LA EXITOSA OPERACIÓN DEL PENTÁGONO, COVID-19

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SPREADING FREEDOM AROUND THE WORLD



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UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' " Manuel Freytas -- "LA SITUACION DEL CAPITALISMO HOY EN DIA NO ES SOLAMENTE UNA CUESTION DE CRISIS ECONOMICAS Y POLITICAS, SINO UNA CATASTROFE DE LA ESENCIA HUMANA QUE CONDENA CADA REFORMA ECONOMICA Y POLITICA A LA FUTILIDAD E INCONDICIONALMENTE DEMANDA UNA REVOLUCION TOTAL" Herbert Marcuse, 1932



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Tuesday, June 21, 2011

LA SITUACION DE LA HUMANIDAD EN EL PLANETA TIERRA


 


Comentarios del Lector



LA SITUACION DE LA HUMANIDAD
EN EL PLANETA TIERRA


Esta clase de título hubíese sido imposible el concebirlo hace tan sólo cincuenta años, es decir, dos horas atrás, en tiempo histórico, y, simplemente, porque hemos pasado de los 'camarotes' dónde antiguamente viajabamos, dónde cada país ocupaba en el barco su pasaporte y lugar, a ésta Nave planetaria actual (con la que empieza el "Dossier" de Walter Martinez) dónde han desaparecido todos los camarotes e islas políticas y existenciales, con sus fronteras y divisiones, para aglutinarnos a todos, sin bordes ni límites, en pasajeros de esa susodicha Nave llamada Planeta Tierra en cuyo interior ahora viaja una sóla nacion:

La Humanidad.


Ahora, MAS QUE NUNCA, el destino es común.
Todos vamos en la misma embarcación.
Y la embarcación, obvio es decirlo,
esta hacíendo agua,
mucha agua,
y todos los achiques del líquido que nos entra se están quedándo cortos, es decir:
nos entra más agua de la que desalojamos.
Y tal vez por ello, en vista de la 'situación',
terminamos separados los unos de los otros al refugiarnos --como única solución--en nuestros santuarios individuales dónde construímos nuestra unilateral crisálida para, tratando de cerrar inútilmente los postigos, montar así el altar de nuestras íntimas 'creencias personales' sobre las bases de levantar el mundo como debe ser y no como es, lejos del hostil y alienante exterior, como hizo el Ingenioso Quijote de la Mancha...Pero, claro, es inútil; inútil porque en ésta Nave ya ho hay lugar para robisonescrusoes.

Si.
Nos entra más agua de la que achicamos.
Y ésto, según el principio de Arquímedes, son malas noticias porque el sabio griego axiomatizó que, para flotar, el barco tiene que desalojar un volumen de agua igual al de su peso, en caso contrario se hunde.


Y las constates-depresivas noticias que contínuamente nos están llegando sobre la situación de la Humanidad en ésta Nave dónde navegamos son alarmantes...para los que tienen abiertos los ojos, claro.

No sabemos por dónde empezar porque las evidencias, en cualquier ángulo, son abrumadoras,
la irracionalidad disfuncional del capitalismo,
el colapso de economías,
la deteriorización del clima,
el suicida camino del consumismo,
la destrucción del medio ambiente,
la degradación moral y espiritual,
la dictadura política imperante,
la brutal concentración del poder en una élite,
el poder destructivo de las armas de la clase dominante...
Para que seguir.
Y muchas veces nos juramos a nosotros mismos el no volver a oír nunca más las 'Noticias', el no leer jamás nada relacionado con esta 'situación', el no escribir, el no pensar, el no sentir, tan sólo dormir para descansar y aliviarnos de tantas informaciones depresivas que nos llegan de contínuo sobre nuestra propia especie. Y nos vienen a la cabeza aquellas palabras de Antonio Machado: "Madre, quiero descansar, quiero dormir. Hijo, para descansar, morir". Pero seguimos vivos y tenemos que seguir, seguir en ésta Nave...aúnque sea de polizón.


Porque basta abrir el libro de bitácora de la Nave,
es decir, escuchar los 'Partes Informativos',
o leer La política de despoblación de Haig-Kissinger,
o la "Disruption and conflict will be endemic features of life,"
del Pentagono, o los avisos, y las advertencias de expertos, para oler el temor al respirar,
olfatear el temporal...
y la desesperanza salta en catapulta.

Es como si la veocidad que llevamos fuese tan grande que vemos que la distancia que nos separa del iceberg no es lo suficiente grande ni para frenar ni para cambiar de rumbo.
Naturalmene, saltan muchísimas preguntas.

¿Cómo es posible que ese mismo ser tan inteligentísimo que, por citar tan sólo un ejemplo de sus logros, se prepara para "ver renacer el Universo" ante sus ojos en el Colisionador de Partículas que ha construido en Suiza...HAYA LLEGADO A ESTA SITUACION?

¿Cómo es posible que el tan cacareado "progreso"
y el continuum soniquete de la "libertad",
que tanto simulamos "amar",
y el "amor" que nos educan en practicar,
y los "diez mandamientos de dios" a respetar,
nos hayan podido conducir a enfilar el iceberg hacia dónde se dirije la Nave de la Humanidad?


¿Cómo es posible que las ciencias, la tecnología,
que nos decían --y nos dicen-- que sólo íban a traer 'bienestar' y 'prosperidad'...nos esten conduciendo, precisamente, a un proceso de destrucción y deteriorización, fisica, mental, psicologica, moral, irreversible?


¿Y, cómo es posible, que, a pesar de los catastróficos resultados, aún sigamos insistiendo en seguir produciendo y consumiendo las mismas cosas que están arruinando al Planeta y a nosotros mismos?

