SPREADING FREEDOM AROUND THE WORLD


UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' " Manuel Freytas -- "LA SITUACION DEL CAPITALISMO HOY EN DIA NO ES SOLAMENTE UNA CUESTION DE CRISIS ECONOMICAS Y POLITICAS, SINO UNA CATASTROFE DE LA ESENCIA HUMANA QUE CONDENA CADA REFORMA ECONOMICA Y POLITICA A LA FUTILIDAD E INCONDICIONALMENTE DEMANDA UNA REVOLUCION TOTAL" Herbert Marcuse, 1932



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Sunday, April 3, 2011

NIETZSCHE Y LAS MUJERES : "Todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal"


Con su madre Francisca Nietzsche

Lou Anreas Salome









                                                                                                                                      



Parece que en las fotografías, su madre le está diciendo a Lou Salome:

"-Es mío. No me lo quites-".

 El destino quiso que, tras la muerte de su padre, N. pasara su niñez y juventud entre mujeres.
Su adorada madre, Franziska, su hermana Elisabeth, su abuela Erdmuthe, y sus tías, Auguste y Rosalie.
Cinco mujeres.

Viviendo, 'más allá del bien y del mal', bajo y con el amor de ellas, su afecto traspasó valores y maniqueismos ovulados.
--El amor:
"Todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal"
Todo el flujo de sus pulsiones sobre el contorno femenino soldaron un polícromo y ambivalente hilo según sus emociones e instintos se íban dilatando o contrayéndo, según la elípse de la libertad y dependencia desmadejaba el Edipo y el desenvolvimiento de su libido:
--La estima:
 "La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro".
--El rencor:
"En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre".
--El desprecio: 
"Cuando trates con una mujer, no olvides el látigo".
Y, mas tarde, al salir de la crisálida familiar y llegar a su vida Lou Andrea Salome, aunque no se sabe con certeza lo que pasó entre ambos, parece ser que Salome rechazo las propuestas matrimoniales del filósofo, a lo que N. respondió con lúcido golpe.
--El despecho:
"El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez".
"El filósofo casado es una figura ridícula"

Lou Salome fue una mujer muy especial.
Habrá que detenerse en ella.
Su relación con figuras importantes de su época, filósofos, poétas, médicos, a los cuales influyó con sus conocimientos y su peculiar y atractiva belleza femenina, fue sobresaliente.
Entre ellos estaban el gran poeta Rilke, S. Freud, etc.

Nació, en 1861, hija de un importante general del ejército ruso. Ese día, el diario de San Petersburgo --donde nació-- publicó un saludo personal del zar congratulando a su familia.

Esta fue la entrada de Lou en el mundo.
En esa privilegiada posición que más tarde le íba a permitir la adquisición de una esmerada educación y las puertas abiertas de viajar por los grandes centros de la cultura europea.

En 1912 viajó expresamente a Viena porque estaba interesada por el psicoanálisis del que había tomado conocimiento el año anterior en el Congreso de Weimar.  Le pidió autorización a Freud para asistir a las reuniones de los miércoles en su casa de la calle Bergasse. Y fue aceptada.
Asi se convirtió en la única mujer entre la veintena de discípulos que asistían a éstas reuniones claves donde el psicoanalisis se solidificaba.

Del intercambio de ideas con Freud, elaboró lo que llamó la doble dirección del narcisismo. Sus escritos al respecto enfatizaron el costado que más le interesaba: la unidad inicial, el estado primario del aún indiferenciado yo, el anhelo del regreso al vientre materno.
Lo que Lou buscaba era la unidad del ser como leit motiv de la vida, y esa búsqueda de "unidad", de esa 'coincidentia oppositorum' dialéctica, es lo que le dió sentido a su obra.

Esta es la mujer, que, en potencia, ya estaba amalgamada en aquella otra que, a sus veinte años, el misterioso destino uniría, en 1882, en Roma, a los caminos del filosofo.
Nietzsche, a sus treinta y ocho años, nunca había conocido a una mujer de aquel calibre intelectual, de aquella punzante belleza femenina, que, sin frivolos pampaneos, cautivaba con su delicado y sutil carácter.

