UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Tuesday, November 10, 2009

P E N S A R : SEGUNDA PARTE





Se nos olvido algo fundamental.
Y es el hecho de que tratamos a la Naturaleza bajo un Tabu total, como, en la Edad Media, se trataba a Dios: era imposible no creer en El, era imposile no respetarlo y reverenciarlo. Es imposible no aceptar y doblegarse a la Naturaleza, el Dios Supremo. En este sentido no hay ateos: todos creemos en este Dios: la todopoderosa e impune Naturaleza.

Se nos hace imposible no obedecer mentalmente a la Naturaleza(fisicamente es obvio: ese Dios se impone siempre). Cualquier intento de cuestionarla, de dudarla, de insurreccion contra ella, de rebeldia, de protesta o de desacuerdo 'contra Ella', es suprimido subconscientemente con la fuerza que cae el rayo sobre la tiera.

¿Por que? Primeramente, porque es algo que ni se puede pensar. Segundo, ofrezcamos estas preguntas: 
¿Es algo cultural o innato?
¿Es una supresion absoluta de la rebelion metafisica con el fin de que no se traslade a la esfera politica en la que, al igual que contra el determinismo de las leyes de la Natuarelaza, no se puede usar una mente critica porque "asi fue, es y sera", sin que nadie ni nada lo pueda cambiar?
Es decir, ¿en este sentido, el rebelarse contra la existencia del orden de que haya "pobres y ricos", que, "asi fue, es y sera", no viene a ser el equivalente social de rebelase contra el orden de la Naturaleza que tambien "asi fue, es y sera"? 
¿Existira una correlacion entre estas dos clases de posibles insurrecciones?

Porque, por ejemplo, si a un inocente (por equivocacion o por lo que sea) la llamada 'justicia' humana lo pone en la carcel y lo condena a muerte por un crimen que no ha cometido, este individuo se rebelara, con todas sus fuerzas, contra su destino por creer, claro esta, que lo que se esta cometiendo contra el es el atroz atropello mas grande del mundo. Bien.
Entonces se podria preguntar:
¿Por que no ocurre lo mismo contra la Naturaleza? 
Porque nacemos inocentes, sin haber cometido ningun crimen, y desde el momento justo de entrar en la vida, ya nos colocan en la celda de los condenados a muerte. Entonces, ¿por que no nos rebelamos, tambien, contra este destino lo mismo que lo hace el individuo encarcelado por la 'justicia' humana por un crimen que no cometio?

La objecion es obvia:
porque sabemos que es imposible escaparse de este lugubre final; pero es imposible, no porque no nos queramos escapar de el, sino porque todos los "encarcelados en vida" estamos sentenciados a la misma inescapable muerte.
Seria lo mismo que, en el caso citado del individuo inocente, este, al llegar a la prision, supiese que todos los reclusos alli encerrados son inocentes condenados a muerte:
¿Seria esto un consuelo real para el?
¿No seria ello la reproducion del antiguo proverbio que dice "mal de muchos consuelo de tontos"?
¿Es que nos tenemos que convertir en "tontos" para conformarnos con nuestro destino existencial de 'inocentes condenados a muerte'?

O ahondando filogeneticamente aun mas:
¿o es que, subconscientemente, no nos sentimos 'inocentes' y de ahi la aceptacion mental de esta inexorable condena?;
¿es por ello que, teo-logicamente, se le ha hecho creer a centenas de millones de seres humanos que llegan a la vida con un "pecado original"?;
¿o es esa 'idea' que tenemos de la muerte (y no la muerte de 'per se') lo que, precisamente, nos hace "sentir condenados a muerte"?.
Porque no fue hasta que cometimos la transgresion de comer la "fruta prohibida" por la que perdimos la armonia ancestral (el simbolico Eden), que fuimos "condenados a morir":
es decir: ello no quiere decir que antes de la 'transgresion' no moriamos, moriamos lo mismo, claro; aqui lo que paso fue que el cortex cerebral que adquirimos despues de "comer lo que comimos" es el que nos iba a hacer ver, sentir y padecer la muerte "como castigo", como angustia y miedo.

 Se comenzo con la legitimidad existencial de protestar contra el 'programa' de la vida que incluye la muerte, despues se paso a la intimidacion de la todopoderosa e impune Naturaleza que nos reprime la natural rebelion de estar condenados a muerte siendo inocentes, pero por el obvio hecho de que todos estamos, isafablemente, en esa misma 'carcel' llevando la misma nefritica condena de la pena capital (en lo que se hizo hincapie de que el 'status' social pudiera tener manipulacion participativa en ello), ello se nos hace aceptable bajo "el mal de muchos -en este caso de todos- consuelo de...", y de aqui hemos llegado al corolario de descubrir que no es la muerte de 'per se' la que implica la tragedia sino la manera en que el hiperdesarrollado y morbido cerebro humano, despues de comer "el fruto que le prohibieron comer" -como castigo- , interpreta, clasifica y siente la muerte, su muerte.
En este sentido, la pregunta de marras con la que se inicio este 'Pensar' de,  "¿Por qué tengo que morir?", ahora queda clarificada:
no es mas que producto de nuestro alienante cortex cerebral,
una cabeza que, despues de la 'desobediencia' ancestral (Erich Fromm),  en tan solo dos millones de años, crecio de 400 centimetros cubicos a 1.500, algo innaudito en los anales de la evolucon natural, algo que nos llevo a hacernos la innaudita pregunta...respondida ya.