¿Y, el colmo ya, cómo es posible que todo ésto esté sucedíendo, ¡no porque no puede pasar de otra forma!, sino tan sólo para alimentar y engordar a una minoritaria clase parasitaria que vive en la abundancia mas insultante? ¿Cómo es posible que a pesar de lo errado del 'azimuth marino' sigamos sin cambiarlo?

¿Es que nos estamos estafando a nosotros mismos?

¿Es que somos los seres mas Estúpidos del Cosmos?

¿Es el desarrollo histórico del capitalismo, con su sociedad dividiva en opresores y oprimidos, el causante de ésta situación?

¿Pero, no es el hombre mismo el que crea ese capitalismo?

¿No está, entónces, la 'etiología' en el hombre mismo?

¿El efecto de la causa o la causa del efecto?

Aqui, más que una revolución política, lo que nos hace falta es una revolución antropológica para encontrar una diafána respuesta a lo que somos, a las auténticas necesidades que tenemos, y, una vez limpiado el terreno cognoscente, asentar esa revolución política que racionalice, con equilibrante equidad, nuestra vida social con una genuína y solidaria Democracia Económica en la forma más simple posible de concordancia con el balance ecológico a nuestro alrededor, única manera coherente de no irnos todos al garete.

Al menos que, en vista del negro panorama, no nos desengachemos emocionalmente de los conundrums ovillados por nosotros mismos, y, adoptándo la posición ataráxica de los antiguos escépticos griegos, como decía George Carlin, "tomemos un buen asiento para presenciar el 'grandioso espectáculo' que se nos viene encima".

Personalmente creo, y ésto no tiene el propósito de matar ninguna esperanza --más bien el de tratar de poner las cosas en su sitio antes de que nos llegue la muerte--, que se ha ido demasiado lejos.
Creo, con Oscar Kiss Maerth, que "EL Principio fue el Fin", es decir, que, desde el particularísimo momento que nacimos filogenéticamente, al comer aquel "fruto prohíbido" del "árbol de la ciencia del bien y del mal" y quedar, así, separados de la Naturaleza y en contradicción con nosotros mismos...éste 'principio' fué, al mismo tiempo, nuestro 'final'. Y el presente evidencia axiomáticamente ésta hipótesis.


Pero, claro está, ello no implíca una justificación para no cambiar, para no intentar modificar el rumbo de la Nave porque en ello nada hay que perder y si mucho que ganar. Es obvio. Pero, al mismo tiempo, no nos podemos engañar. Ya llevamos hacíendolo durante miles de años.
 

Ha llegado la hora de despertar.
Despertar con todas las consecuencias.
Despertar para saber realmente que no somos lo que creemos ser.
Despertar para enfrentarnos a lo que genuinamente somos,
sin máscaras ya, y simplificar al máximo posible nuestros deseos y necesidades, y darnos cuenta de que El Interes Privado --la Propiedad Privada--,
epicentro de la sociedad actual,
es suicida en ésta situación.



Sólo con ésta clase de nueva conciencia podremos intentar amotinarnos y arrebatarle la dirección de la Nave al 'capitan' que la conduce, pero no "para imponer un reformado rumbo", no para seguir teniendo coches,
televisiones, computadoras y mas cacharros,
SINO PARA CAMBIAR DE EMBARCACION.
De lo contario sería "salir de Malaga para ir a Malagón".
Y en "Malagón" ya sabemos muy bien lo que nos espera...


Posted by Ad Humanitatem at 12:10 PM

LA VERDAD SOBRE SIRIA: NUEVO 'BLANCO' --Y 'NEGRO'-- DE LOS GANGSTERS DEL IV REICH DEL CAPITAL


"El plan de desestabilización contra Siria"
por Thierry Meyssan
Red Voltaire
Beirut (Líbano)
20 de junio de 2011

Las operaciones contra Libia y Siria tienen actores y estrategias comunes. Pero los resultados son muy diferentes ya que no hay comparación posible entre ambos Estados. Thierry Meyssan analiza este cuasi-fracaso de las fuerzas colonialistas y contrarrevolucionarias y pronostica para estas últimas un efecto de boomerang en el mundo árabe.

Aunque el intento de derrocar al gobierno sirio tiene muchos puntos de similitud con la maniobra contra Libia, los resultados son muy diferentes debido a las particularidades sociales y políticas de los países en que se desarrollan. El proyecto tendiente a acabar simultáneamente con esos dos Estados ya había sido enunciado desde el 6 de mayo de 2002 por John Bolton, el entonces subsecretario de Estado de la administración Bush. Nueve años más tarde, su puesta en práctica por parte de la administración Obama está enfrentando numerosos problemas. 


Al igual que en Libia, el plan inicial contra Siria consistía era un golpe de Estado militar, lo cual rápidamente resultó imposible a falta de lograr encontrar los oficiales necesarios para ello. Según la información que hemos recibido, también estaba prevista la aplicación de un plan idéntico en el Líbano. En Libia, la existencia del complot se supo antes de tiempo y el coronel Kadhafi logró arrestar al coronel Abdallah Gehani [1]. No quedó entonces otro remedio que someter el plan original a una revisión en medio del inesperado contexto de la «primavera árabe».


La acción militar

La idea principal [en Siria] era provocar desórdenes en una zona bien delimitada y proclamar allí un emirato islámico que pudiera servir de base para desmantelar el país. Se seleccionó el distrito de Daraa porque se encuentra en la frontera siria con Jordania y con el Golán ocupado por Israel, lo cual facilitaba el envío de todo tipo de ayuda material a los secesionistas.
 

