¿PARA QUÉ CARAJO TENEMOS QUE LLEGAR A MADRID A 300 KILÓMETROS POR HORA Y REGRESAR A LA MISMA VELOCIDAD SIN ENTENDER A QUÉ VIENE TANTA PATÓGENA PRISA? In Memoriam a las Víctimas |
ferroviario de la pura cepa
del Madrid-Zaragoza-Alicante
(después conocida como RENFE),
imponentes máquinas a vapor,
carbón, agua y humo
que, gusanitos mecánicos,
corrían por los campos
a velocidad que,
en ciertos sitios,
hasta podíamos bajarnos
y subir de nuevo
para no perder el billete
que habíamos pagado;
y cuando paraba
el tren en los pueblos
subían los vendedores
de dulces, pasteles y golosinas
que los niños disfrutabamos;
cada pueblo con sus personajes,
con sus riquezas deambulando
con sus historias echas balsamos...
sin prisas, sin premuras,
sin reloj, sin candados,
como si no importara
cuándo salieramos
y cuándo llegaramos;
todo lineal y frontal
en traqueteos que acunaban
sones y cantos;
despues pitaba el tren
queriendo ser escuchado,
y subíamos la ventanilla
para que en nuestros ojos
no entrara la carbonilla
que volaba por los espacios;
y se hacían amistades
y hasta noviazgos,
relaciones trenazadas
que sobre el vagón
corrían sus rosarios,
sobre todo en la noche
cuándo todos adormilados
caíamos unos sobre los otros
(en aquellos tiempo
podíamo 'tocarnos')
y los descuidos cuidados
montaban sus presagios;
se compartía la comida
y se bebía lo que ofrecía
el vecindario...sin distancias,
sin pantallas ni cacharros;
y en cada estación
teníamos que esperar
al otro tren
para con él cruzarnos,
y una vez emparejados,
de una ventanilla a la otra
nos hablabamos y reíamos
porque cuándo
nos poníamos en marcha
no sabíamos quíen se movía
y quíen estaba parado,
¡hay que risa infantil
de aquellos tiempo dorados!,
ja, ja, ja...
y nos reíamos
unos de los otros,
confundidos y divertidos
de lo móvil y lo estático...
porque sólo había una vía,
una dirección, un camino
que el guarda-agujas guiaba
para que no chocaramos...
...Pero después llegaron
las prisas,
lo veloz,
las premuras,
la celeridad,
el progreso,
lo rápido....
a lo que tenemos
que adaptarnos...
¡y todo se nos fue al carajo!,
que el tiempo es oro
vendiendo, comprando, ganando...
y llegaron las máquinas diesel
y las eléctricas,
y nos fuímos meca-nizando,
robotizando, alienando,
por afuera y por dentro,
inconscientes y cándidos
de lo que estaba pasando,
porque lo que se premia
es el tecnificarnos, lo 'moderno',
para no quedemos catetos,
varados, estancados...
y que otros nos adelanten
y lleguen antes que nosotros
y perdamos la carrera
en la que nos mete el trajín
de lo ocurrente con el sello
de sus ángeles de fuegos
y colapsos que siempre
parecen encandilar
al ser humano...
porque nos dijeron
que asi sería mejor,
que asi llegaríamos antes
a nuestros destinos
y que también
regresaríamos rápidos;
ir y venir sin enterarnos,
sin disfrutar del paisaje,
de la luz,
del cielo,
de las nubes,
de las flores,
de las cosechas,
de los campos,
de los sembrados,
de los árboles
y de esas infinitas estampas
que desfilan ante nuestros ojos,
ciegos ya,
porque todo eso
nos lo han robado
en este viajar
que se ha tornado
un bruto ir-y-venir
sin sentido y desaforado
dónde ya no sabemos
ni cómo vamos,
ni dónde estamos,
y sólo importa
llegar cuántos antes
y regresar
de la misma manera
que vamos;
¿y para qué?,
nadie lo sabe,
ni lo preguntamos,
no cuestionar y hacer
lo que os mandamos
-nos dicen desde elo alto-,
hormigas sin antenas
que han perdido
el rumbo secuestrado,
todo para hoy estar
mejor que ayer
...¡y está pasando al revés!;
un desastre ya hecho
nuestra patología
de la normalidad
sin la cúal ya
no podemos funcionar...
y sin marcha atrás,
sin los moldes antiguos
que nos han robado
para ir a 300 k/h
y no ver ni sentir
los paísajes que cruzamos...
en la triste soledad
de los vagones de ahora
dónde cada cúal,
separado del otro
que está al lado,
en su celular atomizado,
nos da un desgarrador
mundo herido y descarrilado,
otra forma de accidente ferroviario
del cúal no hablan las noticias
porque ya es demasiado tarde
para soldar sus desgastadas vías


