin consultas adicionales con sus aliados, en particular con Ucrania.
Una reunión de seguimiento entre el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, celebrada el 21 de enero, no arrojó ningún resultado, salvo el compromiso de Estados Unidos de proporcionar una respuesta por escrito a los borradores de tratados de Rusia “con celeridad”.
El 26 de enero, Estados Unidos y la OTAN hicieron precisamente eso, rechazando categóricamente las condiciones de Rusia para la estabilidad y la seguridad en Europa, incluyendo su rechazo a las preocupaciones sobre el despliegue de misiles de mediano y corto alcance en suelo ucraniano.
Una reunión de seguimiento entre Serguei Ryabkov y la subsecretaria de Estado estadounidense, Rose Gottemöller, celebrada en Berlín el 9 de febrero, tampoco arrojó resultados.
Desde el inicio de la guerra, Rusia ha dejado claro que el suministro de medios de ataque de largo alcance a Ucrania por parte de Estados Unidos y la OTAN es una grave amenaza para la seguridad nacional del país.
El uso por parte de Ucrania de misiles Storm Shadow de fabricación británica y su equivalente francés, el SCALP, así como de misiles ATACMS suministrados por Estados Unidos, solo ha sido autorizado por los países proveedores con la condición de que estas armas no se utilizaran para atacar objetivos ubicados dentro de las fronteras de Rusia, tal como se reconoció en 1991.
Las amenazas rusas de responsabilizar a Alemania ayudaron a convencer al gobierno alemán de no suministrar misiles de crucero Taurus a Ucrania (los misiles Storm Shadow/SCALP tienen un alcance de 250 kilómetros, mientras que los ATACMS tienen un alcance máximo de 300 kilómetros; el Taurus, con un alcance máximo de 500 kilómetros, habría representado una mejora importante en la capacidad de Ucrania para atacar objetivos dentro de Rusia).
En septiembre de 2024, los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido consideraban activamente permitir a Ucrania el uso de misiles Storm Shadow y ATACMS para atacar objetivos dentro de Rusia.
Putin advirtió que si los países occidentales permitían a Ucrania utilizar misiles de largo alcance en territorio ruso, se verían directamente involucrados en la guerra.
“Esto significaría nada menos que la participación directa de los países de la OTAN, Estados Unidos y los países europeos en la guerra en Ucrania”, declaró Putin. “Será su participación directa, y esto, por supuesto, cambiará significativamente la esencia misma, la naturaleza misma del conflicto”.
Ante estas amenazas, Putin advirtió que Rusia se vería obligada a tomar “medidas apropiadas”. Las amenazas de Putin se produjeron en un momento en que Rusia había publicado una nueva doctrina nuclear que le permitía utilizar armas nucleares en represalia por los ataques que Estados Unidos y Reino Unido estaban estudiando.
El riesgo de una guerra nuclear era muy alto. En noviembre, el jefe de planes del Mando Estratégico, el contralmirante Thomas Buchanan, declaró ante un centro de estudios de Washington que el gobierno de Biden estaba preparado para librar y ganar una guerra nuclear con Rusia.
Luego, a principios de diciembre de 2024, la CIA, en respuesta al anuncio del gobierno de que permitiría a Ucrania usar misiles ATACMS para atacar objetivos en Rusia, informó a los miembros del Congreso que existía una probabilidad superior al 50 por cien de que estallara una guerra nuclear entre Rusia y Estados Unidos antes de fin de año.
Si bien Trump contribuyó a aliviar las tensiones al comprometerse a revertir la decisión del gobierno de Biden una vez en el cargo, cosa que hizo, el incumplimiento de su promesa de poner fin rápidamente a la guerra generó una creciente frustración y resentimiento hacia Rusia y sus dirigentes. Esto llevó a Trump a anunciar que estaba considerando suministrar a Ucrania misiles de crucero Tomahawk, el mismo sistema de armas que Rusia había prometido no permitir jamás en suelo ucraniano.
Flamingo: un misil británico con piezas ucranianas
Sin embargo, la amenaza de suministrar a Ucrania misiles Tomahawk era más una táctica de negociación que una amenaza real. La verdadera amenaza provenía de otro lugar: un misil diseñado por los británicos con piezas e infraestructura de fabricación ucraniana, conocido como el FP-5 Flamingo.
El Flamingo debutó en la feria internacional de la industria de defensa IDEX-2025, celebrada del 17 al 21 de febrero del año pasado en Abu Dabi cuando el Grupo de la Industria de Defensa angloemiratí Milanion presentó un prototipo de misil.
Construido en torno al motor turborreactor Ivchenko AI-25, desarrollado en la década de los cincuenta por la Oficina de Diseño Ivchenko en la URSS y producido en la fábrica de aviones Motor Sich en Zaporiya, el Flamingo era un derivado de los drones de reconocimiento Tu-141 y Tu-143 de la era soviética, que Ucrania había reutilizado como misiles de crucero de ataque terrestre. La ojiva parecía estar basada en bombas de gravedad ucranianas. El objetivo del diseño de Milanion era proporcionar a Ucrania una capacidad de ataque de largo alcance asequible y autóctona que eludiera las restricciones rusas sobre armas extranjeras.
Sin embargo, este engaño resulta poco convincente. Fire Point, la empresa que supervisa la producción del FP-5 Flamingo, es poco más que una empresa fantasma dirigida por una directora, Iryna Terej, sin formación ni experiencia en la producción de misiles.
La tarea de coordinar la producción de equipos de defensa ucranianos con proveedores extranjeros excede con creces sus capacidades.
El FP-5 Flamingo es exactamente lo que dice ser: un arma de fabricación británica diseñada para eludir los aspectos legales y las consecuencias de las restricciones rusas al uso de misiles de largo alcance de origen ucraniano contra objetivos rusos.