Se orquestó allí un incidente artificial mediante el uso de estudiantes de la enseñanza media que realizaron una serie de provocaciones, táctica que funcionó más que satisfactoriamente debido a la brutalidad y la estupidez del gobernador y del jefe de la policía local. Cuando comenzaron las manifestaciones, francotiradores emplazados en los techos dispararon al azar contra la multitud y contra las fuerzas del orden, escenario idéntico al que se aplicó en Benghazi para suscitar la revuelta.
La planificación incluía más enfrentamientos, siempre en distritos sirios fronterizos como medio de garantizar bases de retaguardia, primeramente en la frontera norte del Líbano y posteriormente en la frontera con Turquía. La misión de los combates estaba en manos de unidades pequeñas, a menudo de unos 40 hombres, en las que se mezclaron individuos reclutados localmente con una dirección conformada por mercenarios extranjeros provenientes de las redes del príncipe saudita Bandar ben Sultan. El propio Bandar estuvo en Jordania para supervisar el comienzo de las operaciones, en contacto con oficiales de la CIA y del Mossad.
Pero Siria no es lo mismo que Libia y el resultado ha sido contrario a lo esperado. Libia es un Estado creado por las potencias coloniales que unieron por la fuerza las regiones de Tripolitania, Cirenaica y Fezzan mientras que Siria es una nación histórica, que las mismas potencias coloniales redujeron a su más simple expresión. Libia está por lo tanto sometida a fuerzas centrífugas que pueden expresarse de forma espontánea.

En Siria, por el contrario, existen fuerzas unificadoras que esperan reconstruir la Gran Siria, que incluiría la actual Jordania, la Palestina ocupada, el Líbano, Chipre y una parte de Irak. La población del país que actualmente conocemos como Siria se opone por lo tanto, de forma espontánea, a los proyectos tendientes a dividir la nación.

Por otro lado, también es posible comparar la autoridad del coronel Kadhafi y la de Hafez el-Assad –el padre de Bachar el-Assad. Los dos llegaron al poder en la misma época y combinaron la inteligencia y la brutalidad para imponerse. Por el contrario, el actual presidente sirio Bachar el-Assad no tomó el poder. Ni siquiera esperaba heredarlo.

Aceptó la presidencia porque su padre había fallecido y a sabiendas que únicamente su legitimidad familiar podía evitar una guerra de sucesión entre los generales de su padre. El ejército sirio fue a buscarlo a Londres, donde Bachar ejercía apaciblemente su profesión de oftalmólogo, pero fue el pueblo quien lo consolidó en el poder. Bachar el-Assad es, sin dudas, el líder político más popular del Medio Oriente. Hasta hace 2 meses, era también el único que no utilizaba escolta y no tenía el menor reparo en mezclarse con las multitudes.
La operación militar tendiente a desestabilizar Siria y la campaña de propaganda desatada simultáneamente contra ese país fueron organizadas por una coalición de Estados en la que Estados Unidos ejerce el papel de coordinador, exactamente de la misma manera en que la OTAN actúa como coordinador de los Estados –miembros y no miembros de la alianza atlántica– que participan en la campaña militar de bombardeos contra Libia y en la campaña tendiente a denigrar a ese país.

Como ya señalamos anteriormente, los mercenarios fueron proporcionados por el príncipe saudita Bandar, quien tuvo incluso que hacer una gira internacional hasta Pakistán y Malasia para reforzar su ejército personal, desplegado desde Manama hasta Trípoli. Podemos citar también como ejemplo la instalación, en las oficinas del ministerio libanés de Comunicaciones, de un centro de telecomunicaciones creado especialmente para este asunto.

Lejos lograr indisponer a la población siria contra el «régimen», el baño de sangre dio lugar al surgimiento de un movimiento de unidad nacional alrededor del presidente Bachar el-Assad. Conscientes de que existe la intención de arrastrarlos a la guerra civil, los sirios conformaron un bloque. Las manifestaciones antigubernamentales han reunido únicamente entre 150 000 y 200 000 personas en un país que cuenta 22 millones de habitantes, mientras que las manifestaciones a favor del gobierno han reunido multitudes nunca vistas anteriormente en Siria.

Ante los incidentes, las autoridades han dado muestra de sangre fría. El presidente ha emprendido finalmente las reformas que desde hace tiempo quería implementar, reformas que la propia población había frenado hasta ahora por temor a una occidentalización de la sociedad.

El partido Baas aceptó el multipartidismo para evitar caer en el arcaísmo. Contrariamente a lo que afirman los medios de prensa de Occidente y Arabia Saudita, el ejército sirio no reprimió a los manifestantes sino que combatió a los grupos armados. Por desgracia, sus oficiales superiores, formados en la desaparecida URSS, no supieron dar muestras de tacto con los civiles atrapados entre dos fuegos.

La guerra económica

Se produjo entonces una evolución en la estrategia común de Occidente y Arabia Saudita. Al darse cuenta de que la acción militar no lograría hundir a Siria en el caos a corto plazo, Washington decidió actuar sobre la sociedad a mediano plazo. La idea es que la política del gobierno de El-Assad estaba dando lugar a la formación de una clase media –única garantía eficaz de democracia– y que es posible utilizar contra esa misma clase media contra el gobierno. Para lograrlo, hay que provocar un derrumbe económico a nivel nacional.
El principal recurso de Siria es el petróleo, aunque su producción no alcanza un volumen comparable al de sus ricos vecinos. Para comercializar ese petróleo, Siria necesita tener en los bancos occidentales los llamados assets (haberes o valores), que sirven como garantía durante las transacciones. Basta con congelar esos haberes para matar el país.Por lo tanto, resulta importante y conveniente manchar lo más posible la imagen de Siria para que la opinión pública occidental acepte la adopción de «sanciones contra el régimen» .

