El acuerdo de paz es en realidad un acuerdo territorial. A cambio de que Putin acepte el plan de Trump para Gaza y la confiscación de Groenlandia, Trump aceptará todo el territorio que Putin ha reincorporado a Rusia, incluyendo el territorio del que las fuerzas ucranianas aún no han sido expulsadas.
El acuerdo de Putin de que Rusia sea miembro permanente de la Junta de Paz de Gaza y pague la cuota de 1000 millones de dólares indicaría la aceptación rusa de la destrucción de Palestina por parte de Trump e Israel. Putin ya ha manifestado su aceptación del robo de Groenlandia por parte de Trump en una sesión de preguntas y respuestas simulada en el Consejo de Seguridad ruso, cuando afirmó: «En cuanto a Groenlandia, lo que ocurre alrededor de ella no nos concierne en absoluto».
Trump podría endulzar el acuerdo liberando los 300 mil millones de dólares de Rusia. Para Rusia, al igual que para Trump, el dinero parece ser el valor más atractivo.
El análisis de John Helmer sugiere que Washington está involucrando a Rusia en acuerdos conjuntos que se utilizarán para comprometer la soberanía rusa. Esto complace enormemente a los integracionistas atlantistas rusos y a los oligarcas rusos.
Además, convierte a Rusia en cómplice de Washington en la destrucción de Palestina y en la sustitución de un país y un pueblo por un centro turístico.
Esto debilitará a los BRICS, ya que sus miembros verán a Putin como un cómplice estadounidense.
Queda por ver si los nacionalistas rusos ven el acuerdo como una cooptación del gobierno ruso por parte de Trump.
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