Los ataques militares rusos han afectado gravemente la capacidad de Ucrania para ensamblar el FP-5 en su propio territorio, como lo demuestra la destrucción casi total de la planta de Motor Sich a principios de este año.
Fire Point ha abierto una planta de producción de Flamingo en Dinamarca, cerca de la base aérea de Skrydstrup y de la ciudad de Vojens, en el sur de Jutlandia, que producirá el combustible sólido utilizado para propulsar el FP-5 durante las operaciones terrestres.
Al ser preguntado si el establecimiento de la producción de armas ucranianas en Dinamarca convertiría al país en blanco de ataques rusos, el ministro de Defensa danés respondió que Dinamarca no estaba en guerra y que un ataque abierto de Rusia contra Dinamarca constituiría un ataque contra un país de la OTAN.
No se mencionó el papel de Dinamarca en la asistencia a Ucrania para producir un misil que ahora se ha utilizado para atacar una de las instalaciones de producción de misiles estratégicos más importantes de Rusia, la Planta de Construcción de Maquinaria de Vótkinsk.
La doctrina Karaganov
Serguei Karaganov, presidente del Consejo Ruso de Política Exterior y de Defensa, advirtió contra el uso de Ucrania como arma para dañar a Rusia en nombre de Occidente. A mediados de junio de 2023, escribió que Rusia necesitaba reducir el umbral para el uso de armas nucleares para romper el apoyo occidental a Ucrania.
Si Occidente no cedía, declaró Karaganov, entonces “tendremos que atacar [con armas nucleares] un grupo de objetivos en varios países”, añadiendo que si Rusia no lo hacía, “no solo podría perecer Rusia, sino que muy probablemente toda la civilización humana llegaría a su fin”.
En aquel momento, Putin rechazó la doctrina Karaganov, afirmando que “no vemos la necesidad de utilizarla [un ataque nuclear táctico]; y, en segundo lugar, la mera contemplación de esta posibilidad contribuye a reducir el umbral para el uso de tales armas”.
Entre esos factores se encontraban los dos usos por parte de Rusia del misil balístico de alcance intermedio Oreshnik contra objetivos en Ucrania, en ambas ocasiones con la intención de enviar una señal a Ucrania y a sus aliados occidentales sobre los peligros inherentes a cualquier escalada de la guerra.
Pero mucho ha sucedido desde que Putin restó importancia a la retórica de Karaganov: el temor a una guerra nuclear entre septiembre y diciembre de 2024 y la amenaza estadounidense de suministrar misiles Tomahawk a Ucrania son ejemplos contundentes.
Ahora, la planta de construcción de maquinaria de Votkinsk ha sido atacada por un misil diseñado por los británicos para replicar el impacto estratégico del misil Tomahawk.
Votkinsk es el corazón de la industria de defensa estratégica rusa y ha sido atacada por un arma diseñada por los británicos con base en información de inteligencia proporcionada por la CIA. Este ataque es lo más cercano que se puede imaginar a un acto de guerra por parte de Estados Unidos y el Reino Unido.
De repente, la postura nuclear de Karaganov en junio de 2023 ya no parece tan descabellada. Rusia se encuentra en una encrucijada.
A corto plazo, se debe encontrar una solución a la amenaza que representa el Flamingo para Votkinsk y otras industrias de defensa estratégica ubicadas en las regiones de los Urales que ahora están amenazadas de ataque (una planta de producción de motores de cohetes en Perm, por ejemplo).
Dado el papel de Europa en el diseño, la financiación y la fabricación del misil Flamingo, una respuesta limitada de ataques contra objetivos en Ucrania no supondría ningún cambio fundamental. Los misiles seguirían construyéndose y lanzándose contra objetivos estratégicos en el interior de Rusia.
Si no disuaden definitivamente a Europa de proporcionar este tipo de ayuda militar a Ucrania, Rusia corre el riesgo de una muerte lenta. Pero entonces surge la pregunta más amplia de qué hacer con la propia Ucrania.
Rusia se encuentra actualmente inmersa en largas negociaciones de “paz” con Ucrania, supervisadas por Estados Unidos, que ahora se ha revelado, gracias al ataque de Votkinsk, como una mera excusa para que Ucrania desarrolle su capacidad militar y ataque estratégico dentro de Rusia con el fin de presionarla para que ponga fin a la guerra en condiciones menos favorables que las establecidas previamente por Putin.
Si el conflicto ruso-ucraniano termina en estos términos, Rusia habrá cedido en lo que consideraba una línea roja en diciembre de 2021: el despliegue de misiles de alcance intermedio afiliados a la OTAN en suelo ucraniano.
Esto representará una derrota estratégica para Rusia en todos los sentidos.
El intento de asesinato de Putin
Ya es hora de que Rusia deje de participar en un ejercicio tan autodestructivo. Estados Unidos no es un socio negociador fiable en este sentido: el intento de asesinato de Putin el 29 de diciembre del año pasado por 91 drones ucranianos guiados por la inteligencia de la CIA debería subrayar esta realidad.
Las continuas sanciones de Trump, destinadas a paralizar la economía rusa, no deberían considerarse una medida “normal”, sino, desde la perspectiva de su actual autor, el secretario del Tesoro Scott Bessant, quien las ve como un medio para “dominar a Rusia”, un acto de rendición literal.
El plan económico de siete puntos promulgado por Kiril Dmitriev a petición de Steve Witkoff no es más que una reescritura de los planes de dominación económica estadounidenses implementados en la década de los noventa y que se intentaron imponer a Rusia durante el cambio de régimen, disfrazado de una política de reinicio promovida en tiempos de Obama.
El gobierno de Trump no busca una paz mutuamente beneficiosa con Rusia, sino una victoria estratégica sobre Rusia, al igual que el gobierno de Biden.
Si esto no estaba claro antes del ataque del Flamingo en Vótkinsk, no hay excusa para que no sea dolorosamente obvio ahora.
