Monday, November 13, 2017

UNA NUEVA CANCION


El hombre se mueve justamente
como ese tempano de hielo,
de aquí para allá,
a merced de la corriente,
sin marcha atrás.

Sus pensamientos son conducidos
por una fluída fuerza...
cuándo está contento,
cuándo siente miedo,
cuándo el frío derrite sus huesos,
cuándo está apesadumbrado
y ya no puede caminar.

Su mente lo puede trastornar
como una inundación
haciéndole palpitar el corazón
y sofocar su respirar
como una disminución del tiempo,
y ello lo dejará helado.

Y entónces pasará que nosotros,
en nuestra pequeñez,
en nuestra soledad,
nos sentiremos a la deriva,
de aquí para allá,
a merced de la corriente,
como un tempano de hielo...
sin poder articular palabras.

Pero ocurrirá que las palabras 
que necesitamos
afloraran por sí solas
y encontraremos una nueva canción.

Orpingalik,
poeta esquimal
Una nueva canción
La misma que elegimos,
por nosotros mismos,
al comenzar.
La misma que elegimos,
por nosotros mismos,
al terminar.

(Todo lo demás
es de los otros,
del universal glacial,
ese donde te empujan
para subir y bajar)

Es ese alfa y omega
de una eterna curva vertical,
esa parábola matemática
que he calculado muchas veces,
en desniveles desunidos,
para hacerlos transitables
en carreteras, 
en existencias
por las que debemos pasar
con una nueva canción,
la misma que elegimos,
por nosotros mismos
--con nuestros cálculos--
al comenzar;
la misma que elegimos,
por nosotros mismos
--con nuestros programas--
al terminar;
esas por donde 
el hombre se mueve justamente
como ese tempano de hielo,
de aquí para allá...

(Todo lo demás
es de los otros,
del universal glacial,
ese donde te empujan
para subir y bajar)