Siempre me han atraído
los Ríos sin Mar.
Algo esotérico y compulsional.
Porque siempre he visto en ello
la metáfora, la parábola esencial,
lo simbólico, lo poético,
lo tropológico y profundo a descifrar.
Y si a ello le sumamos
un reloj sin agujas,
sin manecillas sin tiempo,
sin espacio a calcular, mejor...
Ya tenemos los dos vectores
para echarnos a volar.
Y hoy he recordado
lo que hace mucho tiempo,
en Santa Rosa, CA.
en la Union de Sátrapas Americanos,
nos dimos a parir cuando,
en otras calendas cronologicas
caminabamos por otros paisajes
a redimir.
Y lo que hicimos
fue sacarle al reloj sus agujas
y, empujados por el Viento,
nos pusimos a escribir,
para escapar, para,
agarrados a nuestros
sísifos cansados
nos fuimos a la otra orilla
dónde ya no se maquilla
a la demandante realidad...
Temps retrouvé:
(Para salir del horror
del mundo actual)
Ríos Sin Mar
Del mar sube a las nubes,
de las nubes baja a la tierra,
por la tierra corre y vuelve al mar.
O del fondo de la tierra también puede aflorar,
pero hay veces que se extravía
y no encuentra el delta
para desembocar.
Entónces sus aguas se estancan
en inmensas charcas sin llegar,
sin retornar al mar,
confluencia de todas las corrientes
desde la eternidad:
Son los Ríos sin Mar,
confluencia de todos los flujos
que se enlagunan sin avanzar.
Ríos sin Mar somos todos,
recorriendo siempre
las mismas vaguadas,
sin desaguar,
siendo siempre agua dulce,
sin sazonar,
sin conocer las metas,
sin final.
Ríos sin mar
son los sueños humanos,
vertientes desorientadas
sin saber continuar,
aleteos sin viento,
velas sin izar.
Ríos sin Mar
es el progreso humano,
sin progresar,
y siempre a prisa,
a prisa,
como si huyera de algo
y quisiera llegar a algo,
sin hallar...
Ríos sin Mar
somos todos,
son tus ojos,
tu rostro,
tus manos,
tu caminar.
Ríos sin Mar
es la historia de la humanidad,
tú historia,
la mía,
y la de todos los demás.
Santa Rosa, CA.
Agosto, 2009