Va uno...y va,
de la sombra al sueño,
del sueño al sollozo,
del sollozo al zumbido...
¡Todo es como un zumbido!
-¿Cómo un zumbido?-
-A mi me pareció
que el mundo era un zumbido...
y el hombre un hipo-
-¿Un hipo?
...¿Sólo un hipo es el hombre?-
-Un hipo en la noche
me pareció a mi...
me pareció a mi...
Al final yo no oí más que un hipo-
León Felipe
Nosotros no estamos muy de acuerdo
con el poeta español que murió en el exilio.
Tenemos diferente opinión.
Porque nosotros creemos
que el hombre es un eructo, no un hipo,
aúnque ambas visiones se ensamblan
en nuestra misma esencia corporal
porque las dos forman parte
de nuestro incontrolable
funcionamiento metabólico:
el hipo es una contracción involuntaria
y repetitiva del diafragma
y el eructo es la involuntaria
liberación del gas del tracto digestivo.
Ramas del mismo árbol
que llevamos sembrado
desde que somos homínidos.
En lo que si estamos
total-mente de acuerdo
es que vamos
de la sombra al sueño,
del sueño al sollozo,
del sollozo al zumbido
¡Y que zumbido!
Que zumbido, que zumbidazo
produce hoy en día el mundo...!
Que ruído, que matraca,
que barullo, que bombardeo...
y todo tan rápido,
tan seguido, tan contínuo...
Por eso quedamos extaxiados
y en nirva nostálgico y sentimental
al oír al Cigala con su Soledad...
Bendita Soledad!
No zumbidos.
No hipos.
No eructos
que nos puedan molestar...
con el poeta español que murió en el exilio.
Tenemos diferente opinión.
Porque nosotros creemos
que el hombre es un eructo, no un hipo,
aúnque ambas visiones se ensamblan
en nuestra misma esencia corporal
porque las dos forman parte
de nuestro incontrolable
funcionamiento metabólico:
el hipo es una contracción involuntaria
y repetitiva del diafragma
y el eructo es la involuntaria
liberación del gas del tracto digestivo.
Ramas del mismo árbol
que llevamos sembrado
desde que somos homínidos.
En lo que si estamos
total-mente de acuerdo
es que vamos
de la sombra al sueño,
del sueño al sollozo,
del sollozo al zumbido
¡Y que zumbido!
Que zumbido, que zumbidazo
produce hoy en día el mundo...!
Que ruído, que matraca,
que barullo, que bombardeo...
y todo tan rápido,
tan seguido, tan contínuo...
Por eso quedamos extaxiados
y en nirva nostálgico y sentimental
al oír al Cigala con su Soledad...
Bendita Soledad!
No zumbidos.
No hipos.
No eructos
que nos puedan molestar...