consecuencia de la evolucion artifial que tomamos despues deporque el concepto de 'muerte' que se tenia al hacer tal pregunta ha derivado a uno mas transparente

¿COMO ES POSIBLE QUE EL "TOTALITARISMO" PRODUZCA TANTA RAZON: EL "PRINCIPIUM RATIONIS SUFFICIENTIS" DEL GRAN FILOSOFO LEIBNIZ?


Gottfried Willhelm Leibniz (1646-1716)

Cualquier persona medianamente informada comprende de inmediato que el edulcorado "Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos", firmado el 30 de octubre y publicado en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos.

El acuerdo pone en aprietos a teóricos y políticos. No es honesto guardar silencio ahora y hablar después sobre soberanía, democracia, derechos humanos, libertad de opinión y otras delicias, cuando un país es devorado por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto captura una mosca.
Se trata del pueblo colombiano, abnegado, trabajador y luchador. Busqué en el largo mamotreto una justificación digerible, y no vi razón alguna.

En 48 páginas de 21 líneas, cinco se dedican a filosofar sobre los antecedentes de la vergonzosa absorción que convierte a Colombia en territorio de ultramar. Todas se basan en los acuerdos suscritos con Estados Unidos después del asesinato del prestigioso líder progresista Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, y la creación de la Organización de Estados Americanos, el 30 de abril de 1948, discutida por los Cancilleres del hemisferio, reunidos en Bogotá bajo la batuta de Estados Unidos los días trágicos en que la oligarquía colombiana tronchó la vida de aquel dirigente y desató la lucha armada en ese país.

El Acuerdo de Asistencia Militar entre la República de Colombia y los Estados Unidos, en abril de 1952; el relacionado con "una Misión del Ejército, una Misión Naval y una Misión Aérea de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos", suscrito el 7 de octubre de 1974; la Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, de 1988; la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, de 2000; la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad, de 2001, y la Carta Democrática Interamericana; la de Política de Defensa y Seguridad Democrática, y otras que se invocan en el citado documento. Nada justifica el convertir un país de 1 141 748 kilómetros cuadrados, ubicado en el corazón de Suramérica, en base militar de Estados Unidos. Colombia posee 1,6 veces el territorio de Texas, segundo Estado de la Unión en extensión territorial, arrebatado a México, que después sirvió de base para conquistar a sangre y fuego más de la mitad de ese hermano país.

Por otro lado, han transcurrido ya 59 años desde que soldados colombianos fueron enviados a la distante Asia para combatir junto a las tropas yankis contra chinos y coreanos en octubre de 1950. Lo que el imperio pretende ahora es enviarlos a luchar contra sus hermanos venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana, como trataron de hacer con la Revolución Cubana en abril de 1961.
Durante más de un año y medio, antes de la invasión, el gobierno yanki promovió, armó y utilizó las bandas contrarrevolucionarias del Escambray, como hoy utiliza a los paramilitares colombianos contra Venezuela.

Cuando el ataque de Girón, los B-26 yankis tripulados por mercenarios operaron desde Nicaragua, sus aviones de combate eran transportados hacia la zona de operaciones en un portaaviones, y los invasores de origen cubano que desembarcaron en aquel punto venían escoltados por buques de guerra y la infantería de marina de Estados Unidos. Hoy sus medios de guerra y sus tropas estarán en Colombia, no sólo como una amenaza para Venezuela sino para todos los Estados de Centro y Suramérica.

Es realmente cínico proclamar que el infame acuerdo es una necesidad de la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo internacional. Cuba ha demostrado que no se necesitan tropas extranjeras para evitar el cultivo y el tráfico de drogas y mantener el orden interno, a pesar de que Estados Unidos, la potencia más poderosa de la tierra, promovió, financió y armó durante decenas de años las acciones terroristas contra la Revolución Cubana.
La paz interna es prerrogativa elemental de cada Estado; la presencia de tropas yankis en cualquier país de América Latina con ese propósito es una descarada intervención extranjera en sus asuntos internos, que inevitablemente provocará el rechazo de su población.