En pocas palabras, el ataque de Votkinsk subraya la realidad de que Ucrania, tal como está configurada actualmente, no puede seguir existiendo una vez que la guerra haya terminado. Como señaló Dimitri Medvedev, el presidente ucraniano Volodímir Zelensky es un “bicho verde” que debe ser “aplastado”.
Lo mismo ocurre con todo el actual gobierno ucraniano. Ninguna elección puede remediar los males de Ucrania dentro del marco actual: el general Zaluzhny, el candidato preferido de Reino Unido para reemplazar a Zelensky, es partidario de Bandera, y Kiryl Budanov, el sustituto respaldado por Estados Unidos, es un terrorista con sangre rusa en las manos.
Si Ucrania sobrevive intacta, el programa de misiles FP-5 Flamingo también sobrevivirá, lo que significa que Rusia nunca más podrá dormir tranquila sin temer un ataque ucraniano.
El FP-5 Flamingo debe ser erradicado por completo y, para lograrlo, Ucrania, en su configuración actual, también debe ser erradicada. Es la definición misma de un problema existencial para Rusia.
Una pregunta que también exige una respuesta adecuada por parte de Europa.
Cualquier respuesta inadecuada se interpretará como una capitulación por parte de Rusia.
Scott Ritter https://scottritter.substack.com/p/the-flamingo-effect
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Tres ópticas.Tres atalayas desde dónde enfocar
esta Espada de Damocles sobre la Humanidad.
Sunday, February 8, 2026
'AQUI NO VENIMOS A OLER LA FLOR, SINO A REGAR LA PLANTA' (¿SERA ESTA LA MEJOR FORMA, PARA EL SER HUMANO, DE DARLE UN SENTIDO A NUESTRAS DICOTONOMIAS Y DISONANCIAS SIEMPRE EN UN CALLEJON SIN SALIDA?
Monday, January 26, 2026
EL GENIALMENTE DESORIENTADO MONO VESTIDO Y SEXOMANO. EL FRACASO DE LA ANTROPOLOGIA MARXISTA. MARX-ENGELS VERSUS OSCAR KISS MAERTH
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Primera edición: En a revista Die Neue Zeit, Bd. 2,
Esta edición: Marxists Internet Archive, noviembre de 2000.
Fuente: Biblioteca de Textos Marxistas
El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.
Hace muchos centenares de miles de años, en una época, aún no establecida definitivamente, de aquel período del desarrollo de la Tierra que los geólogos denominan terciario, probablemente a fines de este período, vivía en algún lugar de la zona tropical - quizás en un extenso continente hoy desaparecido en las profundidades del Océano Indico- una raza de monos antropomorfos extraordinariamente desarrollada.
Darwin nos ha dado una descripción aproximada de estos antepasados nuestros. Estaban totalmente cubiertos de pelo, tenían barba, orejas puntiagudas, vivían en los árboles y formaban manadas[2].
Es de suponer que como consecuencia directa de su género de vida, por el que las manos, al trepar, tenían que desempeñar funciones distintas a las de los pies, estos monos se fueron acostumbrando a prescindir de ellas al caminar por el suelo y empezaron a adoptar más y más una posición erecta. Fue el paso decisivo para el tránsito del mono al hombre.
Todos los monos antropomorfos que existen hoy día pueden permanecer en posición erecta y caminar apoyándose únicamente en sus pies; pero lo hacen sólo en caso de extrema necesidad y, además, con suma torpeza. Caminan habitualmente en actitud semierecta, y su marcha incluye el uso de las manos.
La mayoría de estos monos apoyan en el suelo los nudillos y, encogiendo las piernas, hacen avanzar el cuerpo por entre sus largos brazos, como un cojo que camina con muletas. En general, aún hoy podemos observar entre los monos todas las formas de transición entre la marcha a cuatro patas y la marcha en posición erecta. Pero para ninguno de ellos ésta última ha pasado de ser un recurso circunstancial.
Y puesto que la posición erecta había de ser para nuestros peludos antepasados primero una norma, y luego, una necesidad, de aquí se desprende que por aquel entonces las manos tenían que ejecutar funciones cada vez más variadas. Incluso entre los monos existe ya cierta división de funciones entre los pies y las manos. Como hemos señalado más arriba, durante la trepa las manos son utilizadas de distinta manera que los pies. Las manos sirven fundamentalmente para recoger y sostener los alimentos, como lo hacen ya algunos mamíferos inferiores con sus patas delanteras. Ciertos monos se ayudan de las manos para construir nidos en los árboles; y algunos, como el chimpancé, llegan a construir tejadillos entre las ramas, para defenderse de las inclemencias del tiempo. La mano les sirve para empuñar garrotes, con los que se defienden de sus enemigos, o para bombardear a éstos con frutos y piedras. Cuando se encuentran en la cautividad, realizan con las manos varias operaciones sencillas que copian de los hombres. Pero aquí es precisamente donde se ve cuán grande es la distancia que separa la mano primitiva de los monos, incluso la de los antropoides superiores, de la mano del hombre, perfeccionada por el trabajo durante centenares de miles de años. El número y la disposición general de los huesos y de los músculos son los mismos en el mono y en el hombre, pero la mano del salvaje más primitivo es capaz de ejecutar centenares de operaciones que no pueden ser realizadas por la mano de ningún mono. Ni una sola mano simiesca ha construido jamás un cuchillo de piedra, por tosco que fuese.
Por eso, las funciones, para las que nuestros antepasados fueron adaptando poco a poco sus manos durante los muchos miles de años que dura el período de transición del mono al hombre, sólo pudieron ser, en un principio, funciones sumamente sencillas. Los salvajes más primitivos, incluso aquellos en los que puede presumirse el retorno a un estado más próximo a la animalidad, con una degeneración física simultánea, son muy superiores a aquellos seres del período de transición.
