Estoy de-primido,
com-primido,
ex-primido,
y o-primido.
--Lo primero como natural consecencia
de pertenecer a la especie de Monos-Vestidos
que habitamos en el Zooilógico
que nosotros mismos nos hemos construído.
--Lo segundo por la habitual y concomitante
presión interior que ello conlleva.
--Lo tercero por vivir en un régimen donde,
para sobrevivir, nos tenemos que exprimir
los unos a los otros.
--Lo cuarto por existir en una sociedad basada
en la opresión de unas clases sociales
sobre otras.
Una vez definida la situacion de ésta manera tan certera
me encuentro a mí mismo muy sano
de que así pueda sentirla y verla.
Lo contrario sería mentirse a uno mismo
sobre las inercias y velos de lo que Erich Fromm
llamaba la "psicopatología de la normalidad".
Una vez alcanzada ésta indispensable
autenticidad heidegeeriana,
obtenemos una especie de "epojé"
(del griego ἐποχή , "suspensión")
de 'cancelación de juicio', de ataraxia,
esa disposición de ánimo
propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos,
como método ideal para lograr
que el termoestato del equilibrio emocional
se sitúe en un regulatorio nivel
entre sus 'máximas' y 'mínimas'.
Y dado que el aparato psicológico,
como describía W. Reich funciona autónomamente
(sin la aprobación de nuestra voluntad)
bajo las reglas de:
TENSIÓN MECÁNICA
→ CARGA BIOELÉCTRICA
→ DESCARGA BIOELÉCTRICA
→ RELAJACIÓN MECÁNICA,
lo que está demostrado que es la fórmula
del funcionamiento vital en general,
esa Relajación Mecánica
equivaldría a optar a ese mencionado
regulatorio nivel entre sus 'máximas' y 'mínimas'
que proporciona el susodicho "epojé"
de los epicúreos y estoicos.