UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Sunday, January 12, 2014

EL INMORTAL 'STATUS DE ALQUILADOS'

                           
"El problema de todos
los alquilados
es creerse propietarios"

La más significtiva diferencia
que tiene el "homo sapies" con respecto
a todas las demás criaturas que comparten
con nosotros la vida en el planeta,
es el status de alquilado.

La distinción, naturalmente,
es que las demás criaturas carecen
de conciencia de ese 'alquiler':
simplemente habitan el edificio dónde estan,
y ya está. Son muy afortunadas.

Nosotros vivimos en una casa alquilada,
como millones más,
sin darmos cuenta que la casa fundamental,
el templo "par excellence"
que ocupa nuesta existencia, nuestro cuerpo
--y todas las cosas que hacemos con él--,
también lo tenemos alquilado,
salvo que éste contrato de arrendamiento,
al revés que el de la casa de techo y ladrillos,
nosotros no lo hemos firmado
ni hemos aceptado ningúna de las condiciones
y cláusulas que conllevan éste contrato.

Lo que ocurre es que como no vemos al dueño
porque nunca viene a revisar su vivienda
en la cual estamos,
porque sabe que por nuestro propio interés
tenemos que cuidarla con esmero año tras año,
creemos que es nuestra y perdemos la noción 
de que la vivienda tiene un amo,
que, precisamente, no somos nosotros,
sino alguíen ajeno que, desde que nacemos,
nos la alquila para que en ella pasemos un rato:
ese rato efímero con el que transcurre
el tiempo de alquilados.

Por eso, el problema de todos los alquilados
es creerse propietarios.

¿Y qué pasa después?

Bueno, pués ocurre que el tiempo va pasando,
y por mucho cuidado y atención
que le hayamos dado a la vivienda que ocupamos,
se va haciendo vieja y empiezan a fallar
las cosas que diariamente vamos usando.

Y el amo de ella lo sabe
pero no interviene para remediarlo
porque en el contrato primigenio,
aúnque nadie nos consultó porque, como dijimos,
ni lo vimos ni lo firmamos,
ya estaba inscrito que los desperfectos
que acarrea el tiempo serán independientes
de la incumbencia del propietario.

Entónces puede ocurrir,
que, sobre la metafísica de arrendatarios, 
empecemos a quejarnos,
hasta cierto punto con razón,
aúnque a una ley inexorable e inmodificable 
nos estemos enfrentando:
una norma de inmobiliarias
que rige para todos por igual:
que al inquilino, a su debido tiempo,
hay que desalojar.

Y es que nos empezamos a decir
que cómo es posible que habiéndo
pagado puntualmente, durante toda la vida, 
todas las mensualidades del alquiler,
la vivienda se nos esté deteriorando
sin que el dueño --a éste nivel ontológico
nuestra conciencia del 'dueño'
de nuestra vivienda comienza a florecer--
haga nada por remediar los daños.

Es cuándo el amo de la vivienda
empieza a necesitarla para el próximo alquilado.

Y si ve que el asunto se va prolongando
porque no termina de salir el actual arrendatario
que se resiste demasiado
porque incesamente él mismo va corrigiéndo
los desperfectos que se van creando...
entónces recurre a una estrategia
que nunca falla con ningún alquilado:

Empieza a cortarle las energías vitales
que marcan los contadores que en la vivienda
estan instalados: la luz, el agua, el gas,
y cualquier servicio necesario.

No lo hace de golpe, sino poco a poco,
sin que el inquilino lo vaya notando.

Porque el dueño de la vivienda
no es totalmente insensible.
Durante mucho tiempo ha estado
observando al arrendado,
y como una especie de cariño 
de él ha ido emanando,
pero el próximo inquilino está esperando
y él no puede retrasar "ad infinitum"
al otro ocupante de la casa
que espera desde hace rato.

Y un día le corta la luz, otro el agua y el gas,
otro la energía solar,
y otro, ese "Élan vita" existencial
que es el que proporciona los deseos y las ganas,
la vitalidad, de seguir en aquella casa
que se ocupó desde el nacimiento
y a la que se le ha cogido un apego
y una tremenda identificación emocional
como un nímbico cordón umbilical
que nos cuesta cortar.

Pero poco a poco el inquilino se va dando cuenta
de que aquella vivienda se ha hecho inhabitable ya...

Y una vez vaciada, con su antiguo alquilado
ya desahuciado por la eternidad,
el amo de ella la repara con el milagro
de los expertos albañiles del DNA
que en un periquete la dejan lista
para que el próximo alquilado pueda entrar...
sin saber que llega de arrendado
a una casa que nunca le pertenecerá...

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