Antes de que el primer trozo de sílex hubiese sido convertido en cuchillo por la mano del hombre, debió haber pasado un período de tiempo tan largo que, en comparación con él, el período histórico conocido por nosotros resulta insignificante. Pero se había dado ya el paso decisivo: la mano era libre y podía adquirir ahora cada vez más destreza y habilidad; y ésta mayor flexibilidad adquirida se transmitía por herencia y se acrecía de generación en generación.
Vemos, pues, que la mano no es sólo el órgano del trabajo; es también producto de él. Unicamente por el trabajo, por la adaptación a nuevas y nuevas funciones, por la transmisión hereditaria del perfeccionamiento especial así adquirido por los músculos, los ligamentos y, en un período más largo, también por los huesos, y por la aplicación siempre renovada de estas habilidades heredadas a funciones nuevas y cada vez más complejas, ha sido como la mano del hombre ha alcanzado ese grado de perfección que la ha hecho capaz de dar vida, como por arte de magia, a los cuadros de Rafael, a las estatuas de Thorwaldsen y a la música de Paganini.
Pero la mano no era algo con existencia propia e independiente. Era únicamente un miembro de un organismo entero y sumamente complejo. Y lo que beneficiaba a la mano beneficiaba también a todo el cuerpo servido por ella; y lo beneficiaba en dos aspectos.
Primeramente, en virtud de la ley que Darwin llamó de la correlación del crecimiento. Según ésta ley, ciertas formas de las distintas partes de los seres orgánicos siempre están ligadas a determinadas formas de otras partes, que aparentemente no tienen ninguna relación con las primeras. Así, todos los animales que poseen glóbulos rojos sin núcleo y cuyo occipital está articulado con la primera vértebra por medio de dos cóndilos, poseen, sin excepción, glándulas mamarias para la alimentación de sus crías. Así también, la pezuña hendida de ciertos mamíferos va ligada por regla general a la presencia de un estómago multilocular adaptado a la rumia. Las modificaciones experimentadas por ciertas formas provocan cambios en la forma de otras partes del organismo, sin que estemos en condiciones de explicar tal conexión. Los gatos totalmente blancos y de ojos azules son siempre o casi siempre sordos. El perfeccionamiento gradual de la mano del hombre y la adaptación concomitante de los pies a la marcha en posición erecta repercutieron indudablemente, en virtud de dicha correlación, sobre otras partes del organismo.
Sin embargo, ésta acción aún está tan poco estudiada que aquí no podemos más que señalarla en términos generales. Mucho más importante es la reacción directa -posible de demostrar- del desarrollo de la mano sobre el resto del organismo. Como ya hemos dicho, nuestros antepasados simiescos eran animales que vivían en manadas; evidentemente, no es posible buscar el origen del hombre, el más social de los animales, en unos antepasados inmediatos que no viviesen congregados. Con cada nuevo progreso, el dominio sobre la naturaleza, que comenzara por el desarrollo de la mano, con el trabajo, iba ampliando los horizontes del hombre, haciéndole descubrir constantemente en los objetos nuevas propiedades hasta entonces desconocidas. Por otra parte, el desarrollo del trabajo, al multiplicar los casos de ayuda mutua y de actividad conjunta, y al mostrar así las ventajas de ésta actividad conjunta para cada individuo, tenía que contribuir forzosamente a agrupar aún más a los miembros de la sociedad.
En resumen, los hombres en formación llegaron a un punto en que tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. La necesidad creó el órgano: la laringe poco desarrollada del mono se fue transformando, lenta pero firmemente, mediante modulaciones que producían a su vez modulaciones más perfectas, mientras los órganos de la boca aprendían poco a poco a pronunciar un sonido articulado tras otro.
La comparación con los animales nos muestra que ésta explicación del origen del lenguaje a partir del trabajo y con el trabajo es la única acertada. Lo poco que los animales, incluso los más desarrollados, tienen que comunicarse los unos a los otros puede ser transmitido sin el concurso de la palabra articulada. Ningún animal en estado salvaje se siente perjudicado por su incapacidad de hablar o de comprender el lenguaje humano. Pero la situación cambia por completo cuando el animal ha sido domesticado por el hombre. El contacto con el hombre ha desarrollado en el perro y en el caballo un oído tan sensible al lenguaje articulado, que estos animales pueden, dentro del marco de sus representaciones, llegar a comprender cualquier idioma. Además, pueden llegar a adquirir se nombre, el sentimiento de gratitud, etc. Quien conozca bien a estos animales, difícilmente podrá escapar a la convicción de que, en muchos casos, ésta incapacidad de hablar es experimentada ahora por ellos como un defecto. Desgraciadamente, este defecto no tiene remedio, pues sus órganos vocales se hallan demasiado especializados en determinada dirección. Sin embargo, cuando existe un órgano apropiado, ésta incapacidad puede ser superada dentro de ciertos límites.
Los órganos bucales de las aves se distinguen en forma radical de los del hombre, y, sin embargo, las aves son los únicos animales que pueden aprender a hablar; y el ave de voz más repulsiva, el loro, es la que mejor habla. Y no importa que se nos objete diciéndonos que el loro no entiende lo que dice. Claro está que por el solo gusto de hablar y por sociabilidad con los hombres el loro puede estar repitiendo horas y horas todo su vocabulario. Pero, dentro del marco de sus representaciones, puede también llegar a comprender lo que dice. Enseñad a un loro a decir palabrotas, de modo que llegue a tener una idea de su significación (una de las distracciones favoritas de los marineros que regresan de las zonas cálidas), y veréis muy pronto que en cuanto lo irritáis hace uso de esas palabrotas con la misma corrección que cualquier verdulera de Berlín. Y lo mismo ocurre con la petición de golosinas.
