Los ratones de cola larga: la verdad y nada más que la verdad
A medida que se acerca la Asamblea, la OMS necesita volver a ser el centro de atención. Sus esfuerzos por ocupar el lugar que le corresponde en el gobierno sanitario mundial, basado en las “emergencias”, “brotes”, “epidemias”, “endemias” y “pandemias” se han ralentizado considerablemente.
Los países miembros no se ponen de acuerdo sobre el reparto del pastel del nuevo mercado sanitario, así como a la pérdida de credibilidad como organización centralizadora y directora de la política sanitaria mundial.
El intento de reavivar una alarma que genere ansiedad en las semanas previas a la reunión anual en Ginebra, como ocurre actualmente con el hantavirus, contribuye a exacerbar la desconfianza existente hacia la segunda organización internacional más corrupta del mundo.
El Acuerdo sobre el Acceso a los Beneficios de los Patógenos (PABS), anexo al Tratado sobre Pandemias, se ha aplazado un año. Fue aprobado en mayo del año pasado, pero a los países miembros les ha ocurrido como a los 40 ladrones: se pelean por el reparto del botín, que es muy sustancioso.
El reparto se debería haber aprobado este mes, tal como se establece en un anexo del Tratado, pero persisten diferencias, principalmente entre los países del G6 y los demás, que cuestionan si el artículo 12 del Tratado sobre Pandemias debe regular el reparto.
Los ‘patógenos de alto riesgo’
Las negociaciones del PABS no solo abarcan el descubrimiento, el intercambio y la explotación de “patógenos pandémicos de alto riesgo”, sino también, y quizás más importante, todo un mercado para la recopilación y procesamiento de los datos médicos de las personas.
En febrero, durante la última ronda de negociaciones formales, el grupo de trabajo, creado para negociar el anexo, recibió el encargo de proponer un acuerdo a la Asamblea. Sin embargo, el documento que elaboró se desvió del texto, lo que provocó indignación entre los países africanos, que insistieron en que se retomaran las disposiciones registradas durante la sesión de febrero.
A principios de mayo, el grupo de trabajo admitió que no podía presentar una propuesta ante la Asamblea y solicitó un año adicional para continuar las negociaciones.
En enero del año pasado Estados Unidos se retiró de la OMS y, lo que es más importante, dejó de financiarla, abriendo un agujero muy importante en su contabilidad. Sus negociaciones bilaterales paralelas para asegurar el “mercado de patógenos” suponen una competencia para el sistema que trata de imponer la OMS. Algunos países están llegando a la conclusión de que es preferible vender sus recursos al mejor postor.
Finalmente, las revelaciones sobre la colaboración de 20 años entre Gates, Epstein y el banco JP Morgan para lucrarse con las pandemias han aportado más pruebas del fraude perpetrado al frente de la OMS.
Los virus siempre atacan en el momento más oportuno
Las recurrentes alertas previas a la Asamblea de la OMS deberían ser más que suficientes para desacreditar definitivamente a un organismo corrupto como la OMS. En mayo de 2022, durante un intento por aprobar una versión inicial del Tratado sobre Pandemias, declaró el estado de emergencia por unos pocos casos de viruela del mono.
La enfermedad se había presentado como mucho más peligrosa de lo que realmente era, y, casualmente, se acababa de aprobar una nueva vacuna. Al final, solo se notificaron algunos casos leves, y tras una oleada de chistes sobre la “viruela de la pasta”, la OMS cambió el nombre de la enfermedad por otro más cabalístico: “mpox”.
El intento falló y el Tratado también.
En mayo de 2024 la OMS emitió otra alarma sobre la gripe aviar H5N1. Identificado por primera vez en granjas avícolas en China en 1997, el virus se había considerado un posible candidato a pandemia desde 2003, pero a pesar de los esfuerzos por encontrar casos y brotes entre los seres humanos, hallaron muy pocos.
La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) había aprobado tres vacunas, y la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) también tenía dos listas, con las empresas farmacéuticas al acecho para empezar a vender. Pero la gripe H5N1 no se propagó a través de huevos, carne o leche, incluso después de que el virus se adhiriera repentinamente a las glándulas mamarias de las vacas. Aún no hay evidencias de la transmisión entre personas.
Dos años después llegó el “milagro” del hantavirus. La historia no podía ser más rocambolesca: en una expedición por los Andes un anciano ornitólogo se aventuró demasiado lejos, cerca de Ushuaia, en busca del caracas. Al husmear donde no debía, contrajo hantavirus ocultos en los excrementos de las rata de cola larga y murió pocos días después a bordo del barco en el que viajaba. Su esposa también contrajo la enfermedad y murió poco después de ser trasladada de urgencia a un hospital argentino.
Fue más que suficiente para desatar la histeria: advertencias, discursos de Tedros, de los “expertos” y del coro de los periodistas.
De esta misma mañana: un ‘brote’ que no es pandemia
La OMS no se aburre. En medio de su desesperación, esta misma mañana ha declarado otra emergencia sanitaria internacional por una cepa de Ébola en la República Democrática del Congo, a pesar de que reconoce que “no cumple los criterios de una emergencia pandémica”.
El “brote” que no es pandemia ha matado a “decenas de personas”, dice la OMS, y está causada por el virus Bundibugyo, un nombre puesto por el hechicero de la tribu de los “expertos”.
Pero los que dan más muestras de desesperación son las farmacéuticas, que esperan la señal de salida para sus pócimas, remedios y vacunas. No les bsata con un “brote”. Necesitan algo más fuerte.
Las acciones de Moderna suben un 12 por ciento en la bolsa
Moderna lleva desde 2023 desarrollando una vacuna de ARNm contra el hantavirus en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Corea. Tras el anuncio de la alerta sanitaria, sus acciones se dispararon un 12 por cien, y el Departamento de Investigación Biológica del Ejército de Estados Unidos se ha sumado a la iniciativa.
Una pandemia repondría las arcas cada vez más exhaustas de la OMS, lanzaría el Tratado sobre Pandemias y además, el plan de administración sanitaria mundial, con una red de alianzas público-privadas internacionales, como la CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations) y ERINHA (European Research Infrastructure on Highly Pathogenic Agents) en Europa (una infraestructura europea de investigación sobre “agentes altamente patógenos”).
Hay que alimentar esa red seudocientífica, a pesar de que el riesgo de una pandemia de hantavirus es cero; la misma que un ataque nuclear de la tribu Bundibugyo.
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¡Salud!