Para el congelamiento de los haberes de un país es necesaria, en principio, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que en este caso es algo altamente improbable. China, que en el caso de Libia se vio obligada a renunciar a su derecho de veto so pena de perder todo acceso al petróleo de Arabia Saudita, probablemente tendría que plegarse nuevamente. Pero Rusia sí pudiera recurrir al veto ya que, de no hacerlo, perdería su base naval en el Mediterráneo y su Flota del Mar Negro se ahogaría detrás de los Dardanelos.

Para intimidarla, el Pentágono ha enviado al Mar Negro el crucero USS Monterrey, como estableciendo que de todas maneras las ambiciones navales de Rusia son irrealistas.

En todo caso, la administración Obama puede resucitar la Syrian Accountablity Act de 2003 para congelar los fondos sirios sin esperar por la adopción de una resolución en la ONU ni una votación en el Congreso estadounidense
. Como ya lo ha demostrado la historia reciente, específicamente en los casos de Cuba y de Irán, Washington puede convencer fácilmente a sus aliados europeos para que se plieguen a las sanciones que Estados Unidos adopta de forma unilateral.

Es por ello que la verdadera batalla se ha desplazado actualmente hacia los medios de difusión. La opinión pública occidental se traga fácilmente cualquier cuento debido a su total ignorancia sobre Siria y a su fe ciega en la magia de las nuevas tecnologías.

La guerra mediática

En primer lugar, la campaña de propaganda focaliza la atención del público en los crímenes atribuidos al «régimen» para evitar cualquier interrogante sobre la nueva oposición. Estos grupos armados no tienen absolutamente nada que ver con los intelectuales contestatarios que redactaron la Declaración de Damasco. Vienen de medios extremistas religiosos sunnitas y son fanáticos que rechazan el pluralismo religioso del Levante y sueñan con instaurar un Estado concebido a su propia imagen y semejanza. Si luchan contra el presidente Bachar el-Assad no es porque estimen que se trata de un individuo demasiado autoritario sino porque es un alauita, lo que para ellos equivale a ser un hereje.

Desde esa óptica, la propaganda contra Bachar el-Assad está basada en una inversión de la realidad.

Un ejemplo que puede mover a risa es el caso del blog «Gay Girl in Damascus», creado en febrero de 2011. Para muchos medios de la prensa atlantista ese sitio, editado en inglés por la joven Amina, se convirtió en una fuente de información sobre Siria. La autora describía lo difícil que era para una joven lesbiana la vida bajo la dictadura de Bachar el-Assad y la terrible represión desatada contra la revolución que se estaba desarrollando en Siria. Como mujer y gay, Amina gozaba de la protectora simpatía de los internautas occidentales, que llegaron incluso a movilizarse cuando se anunció que los servicios secretos del «régimen» la habían arrestado.

Resultó, sin embargo, que Amina no existía. Su dirección IP permitió comprobar que el verdadero autor del blog de Amina era un «estudiante» estadounidense de 40 años llamado Tom McMaster.
Este propagandista, que supuestamente está haciendo un doctorado en Escocia, estaba participando en el congreso de la oposición siria prooccidental que reclamó en Turquía una intervención de la OTAN contra el gobierno de Bachar el-Assad. Por supuesto, no estaba allí en como estudiante [2].

Lo más sorprendente de esta historia no es la ingenuidad de los internautas que se tragaron las mentiras de la supuesta Amina, sino la movilización de los defensores de las libertades en defensa de gente que lo que realmente hacen es luchar contra las libertades. En la Siria laica, la vida privada es considerada un santuario. Es posible que sea difícil defender la vida privada en el seno de la familia, pero eso no sucede a nivel de la sociedad.

A pesar de ello, aquellos a quienes los medios de prensa occidentales están presentando como revolucionarios, y a quienes nosotros consideramos contrarrevolucionarios, son en realidad violentamente homófobos e incluso planean instaurar castigos corporales y, en algunos casos, hasta la pena de muerte para castigar de ese «vicio».

Ese principio de inversión de la realidad se está aplicando a gran escala. Sólo hay que recordar los informes de la ONU sobre la crisis humanitaria desatada en Libia: decenas de miles de trabajadores inmigrantes huyen de ese país para escapar a la violencia. Los medios de prensa atlantistas utilizaron ese hecho para concluir que el «régimen» de Kadhafi debe ser derrocado y que hay que apoyar a los sublevados de Benghazi. Pero el responsable de ese drama no es el gobierno de Trípoli sino los supuestos revolucionarios de la región de Cirenaica, que desataron una verdadera cacería de negros.

Movidos por una ideología racista, los «revolucionarios» afirman que los negros están al servicio de Kadhafi y los linchan cuando logran atraparlos. En el caso de Siria, las cadenas de televisión de ese país transmiten imágenes de grupos de hombres armados parapetados en los techos de las casas, desde donde disparan al azar sobre las multitudes y las fuerzas del orden. Pero las cadenas occidentales y sauditas retransmiten esas mismas imágenes atribuyendo los crímenes al gobierno de Damasco.

En definitiva, el plan de desestabilización en marcha contra Siria no está dando los resultados esperados. Si bien ha convencido a la opinión pública occidental de que ese país vive bajo una terrible dictadura, su efecto en Siria ha sido el de unir a la inmensa mayoría de la población en torno de su gobierno. Algo que puede acabar resultando peligroso para los creadores del plan, sobre todo para Tel Aviv. En enero y febrero de 2011 fuimos testigos del surgimiento de una ola revolucionaria en el mundo árabe, a la que ha seguido en abril y mayo una ola contrarrevolucionaria. La balanza todavía está en movimiento.

Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
  

1] «Francia estaba preparando el derrocamiento de Kadhafi desde noviembre», por Franco Bechis, Réseau Voltaire, 24 de marzo de 2011.
[2] «Propaganda de guerra: la bloguera lesbiana reprimida de Damasco», Red Voltaire, 13 de junio de 2011.

HUGO CHAVEZ: ¿LOS NEGOCIOS DE LA 'REALPOLITIK' FRENTE A LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CON LAS LUCHAS DE LOS PUEBLOS?

 
 













18/6/2011  
 "El giro a la derecha de Chávez: realismo de Estado frente a solidaridad internacional"
James Petras 

Introducción

El radical gobierno "socialista bolivariano" de Hugo Chávez ha arrestado a varios líderes de la guerrilla colombiana y a un periodista izquierdista con ciudadanía sueca y se los ha entregado al gobierno derechista del presidente Juan Manuel Santos, obteniendo con ello los elogios y la gratitud del gobierno colombiano. 

La estrecha colaboración en curso entre un presidente de izquierdas y un régimen con un historial conocido de violaciónes de derechos humanos, torturas y desaparición de presos políticos ha dado lugar a protestas generalizadas de los defensores de la libertad civil, izquierdistas y populistas de América Latina y Europa, a la vez que complacía al establishment imperial euroamericano.

El 26 de abril de 2011, funcionarios de inmigración de Venezuela, basándose exclusivamente en información facilitada por la policía secreta colombiana (DAS), detuvieron a un ciudadano de nacionalidad sueca, Joaquín Pérez Becerra, periodista de origen colombiano, que acababa de llegar al país. Basándose en las denuncias de la policía secreta colombiana de que el ciudadano sueco era un líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Pérez fue extraditado a Colombia a las 48 horas. A pesar de la violación de los protocolos diplomáticos internacionales y la Constitución venezolana, esta acción tuvo el apoyo personal del presidente Chávez. 

Un mes más tarde, las fuerzas armadas venezolanas junto a sus homólogos de Colombia capturaron a un líder de las FARC, Guillermo Torres (alias Julián Conrado), que está a la espera de extradición a Colombia en una cárcel venezolana sin acceso a un abogado. El 17 de marzo, la inteligencia militar venezolana (DIM) detuvo a dos presuntos guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Carlos Tirado y Carlos Pérez, y los entregaron a la policía secreta colombiana.

La nueva imagen pública de Chávez como socio del régimen represivo de Colombia no es tan nueva, después de todo. El 13 de diciembre de 2004, Rodrigo Granda, portavoz internacional de las FARC y ciudadano naturalizado venezolano, cuya familia residía en Caracas, fue secuestrado por agentes venezolanos de paisano pertenecientes al servicio de inteligencia en el centro de Caracas donde había estado participando en una conferencia internacional, y fue llevado en secreto a Colombia con la aprobación del embajador venezolano en Bogotá. Tras varias semanas de protestas internacionales, incluidas las de muchos asistentes al congreso, el presidente Chávez efectuó una declaración que describía el denominado secuestro como una violación de la soberanía de Venezuela, y amenazó con romper las relaciones con Colombia. 

Más recientemente, Venezuela ha incrementado la extradición de revolucionarios opositores políticos del narcos-régimen colombiano: en los primeros cinco meses de 2009, Venezuela extraditó a 15 presuntos miembros del ELN, y en noviembre de 2010 a un militante de las FARC y dos presuntos miembros del ELN fueron entregados a la policía colombiana. En enero de 2011, Nilson Terán Ferreira, supuesto líder del ELN, fue entregado a los militares colombianos. La colaboración entre los más notorios regímenes derechistas de América Latina y el gobierno socialista supuestamente más radical plantea importantes preguntas sobre el significado de las identidades políticas y su relación con la política nacional e internacional, y, más concretamente, qué principios e intereses guían las políticas del Estado.

(....)

Venezuela: los intereses del Estado frente a la solidaridad internacional

El auge de las políticas radicales en Venezuela, causa y consecuencia de la elección del presidente Chávez en 1999, coincidió con el auge de los movimientos sociales revolucionarios en toda América Latina desde finales de la década de 1990 hasta mediados de la primera década del siglo XXI (1995-2005).

Los regímenes neoliberales de Ecuador, Bolivia y Argentina fueron derrocados, los movimientos sociales de masas que desafiaban la ortodoxia neoliberal se arraigaron en todas partes, los movimientos de la guerrilla colombiana avanzaron hacia las grandes ciudades y en Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay, Ecuador y Uruguay llegaron al poder gobernantes de centro-izquierda. 

Las crisis económicas estadounidenses socavaron la credibilidad del programa de libre comercio de Washington. La creciente demanda asiática de materias primas estimuló un auge en las economías de América Latina, y gracias a ella se financiaron programas sociales y nacionalizaciones.

En el caso de Venezuela, el fallido golpe de Estado militar respaldado por Estados Unidos y el boicot de los dirigentes de la compañía nacional del petróleo, PDVSA, en 2002-2003, obligó al gobierno de Chávez a apoyarse en las masas y girar a la izquierda. Chávez procedió a una renacionalización del petróleo e industrias afines, y a articular una ideología bolivariano-socialista.

La radicalización de Chávez encontró un clima favorable en América Latina, y los abundantes ingresos de la subida del precio del petróleo financiaron sus programas sociales. Chávez mantuvo una posición plural de brazos abiertos a los gobiernos de centro-izquierda, respaldo de los movimientos sociales radicales y apoyo a las propuestas de la guerrilla colombiana a favor de una solución negociada. Chávez pidió el reconocimiento de la guerrilla de Colombia como beligerante legítimo y no como organización terrorista.