Primero el trabajo, luego y con él la palabra articulada, (A) fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano, que, a pesar de toda su similitud, lo supera considerablemente en tamaño y en perfección. Y a medida que se desarrollaba el cerebro, desarrollábanse también sus instrumentos más inmediatos: los órganos de los sentidos.
De la misma manera que el desarrollo gradual del lenguaje va necesariamente acompañado del correspondiente perfeccionamiento del órgano del oído, así también el desarrollo general del cerebro va ligado al perfeccionamiento de todos los órganos de los sentidos.
La vista del águila tiene mucho más alcance que la del hombre, pero el ojo humano percibe en las cosas muchos más detalles que el ojo del águila. El perro tiene un olfato mucho más fino que el hombre, pero no puede captar ni la centésima parte de los olores que sirven a éste de signos para diferenciar cosas distintas. Y el sentido del tacto, que el mono posee a duras penas en la forma más tosca y primitiva, se ha ido desarrollando únicamente con el desarrollo de la propia mano del hombre, a través del trabajo. El desarrollo del cerebro y de los sentidos a su servicio, la creciente claridad de conciencia, la capacidad de abstracción y de discernimiento cada vez mayores, reaccionaron a su vez sobre el trabajo y la palabra, estimulando más y más su desarrollo.
Cuando el hombre se separa definitivamente del mono, este desarrollo no cesa ni mucho menos, sino que continúa, en distinto grado y en distintas direcciones entre los distintos pueblos y en las diferentes épocas, interrumpido incluso a veces por regresiones de carácter local o temporal, pero avanzando en su conjunto a grandes pasos, considerablemente impulsado y, a la vez, orientado en un sentido más preciso por un nuevo elemento que surge con la aparición del hombre acabado: la sociedad. Seguramente hubieron de pasar centenares de miles de años -que en la historia de la Tierra tienen menos importancia que un segundo en la vida de un hombre[*]- antes de que la sociedad humana surgiese de aquellas manadas de monos que trepaban por los árboles. Pero, al fin y al cabo, surgió.
¿Y qué es lo que volvemos a encontrar como signo distintivo entre la manada de monos y la sociedad humana? Otra vez el trabajo. La manada de monos se contentaba con devorar los alimentos de un área que determinaban las condiciones geográficas o la resistencia de las manadas vecinas. Trasladábase de un lugar a otro y entablaba luchas con otras manadas para conquistar nuevas zonas de alimentación: pero era incapaz de extraer de estas zonas más de lo que la naturaleza buenamente le ofrecía, si exceptuamos la acción inconsciente de la manada, al abonar el suelo con sus excrementos.
Cuando fueron ocupadas todas las zonas capaces de proporcionar alimento, el crecimiento de la población simiesca fue ya imposible; en el mejor de los casos el número de sus animales podía mantenerse al mismo nivel. Pero todos los animales son unos grandes despilfarradores de alimentos; además, con frecuencia destruyen en germen la nueva generación de reservas alimenticias. A diferencia del cazador, el lobo no respeta la cabra montés que habría de proporcionarle cabritos al año siguiente; las cabras de Grecia, que devoran los jóvenes arbustos antes de que puedan desarrollarse, han dejado desnudas todas las montañas del país. Esta «explotación rapaz» llevada a cabo por los animales desempeña un gran papel en la transformación gradual de las especies, al obligarlas a adaptarse a unos alimentos que no son los habituales para ellas, con lo que cambia la composición química de su sangre y se modifica poco a poco toda la constitución física del animal; las especies ya plasmadas desaparecen. No cabe duda de que ésta explotación rapaz contribuyó en alto grado a la humanización de nuestros antepasados, pues amplió el número de plantas y las partes de éstas utilizadas en la alimentación por aquella raza de monos que superaba con ventaja a todas las demás en inteligencia y en capacidad de adaptación. En una palabra, la alimentación, cada vez más variada, aportaba al organismo nuevas y nuevas substancias, con lo que fueron creadas las condiciones químicas para la transformación de estos monos en seres humanos. Pero todo esto no era trabajo en el verdadero sentido de la palabra. El trabajo comienza con la elaboración de instrumentos.
¿Y qué son los instrumentos más antiguos, si juzgamos por los restos que nos han llegado del hombre prehistórico, por el género de vida de los pueblos más antiguos que registra la historia, así como por el de los salvajes actuales más primitivos? Son instrumentos de caza y de pesca; los primeros utilizados también como armas. Pero la caza y la pesca suponen el tránsito de la alimentación exclusivamente vegetal a la alimentación mixta, lo que significa un nuevo paso de suma importancia en la transformación del mono en hombre.
El consumo de carne ofreció al organismo, en forma casi acabada, los ingredientes más esenciales para su metabolismo. Con ello acortó el proceso de la digestión y otros procesos de la vida vegetativa del organismo (es decir, los procesos análogos a los de la vida de los vegetales), ahorrando así tiempo, materiales y estímulos para que pudiera manifestarse activamente la vida propiamente animal.
Y cuanto más se alejaba el hombre en formación del reino vegetal, más se elevaba sobre los animales. De la misma manera que el hábito a la alimentación mixta convirtió al gato y al perro salvajes en servidores del hombre, así también el hábito a combinar la carne con la dieta vegetal contribuyó poderosamente a dar fuerza física e independencia al hombre en formación.
Pero donde más se manifestó la influencia de la dieta cárnea fue en el cerebro, que recibió así en mucha mayor cantidad que antes las substancias necesarias para su alimentación y desarrollo, con lo que su perfeccionamiento fue haciéndose mayor y más rápido de generación en generación. Debemos reconocer -y perdonen los señores vegetarianos- que no ha sido sin el consumo de la carne como el hombre ha llegado a ser hombre; y el hecho de que, en una u otra época de la historia de todos los pueblos conocidos, el empleo de la carne en la alimentación haya llevado al canibalismo (aún en el siglo X, los antepasados de los berlineses, los veletabos o vilzes, solían devorar a sus progenitores) es una cuestión que no tiene hoy para nosotros la menor importancia. (B)
El consumo de carne en la alimentación significó dos nuevos avances de importancia decisiva: el uso del fuego y la domesticación de animales. El primero redujo aún más el proceso de la digestión, ya que permitía llevar a la boca comida, como si dijéramos, medio digerida; el segundo multiplicó las reservas de carne, pues ahora, a la par con la caza, proporcionaba una nueva fuente para obtenerla en forma más regular.