No se conocen muchos de los pormenores de aquella explosiva relación dónde ambos pudieron encontrar lo que cada cúal buscaba en aquellos momentos de sus vidas, pero el desenlace final de la história nos hace pensar que, por parte de Nietzsche, desde el resplandor del principio, se paso al desengaño de haberse sentido defraudado.
¿Tuvo que ver con ello la reportada negativa de Lou a casarse con el filosofo?
¿Cual fueron los límites establecidos entre el campo de la amistad y las reverberancias de la libido?

"...La poesía "Al dolor" no es mía, y cuenta entre las cosas que ejercen un poder absoluto sobre mí. Todavía no he podido leerla sin lágrimas; resuena como una voz a la que he estado esperando y esperando desde mi niñez. Esta poesía es de mi amiga Lou, de la que Vd. todavía no habrá oído hablar. Lou es hija de un general ruso y tiene veinte años; es aguda como un águila y valerosa como un león, y, a la vez, un ser muy femenino y juvenil, que quizá no viva largo tiempo. Debo su conocimiento a Malwida von Meysenbug y a Rée. Ahora está en casa de Rée de visita, después de Bayreuth vendrá aquí, a Tautenburg, y en otoño iremos juntos a Viena. Está preparada de la manera más asombrosa para mi modo de pensar y la especie de mi pensamiento."
Carta a Peter Gast, Tautenburg, 13 de julio de 1882


"... Lou está ahora unida a mí por una firme amistad, tan firme como una amistad puede establecerse en la tierra; desde hace largo tiempo no he hecho mejor adquisición. Estoy, de veras, extraordinariamente agradecido a Vd. y a Rée por haberme prestado aquí su ayuda. Este año, que representa una nueva crisis en muchos aspectos principales de mi vida -"época" es la palabra exacta, un estado intermedio entre dos crisis, una detrás y otra delante de mí - me ha sido grandemente embellecido por el resplandor y la gracia de esta alma joven, verdaderamente heroica. Deseo tener en ella una discípula y, si mi vida no se mantuviera a la larga, una heredera y alguien que siguiera pensando mi pensamiento."
Carta a Malwida Von Meysenbug, Tautenburg, 22 de julio de 1882


"... Lou permanecerá todavía una semana conmigo. Es la más inteligente de las mujeres. Cada cinco días tenemos una pequeña escena trágica. Todo lo que le escribí a Vd. acerca de ella es necedad, probablemente también lo que acabo de escribirle."
Carta a Peter Gast, Tautenburg, 20 de agosto de 1882

"... Muchas cosas coinciden ahora para llevarme al borde de la desesperación. Y una de ellas es también, no quiero negárselo, mi desilusión con respecto a Lou Salomé..."
"...Toda la dignidad del cometido de mi vida se ha hecho problemática, en efecto, por un ser tan superficial y tan frío como Lou..."
"...¿Quién podía sospechar que sus frases "heroísmo", "lucha por un principio", su poesía "Al dolor", sus relatos de las luchas por el conocimiento no eran más que mentiras?..."
Carta a Paul Rée, entre diciembre de 1882 y enero de 1883
(F. Nietzsche, "Correspondencia", ed. Aguilar, Madrid, 1951)

 "Sus relatos de las luchas por el conocimiento no eran mas que mentiras".
Así se cierra aquel encuentro que, en la ciudad Ciudad Eterna, devolvió a Nietzsche al "eterno retorno" de sus caminos de vagabundo por un mundo que, insoportablemente, cada día, en la crisálida de su soledad vital, se le hacía más mentiroso, mas hostil e insoportable, hasta culminar, siete años más tarde, en aquel 3 de enero de 1889, cuándo, en la plaza Carlo Alberto de Turín, se arrojó sollozando al cuello de un caballo apaleado, y luego se desplomó. Creía, al despertar, ser DIONISO o EL CRUCIFICADO.

Dionisíacamente Crucificado había quedado el gran pensador que ahora yacía, inerte, consumado, bajo un cortex cerebral que ya no respondía a la razon oficial que se le había escapado.