La política exterior de Venezuela se orientó al aislamiento de su principal amenaza, que emana de Washington, mediante la promoción exclusiva de organizaciones del área de América Latina y el Caribe, el fortalecimiento del comercio y los acuerdos de inversión regionales, y la confirmación de aliados regionales opuestos al intervencionismo, los pactos militares y las bases de Estados Unidos, y los golpes militares apoyados por este país.
En respuesta a la financiación estadounidense de grupos de la oposición venezolana (electorales y extraparlamentarios), Chávez brindó apoyo moral y político a los grupos antiimperialistas en toda América Latina. 

Después de que Israel y los sionistas estadounidenses comenzaran a atacar a Venezuela, Chávez expresó su apoyo a los palestinos y estrechó los lazos con Irán y otros movimientos y gobiernos árabes antiimperialistas. Por encima de todo, Chávez fortaleció sus lazos políticos y económicos con Cuba, y celebró consultas con la dirigencia cubana para formar un eje radical de oposición al imperialismo. Los esfuerzos de Washington de estrangular la revolución cubana mediante el embargo económico se vieron socavados por los acuerdos económicos a gran escala y largo plazo de Chávez con La Habana.

Hasta la última parte de la década, la política exterior de Venezuela –sus intereses de Estado– coinciden con los intereses de los gobiernos de izquierdas y los movimientos sociales en toda América Latina. Chávez se enfrentó diplomáticamente con los Estados satélites de Washington en el hemisferio, especialmente con Colombia, encabezada por el presidente de los escuadrónes de la muerte y el narcotráfico, Álvaro Uribe (2002-2010). Sin embargo, estos últimos años hemos asistido a varios cambios externos e internos y un viraje gradual hacia el centro.

El auge revolucionario en América Latina ha comenzado a remitir. Los levantamientos de masas llevaron al poder gobiernos de centro-izquierda, que, a su vez, desmovilizaron los movimientos radicales y adoptaron estrategias basadas en la exportación de productos agropecuarios y minerales, al tiempo que desarrollaban una política exterior autónoma independiente respecto a Estados Unidos. Los movimientos guerrilleros colombianos estaban a la defensiva y había disminuido su capacidad de amortiguación para Venezuela ante un gobierno colombiano hostil. Chávez se adaptó a estas nuevas realidades, convirtiéndose en un seguidor acrítico de los regímenes social-liberales de Lula en Brasil, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Vázquez en Uruguay y Bachelet en Chile. Cada vez con más frecuencia, Chávez buscaba el decidido apoyo diplomático inmediato de los regímenes existentes por encima de cualquier apoyo a largo plazo, que podría ser el resultado de un renacimiento de los movimientos de masas. Los lazos comerciales con Brasil y Argentina y el apoyo diplomático de los otros estados de América Latina frente a unos Estados Unidos cada vez más agresivos se convirtieron en elemento fundamental de la política exterior de Venezuela. La base de la política venezolana ya no era la política interna de los regímenes de centro-izquierda y de centro, sino su grado de apoyo a una política exterior independiente.

Las repetidas intervenciones de EE.UU. no han podido generar un golpe de Estado exitoso o una victoria electoral contra Chávez. Como resultado, Washington utilizó cada vez más las amenazas externas a través de su satélite colombiano, Estado destinatario de 5.000 de dólares millones en ayuda militar. La escalada militar de Colombia, sus cruces de frontera y la infiltración de escuadrones de la muerte en Venezuela, obligó a Chávez a una importante adquisición de armas de Rusia y a la formación de una alianza regional (ALBA).

El golpe militar respaldado por Estados Unidos en Honduras provocó un replanteamiento importante de la política de Venezuela. El golpe había derrocado a un liberal de centro elegido democráticamente, el presidente Zelaya, en un país miembro del ALBA, y estableció un régimen represivo subordinado a la Casa Blanca. Sin embargo, el golpe tuvo el efecto de aislar a EE.UU. en América Latina: ni un solo gobierno apoyó el nuevo régimen de Tegucigalpa. Incluso los regímenes neoliberales de Colombia, México, Perú y Panamá votaron a favor de expulsar a Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA). Por un lado, Venezuela vio en esta unidad de la derecha y el centro-izquierda una oportunidad para recomponer sus relaciones con los gobiernos conservadores; por otro, comprendió que el gobierno de Obama está dispuesto a utilizar la opción militar para recuperar su dominio.
El temor a una intervención militar de EE.UU. se incrementó mucho con el acuerdo entre Obama y Uribe por el que se establecían siete bases militares estratégicas estadounidenses cerca de la frontera con Venezuela. Chávez vaciló en su respuesta a esta amenaza inmediata. En un primer momento, casi rompió las relaciones comerciales y diplomáticas con Colombia, para luego reconciliarse de inmediato con Uribe, aunque este último no mostrara ningún deseo de firmar un pacto de coexistencia.

Mientras tanto, las elecciones de 2010 al Congreso de Venezuela llevaron a un aumento importante del apoyo electoral a la derecha apoyada por Estados Unidos (aproximadamente el 50%) y a una mayor representación en el Congreso (40%). Mientras la derecha aumentaba su apoyo dentro de Venezuela, la izquierda en Colombia, tanto la guerrillera como la electoral, perdía terreno. Chávez no podía contar con ninguna contrapeso inmediato contra una provocación militar.