La lectura del documento demuestra que no sólo las bases aéreas colombianas se ponen en manos de los yankis, sino también los aeropuertos civiles y en definitiva cualquier instalación útil a sus fuerzas armadas. El espacio radioeléctrico queda también a disposición de ese país portador de otra cultura y otros intereses que nada tienen que ver con los de la población colombiana.
Las Fuerzas Armadas norteamericanas disfrutarán de prerrogativas excepcionales.
En cualquier parte de Colombia los ocupantes pueden cometer delitos contra las familias, los bienes y las leyes colombianas, sin tener que responder ante las autoridades del país; a no pocos lugares llevaron los escándalos y las enfermedades, como hicieron con la base militar de Palmerola, en Honduras. En Cuba, cuando visitaban la neocolonia, se sentaron a horcajadas sobre el cuello de la estatua de José Martí, en el Parque Central de la Capital. La limitación relacionada con el número total de soldados puede ser modificada por solicitud de Estados Unidos, sin restricción alguna. Los portaaviones y barcos de guerra que visiten las bases navales concedidas llevarán cuantos tripulantes requieran, y pueden ser miles en uno solo de sus grandes portaaviones.


El Acuerdo se extenderá por períodos sucesivos de 10 años, y nadie puede modificarlo sino al final de cada período, advirtiéndolo un año antes. ¿Qué hará Estados Unidos si un gobierno como el de Johnson, Nixon, Reagan, Bush padre o Bush hijo y otros similares, recibe la solicitud de abandonar Colombia? Los yankis fueron capaces de derrocar decenas de gobiernos en nuestro hemisferio. ¿Cuánto duraría un gobierno en Colombia si anunciara tales propósitos?

Los políticos de América Latina tienen ahora ante sí un delicado problema: el deber elemental de explicar sus puntos de vista sobre el documento de anexión. Comprendo que lo que ocurre en este instante decisivo de Honduras ocupe la atención de los medios de divulgación y los Ministros de Relaciones Exteriores de este hemisferio, pero el gravísimo y trascendente problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar inadvertido por los gobiernos latinoamericanos.


No albergo la menor duda sobre la reacción de los pueblos; sentirán el puñal que se clava en lo más profundo de sus sentimientos, en especial el de Colombia: ¡se opondrán, jamás se resignarán a tal infamia!

El mundo enfrenta hoy graves y urgentes problemas. El cambio climático amenaza a toda la humanidad. Líderes de Europa casi imploran de rodillas algún acuerdo en Copenhague que evite la catástrofe. Presentan como realidad que en la Cumbre no se alcanzará el objetivo de un convenio que reduzca drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero. Prometen proseguir la lucha por alcanzarlo antes de 2012; existe riesgo real de que no pueda lograrse antes de que sea demasiado tarde.

Los países del Tercer Mundo reclaman con razón a los más desarrollados y ricos cientos de miles de millones de dólares anuales para costear los gastos de la batalla climática.
¿Tiene algún sentido que el gobierno de Estados Unidos invierta tiempo y dinero en construir bases militares en Colombia para imponer a nuestros pueblos su odiosa tiranía?
Por ese camino, si un desastre amenaza al mundo, un desastre mayor y más rápido amenaza al imperio, y todo sería consecuencia del mismo sistema de explotación y saqueo del planeta.

















Fidel Castro Ruz
Noviembre 6 de 2009
10 y 39 a.m.

Ahora, razonemos, usemos nuestra inteligencia.
Entremos ahora en el Logos del "Principium rationis sufficientis' de Leibniz, el Principio de la razón suficiente.
¿Tiene Castro (o cualquiera que razone y analice lo mismo que él) de su lado ese Principio?
Dejémosnos de ideologías políticas, de 'izquierdas', 'derechas', 'radicalismos', 'totalitarismos'...y demás etiquetas, zarandajas y 'san benitos' creados para no pensar en profundidad en las cosas y preguntémosnos honestamente sacándonos nuestras máscaras:
¿Lleva Castro Razón?
Y si no la lleva, ¿cómo se puede demostrar?.
Yo no puedo demostrar que no lleva razón:
los records historicos estan de su parte, la deducción, la inferencia y los corolarios subsiguientes son los correctos; sus silogismos son impecables; las reglas de sus análisis cumplen las leyes del Logos; su ética y moral son transparantes: su razón es irrebatible, axiomática. El "Principium rationis sufficientis" de su cortex cerebral es nítido y diafáno.
Por eso ha servido de título a sus palabras en un mundo dónde la verdad esta siendo sistemáticamente estrangulada, dónde la manipulación y el control del pensamiento no paran, dónde la propaganda crea, a cada segundo, montañas de ignorancia; dónde, por omisión, nos engañan; dónde, por consumismo y recompensas materiales, vendemos nuestra dignidad sin cuestionarnos tal alienante desgracia; dónde el miedo a pensar por uno mismo cada día encuentra mas dificultades a safarse de toda ésta tela de araña destinada tan sólo a defender unos privilegios y hegemonías bajo los cuales la humanidad va destinada a hundirse en estas cínicas y pestilentes aguas.

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