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UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' " Manuel Freytas -- "LA SITUACION DEL CAPITALISMO HOY EN DIA NO ES SOLAMENTE UNA CUESTION DE CRISIS ECONOMICAS Y POLITICAS, SINO UNA CATASTROFE DE LA ESENCIA HUMANA QUE CONDENA CADA REFORMA ECONOMICA Y POLITICA A LA FUTILIDAD E INCONDICIONALMENTE DEMANDA UNA REVOLUCION TOTAL" Herbert Marcuse, 1932



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Monday, March 28, 2011

PACO UMBRAL...DE ENTRADA, DE SALIDA


"Vivir es elíptico, y eso es desolador"

" 'El hombre es un ser de lejanías', escribió Heidegger. Ésta frase tiene muchos sentidos, como todas las suyas, pero yo le aplico el más modesto y usual. Ir muriéndose es ir alejándose de las cosas, o ver cómo las cosas se alejan. Así, acudo a fiestas, tareas, usos cotidianos, inmediatos, y me parece venir desde muy lejos, desde mis lejanías de hombre que agota a grandes pasos su biografía. A uno le queda ya poco, pero no poco o mucho de vida o de muerte, sino poco de uno mismo, poco de lo que fué, de lo que fuí."



Umbral,
Umbral de entradas
a las cercanas lejanías.
Umbral de salidas
a las lejanías cercanas.

Y entre ellas dos, la elíptica:
y eso es lo desolador,
la muerte,
el dolor.

Porque nada es nuestro,
ni la vida.
Todo lo tenemos prestado,
incluso el pensamiento
con el que volamos.

En este Estado andamos;
y aquí todos los "coup d'état"
son por la fuerza abortados.

La "finitud transcendental" heideggeriana
le corroyó sus huesos,
sus tuétanos,
sus dictados.

A todos nos corroe ese bicho de espantos,
pero vestido de literatura
se hace mas fuerte,
mas visible,
mas cercano.
Por eso hay un gemido
cercano y otro lejano,
pero ambos se tocan las manos,
depende por dónde vamos caminando.

La última palabra --la profunda--
nunca dicha,
es la que retrata
este cansancio.

Y con él cruzamos muchos puentes.
Pero siempre estamos en la misma orilla
¿Así agotamos nuestra biografía?

Y en uno de esos puentes
nos estrangulamos a nosotros mismos
para facilitarle el trabajo al verdugo del tiempo.

Después se posan las mariposas
en nuestros rostros
y se marcha el Viento

Las mariposas son gusanos con alas
que no vemos:
Porque el hombre --el pobre hombre--
es un ser de cercanías,
de miopías,
de dioptrías,
por eso no los vemos
y creemos que se nos posan
las mariposas en la cara,
en la calavera que será otro día.

En la fotografía,
el niño con la cofia blanca es Umbral,
no nos engañemos,
esa es la realidad.

A Umbral,
el sueño calderoniano
que es la desoladora elíptica de la vida,
lo convirtió --sabíendolo--
en un niño impertinente y vanidoso
de cofia blanca al que Franco
no lo pudo castrar
porque Umbral se puso a literaturizar.

Y así se hizo un profesional
en el crucigrama de las palabras.

Un profesional que escribe,
un escribidor que se hace profesional,
en aquellos tiempos del Garrote Vil,
Vilezas por todos lados.

Había que refugiarse en algo
en aquel Estado de Sitio Integral
dónde el miedo manchaba plazas públicas
y las tribus a la luz solar.

Y, en aquel mundo oscuro,
cerrado, donde era mejor no hablar,
él encontró su Sitio, su lugar.

Asi comenzó su discursividad,
la propia, la brillante, la unamunesca,
la del ser y la nada
que en un mar tenebroso
tenía que nadar y flotar.
Como el que desenvaina la espada
para matarlos a todos sin piedad:
tenía que vengarse y lo hizo:

Así se puso a ganar premios.

Necesitaba ser premiado,
re-conocido, rechazado, solicitado.

Y lidió bien al toro de la tarde,
y pidio las orejas,
el rabo,
las patas,
el toro entero,
para escapar del ruedo de sí mismo.

Y se escapó.
(fué de los pocos que se escaparon)

Después, una vez afuera,
al limón de su cara de huérfano,
se le pegó esa elípse de lejanías
que siempre llevaría,
esa estela de cercanías
de su "Solus Ipse" kierkegaardiano
que la llevaría toda la vida
en su pathos trágico
de noches hundidas
dónde la niñez asalta
reclamándonos sus vías.

Por eso acudía a las "parties",
a las reuniones, a las "fiestas",
a mostrar el bulto
de su tristeza arrogante
del mejor francotirador,
divisa de nuestras ganaderías,
toros que sólo le embisten
al trapo rojo de la soledad escondida,
esa del tumulto endógeno
en las tardes de domingo vacías.

Ese requiem de fábulas
que él nunca escribió,
ese mismo que, gusano con alas,
un día en su cara se le posó
--en forma de mariposa--.

Umbral,

Umbral de entradas
a las cercanas lejanías,
mármoles heideggerianos
que se lo llevaron un día
después de no haber podido describir
lo que más sentía:
a ese niño de cofia blanca
que aparece en la fotografía.

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