Al respecto se han presentado muchas soluciones,
muchas estrategias de luchas, de combate, de
batallas a llevar a cabo. Pero parece ser que, dado
el romkambulesco presente al que hemos llegado,
todas ellas vienen fallando...porque, seguramente,
preguntamos, ¿no será que todos queremos ser los dueños del aqui y de ese infierno desde dónde hemos llegado?
Porque no hay dudas de ningúna clase que ese personaje llamado Epstein, y todos sus clientes adinerados, coronados y emplumados, llegó y llegaron de esas llamas infernales de dónde proceden
todos estos depravados que rigen hoy en día los caminos y destinos de una humanidad dónde la racionalidad se las ve y se las desea para liberarse de esta parte consubstancial que, paradójicamente, desde su propio origen se ha ido formando.
Veamos.
En el famoso discurso de Rousseau, "Sobre el Origende la Desigualdad entre de los Hombres", se puede leer: "El primero que, habiendo cercado un terreno, se le ocurrió decir: 'Esto es mío', y encontró gentes lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil".
Habría que hacer una corrección al respecto:
las gentes que escucharon al cercador del terreno,
no, no eran bastantes simples para creerle (las
gentes no son tontas), porque lo que decantó
en ellas el 'Esto es mío' fue el estímulo, el deseo, la pulsión -¿canibalística?- de que también otra parte
del terreno pudiese ser suya levantando las cercas correspondientes Y es aqui, aqui es dónde surge lo
que R. llama -eufeminísticamente- la sociedad civil.
Y como ya sabemos que "toda propiedad es un robo"
otro. La sociedad civil empieza con la legalización del robo; y pare ello, naturalmente, se tiene que acumular la proporcional fuerza para mantenerlo.
¿Y adónde va todo este rollo.
Muy fácil.
A tratar de explicar la génesis, no solamente
de que todos los demonios están aquí,
sino que, además de que son los dueños
del aqui, son los dueños del infierno.
¿Entónces?
"¿Qué hacer"
Luchar sin esperanzas,
en las sombras,
en las catacumbas,
sólo con la luz de la Luna
-esperando que el Sol salga-
y la de las antorchas
que nunca se apagan.
...Palabras, frases, lo sabemos,
tirabuzones de aguas mojadas...
Pero no nos queda Otra.
Luchar, no para oler la flor,
sino para regar la planta,
para darle, por lo menos,
un sentido, una dirección
al timón de este extraño barco
de las andanzas y esperanzas humanas.
Porque No Hay Otra, PNHO.
No hay 'Otra'.
Es como una condenatoria monogamia
dónde la ambivalencia freudiana
rige y proyecta su dialéctica paradoja
en esta Lucha contra las Sombras
de la que no podemos escapar.
Nos viene a la mente, para terminar,
la cabecera de entrada a esta
Bitácora de Barco Varado:
"Hay que trabajar, trabajar...trabajar y ayudar al
que se lo merece. Trabajar aúnque a veces
piense uno que realiza un esfuerzo inútil.
Trabajar como una forma de protesta.
Porque el impulso de uno sería gritar todos
los días al despertar en un mundo lleno de
injusticias y miserias de todo orden:
¡Protesto! ¡Protesto! ¡Protesto!"
Federíco García Lorca
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