Hay, en esencia, dos clases de naúfragos, el del Mar y el del Aquarium. El primero espera llegar a la costa, el segundo ya no espera llegar a ningún lado porque entre las cuatro paredes del aquarium ha quedado para siempre atrapado y se dedica a flotar y a mirar lo que está pasando por si de ello puede aprender por si acaso...
Y es entónces cuándo el cosechador acaba cosechado, cuándo llega el despiadado Kronos y roba las últimas y minimas esperanzas que han quedado.
Es, simplemente, la historia del ser humano, la tuya, la mía, la nuestra, y las de los que vendran, del mar, a engrosar el aquarium ya rebosado.
Todos mis Algonarios de Naufrago en Aquarium acabaron comidos por Kronos al mudarnos de Andalucia a Cataluña, y hoy, años-luz despues, los revivo con un boca-a-boca de respiración artificial...pero, claro, nunca seran los mismos.
Nada, nunca, es igual a lo de antes, es como si el misterio del Tiempo se encargara de borrar lo que una vez estuvo volando, ingrávido, eterno, coagulado.
No eran diarios, eran Algo-narios...ese algo existencial donde todos, todos los días, compartimos y derimimos con los más cercanos, con las multivalencias hologramáticas que nos asaltan por todos los lados.
Porque no venimos a oler la flor, llegamos a regar la planta, pero a veces nos equivocamos (porque hoy en día todo se imita y se falsifica hasta el cansancio) y regamos una que es de plástico viendo tan sólo el potencial de la flor que después aparece y desaparece segun hayamos regado o de ello nos hemos olvidado...
...Por eso, ya sin dudas, estan aquí el naúfrago del mar y el del aquarium.
...Por eso, ya sin dudas, estan también aqui Vertumnum y Cronos rezando sus propios rosarios en la ecuación de cosechador cosechado que es la sumisa noria que nos riega nuestros campos.
Y en todo ello, por derecho propio, también está el Mysterium tremendum et fascinans del eterno péndulum de lo arcano y lo fascinante enrrollados los dos en el oráculo de la transcendental indispensabilidad de Vertumnum y Cronos que son las bisagras de las puertas giratorias que repiten todos los pasos de esta sui generis criatura humana, ese capricho del universo que la evolución se empeño en llevar a buen término y se extravió en el camino dando por resultado esa extravagante ocurrencia a la que nosotros mismos nos ha dado por llamarle sapiens sin que ningúna autoridad exógena al asunto lo haya confirmado...