"Un proverbio de Blake dice que si otros no se hubiesen vuelto locos, deberíamos estarlo nosotros. La locura no puede ser arrojada fuera de la integralidad humana, que no podría llevarse a término sin el loco. Nietzsche, al volverse loco –en nuestro lugar–, hacía posible así dicha integralidad; y los locos que perdieron la razón antes que él no habían podido hacerlo con tanto brillo"

(Escribió al respecto George Bataille)

"Si otros no se hubiesen vuelto locos, deberíamos estarlo nosotros". 


Quizás la frontera entre la locura y la razón sea tan sólo una fina linea movible sobre la cúal se entablan todas nuestras constantes batallas y disputas interiores en perenne lucha para hacer posible el mantenernos en el lado de los que "no se abrazan al cuello de cualquier caballo apaleado".

Nietzsche no pudo mantenerse en éste lado.
Tal vez fue demasiado libre para manterse en éste 'contrato'.
Tal vez fue demasiado lejos al traspasar la frontera de esa fina línea movible dónde ocurren todas nuestras batallas a cada rato.



Y ahora, hecho ya Dionisio y El Crucificado, otra mujer, con el corazón roto, acude a su lado, su madre, Francisca, a recibir a su hijo amado y destrozado. 

Y Nietzsche, sin saberlo, sin quererlo, cómo si el Destino fuese el que siempre nos manda sus emisarios, vuelve a aquel pensamiento de Lou, a aquella "unidad inicial...el anhelo del regreso al vientre materno".

Que misteriosa es la vida, la existencia humana, la razón, la locura, la muerte...

Ella lo cuidaba, le leía, le preguntaba.
Aún el pensador podía usar algunas facultades que, antes de la deteriorización final, le quedaban.

"En las horas del crepúsculo, cuando la oscuridad suele ser tanta que ni siquiera nos vemos, realizo una especie de ejercicio de memoria. Por ejemplo, le pregunto por Epicuro, Aristóteles, ‘cuénteme quién fue (...)’. Y me cuenta cosas durante una hora (...), de tal manera que siempre lamento que no lo escuche ninguna persona culta y erudita que pudiera replicarle de manera análoga"
(Contaba su madre en una de sus cartas)

Dionisio y El Crucificado hablándole, eruditamente, a su madre de Epicuro y Aristoteles.
El conocia perfectamente la lengua que hablaron los dos pensadores griegos. "Siempre lamento que no lo escuche ninguna persona culta y erudita que pudiera replicarle de manera análoga"... Tal vez, en su ya agrietada mente, le hubiese hablado a su madre en aleman y en griego clásico.
Tal vez hablaría ya como un Gran Dionisio o como un Gran Crucificado, o como un auténtico Epicuro y Aristóteles en un mundo que se le había ido de las manos.

Su madre no lo pudo seguir escuchando. Su muerte, en 1897, deja a su hijo amado al cuidado de su hermana Elizabeth.

Y otra mujer, de las cinco que lo criaron,
llega a su lado.
Elizabeth es distinta.
Esta mas preocupada por el legado literario, histórico y politico de su hermano que por su estado comatoso que empeora por momentos. Y le entrega a los nazis una nueva imágen del filosofo que hasta hoy, falsamente, ha perdurado en el plano político.

Y Nietzsche...¿Que sentiría?
¿Que alma dormida se movería en su interior agonizando?

Ya no hablaba de Epicuro ni de Aristóteles.
Ni la "unidad inical" de Lou
se le veía ya en aquellos ojos
que, rotos y llorando, se abrazaron
a aquel caballo que, ahora,
como él, tambien estaba apaleado. 
Ahora sólo parecia que había llegado
a un cenobio, que, sombrío y lejano,
en la última mujer
que acompañaba sus vacios espacios,
reflejaba como el eclípse de un amor
que de ellas siempre había emanado.
Un amor que siempre le rondó
por sus veredas de andante
en busca de penetrar por unas puertas
que los demas habían cerrado.
Un amor sobre diques levantado
que ya venía fraguado en su niñez y juventud
en aquella casa genésica
donde cinco mujeres
cuídaban sus juegos infantiles y sus pasos,
Un amor que nunca había llegado
y que quizás fué lo que había deseado
su ser ahora acabado.
Un amor que ahora,
"más allá del bien y del mal",
es lo que él, realmente,
siempre había soñado.

http://sisifocansado.blogspot.com/2011/04/nietzsche-y-las-mujeres.html

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