Vamos a poner algo fundamental para entender el soniquete de que es Trump, el trumpismo, la derecha, la ultraderecha, etc.
Que es verdad, quíen lo puede negar. Pero hay que explicar, sobre todo en la apofántica de las parafraseologías de hoy en día dónde todo se ontologiza en el ser individual y se hace declarativo (y manipulativo) y muy poco se trata de explicar las raíces y concomitancias historicas-dialecticas que mueven a las personas, a los hombres.
Porque no olvidemos que Nihil est sine ratione, que todo tiene su razón de ser, sus causas y reciprocas concatenaciones.
Al grano. Ahora de profundis:
Trump es un individuo, un ser que no puede haber salido de otra sociedad distinta a la estadounidense (a la cual la representa y sintetiza); es su perfecto corolario, su indestingible efecto coyuntural, consecuencia empírica del bagaje historico-politico-social de la Unión de Sátrapas Americanos (Aqui el Killing Hope de William Blum lo deja claro)
Trump es hijo directo de los Founding Fathers (aún no habían movimientos feministas), propietarios de esclavos --que para explotarlos bien tuvieron que liberarlos-- De aqui han venido y vienen tanto los Truman's, los Kennedis, los Bush's o los Trump's, trumpeteados todos de la Roma cruel e imperial que tan bien se había disfrazado. Sólo los separa coyunturas distintas de las mismas hidrografías dónde todos sus ríos van al mismo mar.
Salvo que él, Don Donald, por su ethos, por su pathos, por su idiosincracia personal (imposible de que no salga a flote en medio de los contundentes procesos sociales que nos van forjando), cuando le llegó el turno de mover sus ficha en el tablero de ajedrez se tuvo que decir: "Se acabó el pretender ser lo que decimos ser, esto ya no va a ningún lado".
Y dandole una para al tablero de ajedrez comenzó a mover las fichas como le daba la gana (en su segundo mandato): "El poder limitado por mi propia moralidad lo pongo yo."
La moralidad al carajo. Las leyes al carajo. Los principios al carajo. Pero este, oínganlo bien: ha sido siempre las reglas del juego del IV Reich Americano, IVRA, desde que se cargaron a la Unión Soviética como obstáculo a ser borrado. Y se subieron a lo alto del obelísco d su obvio símbolo fálico que tienen en Washington en el agua reflejado para que el Laus Deo que lleva inscrito se lea desde todos lados
La politica imperialista del IVRA fue concebida para intimidar al mundo, la del Little Boy y el Fat Man (que asustaron a los rusos tanto), comenzo a tener sus efectos en el orbe y por todos los cuadrantes y parametros, pero aún sin atreverse a darle una patada al tablero de ajedrez cargado, para ellos, de compromisos e inutiles contratos.
Y aguantaron.
Hasta que Trump, en su segundo mandato, el nuevo Führer del IVRA tuvo el satori: "A la mierda con las reglas, los derechos y las falsas mascarillas y boatos. De lo contrario nuestros competidores acabaran con nosotros y perderemos nuestra hegemonía de la que dependemos tanto para bien ordeñar al rebaño humano...Pero, claro, sin romper formalmente con la "democracia" que es la única manera de lograr todo aquello con lo que Hitler habia soñado".