La domesticación de animales también proporcionó, con la leche y sus derivados, un nuevo alimento, que en cuanto a composición era por lo menos del mismo valor que la carne. Así, pues, estos dos adelantos se convirtieron directamente para el hombre en nuevos medios de emancipación. No podemos detenernos aquí a examinar en detalle sus consecuencias indirectas, a pesar de toda la importancia que hayan podido tener para el desarrollo del hombre y de la sociedad, pues tal examen nos apartaría demasiado de nuestro tema.
El hombre, que había aprendido a comer todo lo comestible, aprendió también, de la misma manera, a vivir en cualquier clima. Se extendió por toda la superficie habitable de la Tierra siendo el único animal capaz de hacerlo por propia iniciativa. Los demás animales que se han adaptado a todos los climas -los animales domésticos y los insectos parásitos- no lo lograron por sí solos, sino únicamente siguiendo al hombre. Y el paso del clima uniformemente cálido de la patria original, a zonas más frías donde el año se dividía en verano e invierno, creó nuevas necesidades, al obligar al hombre a buscar habitación y a cubrir su cuerpo para protegerse del frío y de la humedad. Así surgieron nuevas esferas de trabajo y, con ellas, nuevas actividades que fueron apartando más y más al hombre de los animales.
Gracias a la cooperación de la mano, de los órganos del lenguaje y del cerebro, no sólo en cada individuo, sino también en la sociedad, los hombres fueron aprendiendo a ejecutar operaciones cada vez más complicadas, a plantearse y a alcanzar objetivos cada vez más elevados. El trabajo mismo se diversificaba y perfeccionaba de generación en generación extendiéndose cada vez a nuevas actividades. A la caza y a la ganadería vino a sumarse la agricultura, y más tarde el hilado y el tejido, el trabajo de los metales, la alfarería y la navegación. Al lado del comercio y de los oficios aparecieron, finalmente, las artes y las ciencias; de las tribus salieron las naciones y los Estados. Se desarrollaron el Derecho y la Política, y con ellos el reflejo fantástico de las cosas humanas en la mente del hombre: la religión. Frente a todas estas creaciones, que se manifestaban en primer término como productos del cerebro y parecían dominar las sociedades humanas, las producciones más modestas, fruto del trabajo de la mano, quedaron relegadas a segundo plano, tanto más cuanto que en una fase muy temprana del desarrollo de la sociedad (por ejemplo, ya en la familia primitiva), la cabeza que planeaba el trabajo era ya capaz de obligar a manos ajenas a realizar el trabajo proyectado por ella.
El rápido progreso de la civilización fue atribuido exclusivamente a la cabeza, al desarrollo y a la actividad del cerebro. Los hombres se acostumbraron a explicar sus actos por sus pensamientos, en lugar de buscar ésta explicación en sus necesidades (reflejadas, naturalmente, en la cabeza del hombre, que así cobra conciencia de ellas). Así fue cómo, con el transcurso del tiempo, surgió esa concepción idealista del mundo que ha dominado el cerebro de los hombres, sobre todo desde la desaparición del mundo antiguo, y que todavía lo sigue dominando hasta el punto de que incluso los naturalistas de la escuela darviniana más allegados al materialismo son aún incapaces de formarse una idea clara acerca del origen del hombre, pues esa misma influencia idealista les impide ver el papel desempeñado aquí por el trabajo.
Los animales, como ya hemos indicado de pasada, también modifican con su actividad la naturaleza exterior, aunque no en el mismo grado que el hombre; y estas modificaciones provocadas por ellos en el medio ambiente repercuten, como hemos visto, en sus originadores, modificándolos a su vez. En la naturaleza nada ocurre en forma aislada. Cada fenómeno afecta a otro y es, a su vez, influenciado por éste; y es generalmente el olvido de este movimiento y de ésta interacción universal lo que impide a nuestros naturalistas percibir con claridad las cosas más simples.
Ya hemos visto cómo las cabras han impedido la repoblación de los bosques en Grecia; en Santa Elena, las cabras y los cerdos desembarcados por los primeros navegantes llegados a la isla exterminaron casi por completo la vegetación allí existente, con lo que prepararon el suelo para que pudieran multiplicarse las plantas llevadas más tarde por otros navegantes y colonizadores. Pero la influencia duradera de los animales sobre la naturaleza que los rodea es completamente involuntaria y constituye, por lo que a los animales se refiere, un hecho accidental.
Pero cuanto más se alejan los hombres de los animales, más adquiere su influencia sobre la naturaleza el carácter de una acción intencional y planeada, cuyo fin es lograr objetivos proyectados de antemano. Los animales destrozan la vegetación del lugar sin darse cuenta de lo que hacen. Los hombres, en cambio, cuando destruyen la vegetación lo hacen con el fin de utilizar la superficie que queda libre para sembrar cereales, plantar árboles o cultivar la vid, conscientes de que la cosecha que obtengan superará varias veces lo sembrado por ellos.
El hombre traslada de un país a otro plantas útiles y animales domésticos modificando así la flora y la fauna de continentes enteros. Más aún; las plantas y los animales, cultivadas aquéllas y criados éstos en condiciones artificiales, sufren tales modificaciones bajo la influencia de la mano del hombre que se vuelven irreconocibles. Hasta hoy día no han sido hallados aún los antepasados silvestres de nuestros cultivos cerealistas. Aún no ha sido resuelta la cuestión de saber cuál es el animal que ha dado origen a nuestros perros actuales, tan distintos unos de otros, o a las actuales razas de caballos, también tan numerosas.
