...Pero después llegaron
las prisas,
lo veloz,
las premuras,
la celeridad,
el progreso,
lo rápido....
a lo que tenemos
que adaptarnos...
¡y todo se nos fue al carajo!,
que el tiempo es oro
vendiendo, comprando, ganando...
y llegaron las máquinas diesel
y las eléctricas,
y nos fuímos meca-nizando,
robotizando, alienando,
por afuera y por dentro,
inconscientes y cándidos
de lo que estaba pasando,
porque lo que se premia
es el tecnificarnos, lo 'moderno',
para no quedemos catetos,
varados, estancados...
y que otros nos adelanten
y lleguen antes que nosotros
y perdamos la carrera
en la que nos mete el trajín
de lo ocurrente con el sello
de sus ángeles de fuegos
y colapsos que siempre
parecen encandilar
al ser humano...
porque nos dijeron
que asi sería mejor,
que asi llegaríamos antes
a nuestros destinos
y que también
regresaríamos rápidos;
ir y venir sin enterarnos,
sin disfrutar del paisaje,
de la luz,
del cielo,
de las nubes,
de las flores,
de las cosechas,
de los campos,
de los sembrados,
de los árboles
y de esas infinitas estampas
que desfilan ante nuestros ojos,
ciegos ya,
porque todo eso
nos lo han robado
en este viajar
que se ha tornado
un bruto ir-y-venir
sin sentido y desaforado
dónde ya no sabemos
ni cómo vamos,
ni dónde estamos,
y sólo importa
llegar cuántos antes
y regresar
de la misma manera
que vamos;
¿y para qué?,
nadie lo sabe,
ni lo preguntamos,
no cuestionar y hacer
lo que os mandamos
-nos dicen desde elo alto-,
hormigas sin antenas
que han perdido
el rumbo secuestrado,
todo para hoy estar
mejor que ayer
...¡y está pasando al revés!;
un desastre ya hecho
nuestra patología
de la normalidad
sin la cúal ya
no podemos funcionar...
y sin marcha atrás,
sin los moldes antiguos
que nos han robado
para ir a 300 k/h
y no ver ni sentir
los paísajes que cruzamos...
en la triste soledad
de los vagones de ahora
dónde cada cúal,
separado del otro
que está al lado,
en su celular atomizado,
nos da un desgarrador
mundo herido y descarrilado,
otra forma de accidente ferroviario
del cúal no hablan las noticias
porque ya es demasiado tarde
para soldar sus desgastadas vías...
(Le he mandado al viejo,
al más allá,
lo que he escrito,
y me ha contestado:
"Estás abombao".
Y es verdad.
El viejo raramente se equivocaba.
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Sobre el accidente.
Según los expertos el problema es siempre el tren o la vía (claro, no puede ser el cielo). Mi opinión. El tren siempre está comprobado y verificado antes de ponerlo en la vía. La vía del tren es otro asunto. El punto frágil de la via es que hay que soldar los tramos y está aislada y solitaria por los campos. Antes no (y de aqui los traqueteos del tren), cada tramo estaba separado del otro tramo dandole la perecisa y segura distancia (dos plaquetas bien atornilladas aseguraban esta constante separación) Bien.
(Yo cuándo tomo el tren siempre me pregunto quíenes cuídan las vías, la carretera por dónde vamos, porque nunca vemos a nadie en ellas trabajando; claro que si circulamos por ellas es imposible ver a nadie currelando. Yo cuándo tomo el tren no me preocupa el tren, pienso siempre en las vías sobre las que voy; lo mismo que cuando voy en el coche: no no me afecta el coche me afecta la carretera, voy atento a la carretera, a las vías por donde voy Debe ser la influencia del viejo)
Sigamos.
Esas soldaduras, como todo, tienen su duración; con la tecnología de hoy, naturalmente, las vías tienen un larguísimo tiempo de solidez, de lo contrario no se podría correr sobre ellas a 300 k/h, pero, repito, como todo tiene su tiempo operacional, las soldaduras también; lo que ocurre es, y aqui está la clave del asunto, que con un examen visual de las mismas, al no poderse detectar la más mínima separación entre ellas, podemos muy bien deducir que estan bien: pues no: lo único que puede apreciar la solidez, la seguridad de la soldadura de una vía sobre la cual pasa un tren a 300 k/h es, naturalmente, un sensor electrónico; tecnología hay para ello. ¿Cómo se logra llevar a cabo este menester?
No lo sé.
No soy un experto.
Tan sólo soy ingeniero técnico de minas,
gradio medio, hijo de ferroviario...
y de los que iban por tramos de vías separadas...
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Hemos preguntado:
Existen sensores electrónicos que detecten la calidad y la seguridad operativa de las soldaduras entre los tramos de vías de los trenes de alta velocidad?
Y esta es la respuesta:
Vista creada con IA
Sí, existen sensores y sistemas electrónicos avanzados que detectan la calidad y seguridad de las soldaduras y tramos de vía en trenes de alta velocidad, usando tecnologías como ultrasonidos, corrientes de Foucault (Eddy currents) y vibraciones, integradas en sistemas de inspección móvil (trenes/carros) y fijos para el mantenimiento
predictivo y la detección temprana de defectos en tiempo real.