Chávez estaba ante varias opciones. La primera, volver a la anterior política de solidaridad internacional con los movimientos radicales; la segunda, continuar trabajando con los regímenes de centro-izquierda, a la vez que criticaba y mantenía una firme oposición a los gobiernos neoliberales respaldados por EE.UU.; y la tercera, girar a la derecha, más concretamente buscar un acercamiento con el recién elegido presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y firmar un amplio acuerdo político, militar y económico por el que Venezuela se comprometía a colaborar en la eliminación de los adversarios izquierdistas de Colombia a cambio del compromiso de no agresión (Colombia limitaría las narcoincursiones transfronterizas y las incursiones militares).

Venezuela y Chávez decidieron que las FARC eran un impedimento y que el apoyo de los movimientos radicales sociales colombianos no era tan importante como el estrechamiento de las relaciones diplomáticas con el presidente Santos. 

Chávez calculaba que cumplir con las demandas políticas de Santos proporcionaría una mayor seguridad para el estado venezolano que confiar en el apoyo de los movimientos de solidaridad internacionales y sus propios aliados radicales internos entre los sindicatos y los intelectuales.

De acuerdo con este giro a la derecha, el régimen de Chávez cumplió las peticiones de Santos de arrestar a guerrilleros de las FARC y el ELN, así como a un destacado periodista izquierdista, y extraditarlos a un estado que ostenta el peor historial de derechos humanos en las Américas desde hace más de dos décadas en términos de tortura y asesinatos extrajudiciales

Este giro a la derecha tiene un carácter todavía más ominoso si se considera que Colombia tiene más de 7.600 presos políticos, de los que 7.000 son sindicalistas, campesinos, indígenas, estudiantes, es decir, no combatientes. Al ceder a las demandas de Santos, Venezuela ni siquiera siguió los protocolos establecidos por la mayoría de los gobiernos democráticos, y no exigió ningúna garantía contra la tortura y de respeto de un proceso judicial correcto. Por otra parte, cuando algunas voces críticas señalaron que estas extradiciones sumarias violan los propios procedimientos constitucionales de Venezuela, Chávez lanzó una feroz campaña de calumnias contra sus críticos, calificándolos de agentes del imperialismo involucrados en un complot para desestabilizar su régimen.

El nuevo aliado derechista de Chávez, el presidente Santos, no ha pagado con la misma moneda: Colombia sigue manteniendo estrechos vínculos militares con el enemigo principal de Venezuela en Washington. De hecho, Santos sigue sin reparos el programa de la Casa Blanca: presionó con éxito a Chávez para que reconociera el gobierno ilegítimo de Lobo en Honduras, producto de un golpe de Estado respaldado por Estados Unidos, a cambio del regreso del derrocado presidente Zelaya.

Chávez hizo además lo que ningún otro presidente latinoamericano de centro-izquierda se ha atrevido a hacer: se comprometió a apoyar el regreso a la OEA del gobierno ilegítimo de Honduras. Sobre la base del acuerdo Chávez-Santos, la oposición latinoamericana a Lobo se hundió y Washington consiguió su objetivo estratégico de legitimar un gobierno títere.

El acuerdo de Chávez con Santos para reconocer el gobierno asesino de Lobo ha traicionado la lucha heroica del movimiento de masas de Honduras. Ni uno solo de los funcionarios hondureños responsables de más de un centenar de asesinatos y desapariciones de dirigentes campesinos, periodistas, activistas pro derechos humanos y pro democracia están sujetos a investigación judicial. Chávez ha dado sus bendiciones a la impunidad y a la continuación del aparato represivo completo, apoyado por la oligarquía hondureña y el Pentágono.

En otras palabras, para demostrar su voluntad de defender su pacto de amistad y de no agresión con Santos, Chávez estuvo dispuesto a sacrificar la lucha de uno de los movimientos más prometedores y valientes pro democracia en las Américas.

Y ¿qué es lo que Chávez busca en su acomodo con la derecha?

¿Seguridad? Chávez ha recibido sólo promesas verbales y algunas expresiones de gratitud de Santos. Sin embargo, el enorme mando militar pro estadounidense y la misión de EE.UU. siguen en su lugar. En otras palabras, no habrá desmantelamiento de las fuerzas paramilitares y militares colombianas agrupadas a lo largo de la frontera con Venezuela, ni tampoco habrá marcha atrás en los acuerdos de las bases militares de EE.UU., que amenazan la seguridad nacional venezolana.

Según diplomáticos venezolanos, la táctica de Chávez es ganarse a Santos sacándolo de la tutela de EE.UU. Mediante su amistad con Santos, Chávez espera que Bogotá no participe en ninguna operación militar conjunta con EE.UU. ni que coopere en futuras campañas de desestabilización propagandística.

En el breve tiempo transcurrido tras el pacto Santos-Chávez, un Washington envalentonado anunció ya un embargo a la empresa estatal petrolera de Venezuela con el apoyo de la oposición en el Congreso venezolano. Santos, por su parte, no ha cumplido el embargo, pero por otra parte ni un solo país en el mundo ha seguido el ejemplo de Washington. Claramente, el presidente Santos no va a poner en peligro para la cifra anual de 10.000 millones de dólares en comercio entre Colombia y Venezuela con el fin de satisfacer el capricho de la Secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton.

Conclusión

En contraste con la política de Chávez de entregar a los exiliados de izquierda y los guerrilleros a un régimen autoritario de derechas, el presidente Allende en Chile (1970-73) participó en una delegación que dio la bienvenida a combatientes que huían de la persecución en sus países, Bolivia y Argentina, y les ofreció asilo. Durante muchos años, especialmente en la década de 1980, México, con gobiernos de centro-derecha, reconocía abiertamente el derecho de asilo para los refugiados y guerrilleros de izquierda de América Central (El Salvador y Guatemala). La Cuba revolucionaria, durante décadas, ofreció asilo y tratamiento médico a los refugiados y guerrilleros que huían de las dictaduras latinoamericanas, y rechazó las demandas de extradición.