Por lo demás, de suyo se comprende que no tenemos la intención de negar a los animales la facultad de actuar en forma planificada, de un modo premeditado. Por el contrario, la acción planificada existe en germen dondequiera que el protoplasma -la albúmina viva- exista y reaccione, es decir, realice determinados movimientos, aunque sean los más simples, en respuesta a determinados estímulos del exterior. Esta reacción se produce, no digamos ya en la célula nerviosa, sino incluso cuando aún no hay célula de ninguna clase. El acto mediante el cual las plantas insectívoras se apoderan de su presa, aparece también, hasta cierto punto, como un acto planeado, aunque se realice de un modo totalmente inconsciente. La facultad de realizar actos conscientes y premeditados se desarrolla en los animales en correspondencia con el desarrollo del sistema nervioso, y adquiere ya en los mamíferos un nivel bastante elevado. Durante la caza inglesa de la zorra puede observarse siempre la infalibilidad con que la zorra utiliza su perfecto conocimiento del lugar para ocultarse a sus perseguidores, y lo bien que conoce y sabe aprovechar todas las ventajas del terreno para despistarlos. Entre nuestros animales domésticos, que han llegado a un grado más alto de desarrollo gracias a su convivencia con el hombre, pueden observarse a diario actos de astucia, equiparables a los de los niños, pues lo mismo que el desarrollo del embrión humano en el claustro materno es una repetición abreviada de toda la historia del desarrollo físico seguido a través de millones de años por nuestros antepasados del reino animal, a partir del gusano, así también el desarrollo mental del niño representa una repetición, aún más abreviada, del desarrollo intelectual de esos mismos antepasados, en todo caso de los menos remotos. Pero ni un solo acto planificado de ningún animal ha podido imprimir en la naturaleza el sello de su voluntad. Sólo el hombre ha podido hacerlo.
Resumiendo: lo único que pueden hacer los animales es utilizar la naturaleza exterior y modificarla por el mero hecho de su presencia en ella. El hombre, en cambio, modifica la naturaleza y la obliga así a servirle, la domina. Y ésta es, en última instancia, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás animales, diferencia que, una vez más, viene a ser efecto del trabajo[**].
Sin embargo, no nos dejemos llevar del entusiasmo ante nuestras victorias sobre la naturaleza. Después de cada una de estas victorias, la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las primeras consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero en segundo y en tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas, totalmente imprevistas y que, a menudo, anulan las primeras. Los hombres que en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y otras regiones talaban los bosques para obtener tierra de labor, ni siquiera podían imaginarse que, al eliminar con los bosques los centros de acumulación y reserva de humedad, estaban sentando las bases de la actual aridez de esas tierras (....) Los que difundieron el cultivo de la patata en Europa no sabían que con este tubérculo farináceo difundían a la vez la escrofulosis. Así, a cada paso, los hechos nos recuerdan que nuestro dominio sobre la naturaleza no se parece en nada al dominio de un conquistador sobre el pueblo conquistado, que no es el dominio de alguien situado fuera de la naturaleza, sino que nosotros, por nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, pertenecemos a la naturaleza, nos encontramos en su seno, y todo nuestro dominio sobre ella consiste en que, a diferencia de los demás seres, somos capaces de conocer sus leyes y de aplicarlas adecuadamente.
En efecto, cada día aprendemos a comprender mejor las leyes de la naturaleza y a conocer tanto los efectos inmediatos como las consecuencias remotas de nuestra intromisión en el curso natural de su desarrollo. Sobre todo después de los grandes progresos logrados en este siglo por las Ciencias Naturales, nos hallamos en condiciones de prever, y, por tanto, de controlar cada vez mejor las remotas consecuencias naturales de nuestros actos en la producción, por lo menos de los más corrientes. Y cuanto más sea esto una realidad, más sentirán y comprenderán los hombres su unidad con la naturaleza, y más inconcebible será esa idea absurda y antinatural de la antítesis entre el espíritu y la materia, el hombre y la naturaleza, el alma y el cuerpo, idea que empieza a difundirse por Europa a raíz de la decadencia de la antigüedad clásica y que adquiere su máximo desenvolvimiento en el cristianismo.
Mas, si han sido precisos miles de años para que el hombre aprendiera en cierto grado a prever las remotas consecuencias naturales de sus actos dirigidos a la producción, mucho más le costó aprender a calcular las remotas consecuencias sociales de esos mismos actos. Ya hemos hablado más arriba de la patata y de sus consecuencias en cuanto a la difusión de la escrofulosis: Pero, ¿qué importancia puede tener la escrofulosis comparada con los efectos que sobre las condiciones de vida de las masas del pueblo de países enteros ha tenido la reducción de la dieta de los trabajadores a simples patatas, con el hambre que se extendió en 1847 por Irlanda a consecuencia de una enfermedad de este tubérculo, y que llevó a la tumba a un millón de irlandeses que se alimentaban exclusivamente o casi exclusivamente de patatas y obligó a emigrar allende el océano a otros dos millones? Cuando los árabes aprendieron a destilar el alcohol, ni siquiera se les ocurrió pensar que habían creado una de las armas principales con que habría de ser exterminada la población indígena del continente americano, aún desconocido, en aquel entonces. Y cuando Colón descubrió más tarde América, no sabía que a la vez daba nueva vida a la esclavitud, desaparecida desde hacía mucho tiempo en Europa, y sentaba las bases de la trata de negros. Los hombres que en los siglos XVII y XVIII trabajaron para crear la máquina de vapor, no sospechaban que estaban creando un instrumento que habría de subvertir, más que ningún otro, las condiciones sociales en todo el mundo, y que, sobre todo en Europa, al concentrar la riqueza en manos de una minoría y al privar de toda propiedad a la inmensa mayoría de la población, habría de proporcionar primero el dominio social y político a la burguesía y provocar después la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, lucha que sólo puede terminar con el derrocamiento de la burguesía y la abolición de todos los antagonismos de clase. Pero también aquí, aprovechando una experiencia larga, y a veces cruel, confrontando y analizando los materiales proporcionados por la historia, vamos aprendiendo poco a poco a conocer las consecuencias sociales indirectas y más remotas de nuestros actos en la producción, lo que nos permite extender también a estas consecuencias nuestro dominio y nuestro control.