--Según Pedro Sanchez en unas declaraciones hechas
en televisión, España es uno de los países del mundo,
después de China, con la mayor longitud de vías
de trenes de Alta Velocidad, 4.000 kilometros
Obviamente, para que estos accidentes no vuelvan a
pasar se tendran que incrementar a lo largo de esos
4.000 kilómetros los mencionados sistemas de
inspección móvil (trenes/carros) y fijos para el
mantenimiento predictivo y la detección
temprana de defectos en tiempo real de las
soldaduras de esas vías de trenes de Alta Velocidad.
Hay MUCHISIMAS VIDAS EN JUEGO PARA NO
ATENDER A ESTA PERENTORIA NECESIDAD.
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Porque aquí no vamos a 40 k/h
como iban los trenes de mi viejo
entre Huelva a Sevilla en
los tiempos del Franco ancestral:
aqui vamos en misiles hipersónicos
sobre SOLDADURAS
que hay muy bien que empalmar.
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3. Criterios de "Caducidad" Operativa
En la práctica, una soldadura deja de ser operativa
no por el paso del tiempo, sino cuando:
Auscultación Ultrasónica (NAV 3-0-5.1): Las inspecciones periódicas detectan una grieta interna o falta de fusión que supera los límites de seguridad.
Pérdida de propiedades mecánicas:
Tras 6 meses de circulación, los materiales ya no se consideran "nuevos" debido al endurecimiento y fatiga superficial, entrando en una fase de monitorización constante.
Al cabo de tan solo 6 meses de circulación
monitorización constante
¿Se lleva esto a cabo?
No dudamos. Reflexionamos.
Sum ergo Cogito
En resumen, en una línea de alta velocidad estándar en España, una soldadura bien ejecutada y mantenida está diseñada para durar toda la vida útil del carril (entre 25 y 30 años, (-¿a 300 k/h-), siempre que las inspecciones de ADIF no detecten defectos críticos antes de ese plazo.
¿Quienes controlan esas inspecciones periódicas
en una sociedad çapitalista dónde cada día hay
más trenes y pasajeros y ya no reina la tranquilidad
del Espíritu Santo sino otros valores más prosaicos?
No son suspicacias de negacionistas ni de
aguafiestas nocturnos ni de bully's del bulo,
simplemente lógica aristotélica y espíritu crítico
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Mi viejo no tenía que ver las soldaduras
entre raíles. Mi viejo, como Visitador,
hacía esto:
"Se muestran resultados de en los trenes antiguos el
visitador tenia que ir revisando las cajas que contenían el aceite donde giraban los ejes de las ruedas para comprobar que no iban demasiado calientes"
¡Sí, es completamente cierto! En los trenes antiguos, especialmente los de vapor y los primeros diésel, existía la figura del "visitador" o "frenero" que realizaba una tarea crucial: inspeccionar manualmente las cajas de grasa (o de aceite) de los ejes (bujes) para asegurar que no se sobrecalentaran, lo que provocaba incendios en los rodamientos; usaban martillos de largos mangos y, golpenado las ruedas, podían sentir la temperatura de la caja, un control vital para la seguridad operativa del vagón porque podría descarrilar en caso de que los ejes de las ruedas que rotaban en las cajas fallaran.
La metodología era punitiva y al mismo tiempo "premiadora". Mi viejo acompañaba el tren
Huelva-Sevilla.
En el trayecto, en las paradas de las estaciones
tenía que visitar (Visitador) el tren golpeando
las ruedas con el martillo de largo mango. Si la
temperatura de la caja excedía los admisibles límites
había que desenganchar el vagón. Esto tenia una
"multa" al menos que el pliego de descargo no
demostrara que él no tenía la culpa. En caso de que en el mes que él hacia de Visitador no hubiera habído
ningúna caja caliente tenía un premio, una prima,
que, por aquellos sabrosos tiempos, podía ser,
como él decía, prima hermana
o lejana, dependiendo de las pesetas.
Pero lo sui generis y lo divertido era que en aquella
época delhambre (decada de los 40's, cartilla de racionamiento), cuándo mi viejo acompañaba al
pescadero (tren que llevaba a Sevilla las riquezas
marinas de Huelva), había una frase sobrevivencial y cachonda que se hizo famosa: "¡Recorrido saca
gambas!" (porque el Visitador tenía que recorrer el
tren martillo en mano comprobando las cajas)
Es mas, cuando yo le llevaba el almuerzo a la Estación, lo llamaban con la guasa de insurgentes andaluza, ¡Recorrido saca gambas! De Huelva salían tresciento kilos de pescados y mariscos: a Sevilla llegaban la mitad. Todos participaban. Hasta la virgen santa. Hasta la brigadilla de la guardia civil y sus gloriosas estampas...Que tiempos aquellos...!!
Era cuándo no había que inspeccionar las soldaduras entre los raíles porque otros soldadores de yugos y flechas se encargaban de ello para que el tren del terror circulara sin descarrilar sobre una población
ya afuera de sus naturales
vías trazadas...