Incluso en 2006, cuando el gobierno cubano buscaba establecer relaciones de amistad con Colombia y su ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, expresaba sus serias reservas respecto a las FARC en conversaciones con este autor, Cuba se negó a extraditar guerrilleros a sus países de origen, donde iban a ser torturados y maltratados. Un día antes de dejar el cargo, en 2011, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó la petición de Italia de extraditar a Cesare Battisti, un ex guerrillero italiano. Como dijo un juez brasileño –y es algo que Chávez debiera escuchar–: "Lo que está aquí en juego es la soberanía nacional. Ni más ni menos."

Nadie podría criticar los esfuerzos de Chávez para reducir las tensiones fronterizas mediante el desarrollo de mejores relaciones diplomáticas con Colombia y ampliar los flujos comerciales y de inversión entre los dos países. Lo que es inaceptable es que se describa al homicida régimen colombiano como un amigo del pueblo de Venezuela y un socio para la paz y la democracia, mientras que miles de presos políticos demócratas se pudren en las cárceles colombianas, infestadas de tuberculosis, durante años por cargos inventados. 
 Bajo Santos, los activistas civiles siguen siendo asesinados casi todos los días. El más reciente crimen acaeció el 9 de junio de 2011: Ana Fabricia Córdoba, líder de una comunidad de campesinos desplazados, fue asesinada por las fuerzas armadas colombianas. El abrazo de Chávez con la narcopresidencia de Santos va más allá de las exigencias que impone el mantenimiento de relaciones diplomáticas y comerciales. Su colaboración con los servicios secretos colombianos, los militares y la policía secreta en la caza y deportación de izquierdistas (sin el debido proceso) huele a complicidad en la represión dictatorial y sirve para alienar a los partidarios más consecuentes de la transformación bolivariana de Venezuela.

El papel de Chávez en la legitimación del golpe de Estado de Hondura, sin tener en cuenta las demandas de justicia de los movimientos populares es una capitulación clara ante la línea política de Santos-Obama. 
Esta línea de acción coloca los intereses del Estado de Venezuela por encima de los derechos de los movimientos populares de Honduras. La colaboración de Chávez con Santos en la vigilancia a los izquierdistas y la debilitación de las luchas populares en Honduras plantean serios interrogantes sobre la tan cacareada solidaridad revolucionaria de Venezuela. Sin duda, siembra de profunda desconfianza las futuras relaciones con los movimientos populares que pudieran estar en lucha con uno de los socios diplomáticos y económicos de centro-derecha de Chávez.

Lo que es particularmente preocupante es que los regímenes más democráticos, incluso los de centro-izquierda, no sacrifican a los movimientos sociales de masas en el altar de la seguridad cuando normalizan relaciones con un adversario. Ciertamente, la derecha, especialmente en EE.UU., protege a sus ex clientes, aliados, oligarquías de extrema derecha y terroristas en el exilio de las solicitudes de extradición presentadas por Venezuela, Cuba y Argentina. Asesinos de masas y terroristas que han colocado bombas en aviones siguen viviendo cómodamente en Florida. El sometimiento a las exigencias derechistas de los colombianos, mientras se queja de la protección de EE.UU. a terroristas culpables de crímenes en Venezuela, sólo puede explicarse por el giro ideológico de Chávez a la derecha, que hace de éste un país más vulnerable a las presiones para obtener nuevas y mayores concesiones en el futuro.

Chávez ya no está interesado en apoyar a la izquierda radical. Su definición de la política estatal gira en torno a garantizar la estabilidad del socialismo bolivariano en un país, incluso si ello implica sacrificar a los militantes colombianos ante un estado policial y a los movimientos pro democracia de Honduras ante un régimen ilegítimo impuesto por Estados Unidos.
La historia ofrece lecciones encontradas. Los acuerdos de Stalin con Hitler fueron un desastre estratégico para el pueblo soviético; una vez que los fascistas consiguieron lo que querían se dieron la vuelta e invadieron Rusia. Chávez hasta ahora no ha recibido ninguna concesión recíproca que justifique la confianza en la máquina militar de Santos. Incluso en términos de unos intereses de estado de estrechas miras, ha sacrificado a aliados leales a cambio de promesas vacías. El estado imperial de EE.UU. es el aliado principal Santos y su gran proveedor militar. China sacrificó la solidaridad internacional por un pacto con EE.UU., una política que condujo a una explotación capitalista no reglamentada y a profundas injusticias sociales.

Si llega a producirse un enfrentamiento entre EE.UU. y Venezuela ¿será capaz Chávez, al menos, de poder contar con la neutralidad de Colombia? Si las relaciones pasadas y presentes sirven de indicación, Colombia se pondrá al lado de su cliente-maestro, mega-benefactor y mentor ideológico. Cuando se produzca una nueva ruptura ¿podrá contar Chávez con el apoyo de los militantes que han sido encarcelados, los movimientos populares que ha apartado a un lado y los movimientos e intelectuales internacionales que ha calumniado? 

A medida que EE.UU. vaya hacia nuevas confrontaciones con Venezuela e intensifique sus sanciones económicas la solidaridad nacional e internacional será vital para la defensa de Venezuela. ¿Quién va a defender la revolución bolivariana, los Santos y Lobos de este mundo "realista" o los movimientos de solidaridad en las calles de Caracas y las Américas?"

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