Sin embargo, para llevar a cabo este control se requiere algo más que el simple conocimiento. Hace falta una revolución que transforme por completo el modo de producción existente hasta hoy día y, con él, el orden social vigente. Todos los modos de producción que han existido hasta el presente sólo buscaban el efecto útil del trabajo en su forma más directa e inmediata. No hacían el menor caso de las consecuencias remotas, que sólo aparecen más tarde y cuyo efecto se manifiesta únicamente gracias a un proceso de repetición y acumulación gradual.
La primitiva propiedad comunal de la tierra correspondía, por un lado, a un estado de desarrollo de los hombres en el que el horizonte de éstos quedaba limitado, por lo general, a las cosas más inmediatas, y presuponía, por otro lado, cierto excedente de tierras libres, que ofrecía cierto margen para neutralizar los posibles resultados adversos de ésta economía positiva. Al agotarse el excedente de tierras libres, comenzó la decadencia de la propiedad comunal. Todas las formas más elevadas de producción que vinieron después condujeron a la población en clases diferentes y, por tanto, al antagonismo entre las clases dominantes y las clases oprimidas. En consecuencia, los intereses de las clases dominantes se convirtieron en el elemento propulsor de la producción, en cuanto ésta no se limitaba a mantener bien que mal la mísera existencia de looprimidos. Donde esto halla su expresión más acabada es en el modo de producción capitalista de hoy en la Europa Occidental. Los capitalistas individuales, que dominan la producción y el cambio, sólo pueden ocuparse de la utilidad más inmediata de sus actos. Más aún; incluso ésta misma utilidad -por cuanto se trata de la utilidad de la mercancía producida o cambiada- pasa por completo a segundo plano, apareciendo como único incentivo la ganancia obtenida en la venta.
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Traducido del alemán.
NOTAS
* Sir William Thomson, autoridad de primer orden en la materia calculó que ha debido transcurrir poco más de cien millones de años desde el momento en que la Tierra se enfrió lo suficiente para que en ella pudieran vivir las plantas y los animales.
** Acotación al margen: «Ennoblecimiento».
*** Aquí se interrumpe el manuscrito. (N. de la Edit.)
1. El presente artículo fue ideado inicialmente como introducción a un trabajo más extenso denominado Tres formas fundamentales de esclavización. Pero, visto que el propósito no se cumplía, Engels acabó por dar a la introducción el título El papel del trabajo en el proceso de transformación del mono en hombre. Engels explica en ella el papel decisivo del trabajo, de la producción de instrumentos, en la formación del tipo físico del hombre y la formación de la sociedad humana, mostrando que, a partir de un antepasado parecido al mono, como resultado de un largo proceso histórico, se desarrolló un ser cualitativamente distinto, el hombre. Lo más probable es que el artículo haya sido escrito en junio de 1876.
2. Véase el libro de C. Darwin The Descent of Man and Selection in Relation to Sex («El origen del hombre y la selección sexual»), publicado en Londres en 1871.
3. Trátase de la crisis económica mundial de 1873. En Alemania, la crisis comenzó con una «grandiosa bancarrota» en mayo de 1873, preludio de la crisis que duró hasta fines de los años 70.
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(A) El habla no es el resultado de una inteligencia superior, sino un sucedáneo de emergencia para la ya perdida facultad de comunicarse mediante transmisión de pensamientos. Los sonidos de los animales no son lenguas primitivas, sino señales de llamada, con las cuales invitan a sus congéneres a conectar su cerebro al circuito de recepción de pensamientos. Si el ser humano es tan incapaz de autocrítica, que incluso cree que su vida sexual mórbida y la pérdida de su pelo forman parte de la evolución natural e incluso las adscribe a una inteligencia superior, ya no es de extrañar que también haya presentado las más absurdas teorías acerca del lenguaje, única forma de expresión de la humanidad.
(B) El animal que más tarde se iba a convertir en hombre, había manipulado conscientemente su cerebro. El ser humano es el único animal terrestre que ha matado a sus congéneres con la finalidad de consumir sus cerebros. Los antepasados del hombre comenzaron esta práctica hace más de un millón de años y la siguieron ininterrumpidamente durante todo el proceso de formación del hombre, a lo largo de un millón de años. El mono antropomorfo del cual nació el hombre, descubrió que el consumo del cerebro de sus congéneres incrementaba sus estímulos sexuales. Acabó viciándose y se dedicó a la caza de cerebros. Sólo más tarde se dio cuenta de que el consumo de cerebros también tenía como consecuencia un aumento de su inteligencia. El deseo de un mayor deleite sexual y el posterior deseo de ser más inteligente llevó al hombre a intensificar el canibalismo. El proceso de formación del hombre se inició, por consiguiente, con el consumo de los cerebros de sus congeneres y prosiguió de forma continuada a lo largo de toda la historia evolutiva del género humano. Al comer el cerebro, el hombre consumía también las sustancias concentradas contenidas en él. De esta forma, tanto su propio cerebro como su capacidad intelectual aumentaron en unas dimensiones superiores a lo normal. Así nació el exceso de inteligencia, biológicamente infundada, que más tarde se convirtió en un estado mórbido.
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