Friday, June 12, 2026

UNA CONCENTRACION DE RIQUEZAS SIN PRECEDENTES HISTORICOS (PLUTOCRACIA) ESTA LLEVANDO AL COLAPSO A LA LLAMADA "CIVILIZACION" HUMANA

 

LA VIOLENCIA DE GENERO DE LOS RICOS, EN SU TERATOLOGICA Y CANIBALISTICA CONCENTRACION DE RIQUEZAS SIN PRECENTES HISTORICOS, ESTA LLEVANDO A LA CIVILIZACION HUMANA A SU COLAPSO 

El problema es que todos queremos ser ricos, es decir, caníbales, nos lo queremos COMER TODO en el más absurdo y suicida delirium tremens que se combina, subconscientemente, con la misma pulsión que acarreamos de monos-sexómanos-y-polígamos que hace de nuestra libido dominandi el Gran Gargantúa que tambien quiere comerselo todo.

 Y esto no pudo ser vislumbrado por Marx o Engels (sólo pudo sr percibido por Freud al decir una vez: que "la entera humanidad es mi paciente"porque dentro de sus sus condicionantes marcos y parámetros históricos ello aún no se podía asimilar en status conscientis. 

Hoy en día es bantante obvio al comprobarse que estamos comiendonos (aparte de los-unos-a-los otros) las Fuentes que en la Tierra nos dan Vida.

Al respecto tenemos que citar El Club de Roma,  fundado en 1968, que reunió a científicos, economistas, empresarios y exlíderes políticos de todo el mundo. Su objetivo principal fue el analizar los desafíos complejos e interconectados que enfrenta la humanidad, especialmente en lo referente al medio ambiente, el crecimiento económico y los recursos finitos. 

Se dio a conocer mundialmente por su influyente informe de 1972 titulado "Los Límites del Crecimiento", el cual advirtió que el planeta tiene una capacidad física limitada y que un crecimiento económico y demográfico descontrolado llevaría a una crisis globalizada, al colapso. Y en ello estamos porque tanto el Crecimiento, como biopático deseo de Ganancias, de riquezas , en el çapitalismo, son irrefrenables, incluso, incluso cuando en las situaciones limites implique a sus propios inversionistsa financieros a correr el riesgo de ser ahorcados

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Hasta un milmillonario avisa de que la sociedad está a punto de romperse: "Estamos en niveles de concentración de riqueza sin precedentes"

La fortuna de los multimillonarios ya supera los 20 billones de dólares y algunos expertos advierten de que la desigualdad podría acabar desestabilizando la economía y la democracia.

Hace quince años, los multimillonarios del planeta acumulaban alrededor de 4,5 billones de dólares. Hoy, esa cifra se ha multiplicado por más de cuatro y alcanza los 20,1 billones de dólares, una cantidad equivalente a casi el 20% de toda la producción económica anual mundial.


Detrás de ese crecimiento no solo hay historias de éxito empresarial o avances tecnológicos. También emerge una preocupación cada vez más extendida entre economistas, políticos e incluso algunos de los propios beneficiarios de este fenómeno: la posibilidad de que una concentración de riqueza sin precedentes termine generando tensiones económicas, sociales y políticas difíciles de contener.

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La advertencia más llamativa llega de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic y uno de los empresarios más influyentes del sector de la inteligencia artificial. "Ya nos encontramos en niveles de concentración de riqueza sin precedentes en la historia", ha señalado recientemente y publicado en el New York Times. 

Su preocupación va más allá de las cifras: teme que esa acumulación extrema de riqueza pueda terminar "desintegrando la sociedad". 

De 4,5 a 20 billones de dólares en apenas 15 años

Los cálculos elaborados por Gabriel Zucman, director del EU Tax Observatory, muestran la velocidad del fenómeno. En 2010, la riqueza combinada de los multimillonarios rondaba los 4,5 billones de dólares; en 2024 ya había alcanzado los 14,2 billones; y en 2026 supera los 20 billones.

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El crecimiento ha sido especialmente intenso en los últimos años, coincidiendo con el auge de la inteligencia artificial, la digitalización y la extraordinaria revalorización bursátil de las grandes tecnológicas.

La inteligencia artificial dispara las grandes fortunas

Uno de los principales motores de esta explosión patrimonial ha sido el sector tecnológico. Empresas como Nvidia, Apple, Microsoft, Alphabet, Meta Platforms y Taiwan Semiconductor Manufacturing Company han alcanzado valoraciones superiores al billón de dólares.

La carrera global por dominar la inteligencia artificial ha concentrado enormes cantidades de inversión en un número muy reducido de compañías, elevando el patrimonio de sus fundadores, accionistas e inversores iniciales.

Elon Musk y el posible primer billonario de la historia

El ejemplo más visible es Elon Musk. Su fortuna ha aumentado alrededor de un 40% en apenas dos años gracias a la revalorización de sus empresas y al crecimiento de sectores como los vehículos eléctricos, los satélites y la inteligencia artificial. La futura salida a bolsa de SpaceX podría elevar aún más su patrimonio.

La valoración preliminar de la compañía ronda los 1,77 billones de dólares. Como Musk controla aproximadamente el 42% de las acciones, algunos analistas consideran que podría convertirse en el primer individuo cuya riqueza supere el billón de dólares.

Para ponerlo en contexto, solo una veintena de países generan anualmente una producción económica superior a esa cifra. 

Los trabajadores pierden peso en la economía

Mientras las grandes fortunas crecen, numerosos economistas observan otra tendencia paralela: la disminución del peso de los salarios dentro de la riqueza total generada por las economías.

Tradicionalmente, la productividad y los salarios evolucionaban de forma relativamente parecida. Sin embargo, durante las últimas dos décadas se ha ampliado la distancia entre los rendimientos del capital y los ingresos del trabajo.

Los expertos señalan varios factores como la automatización creciente, la inteligencia artificial, el debilitamiento sindical, la deslocalización industrial y las ventajas fiscales para las rentas del capital.

El resultado es que las ganancias derivadas de acciones, participaciones empresariales e inversiones crecen mucho más rápido que los salarios medios.

El poder de las "empresas superestrella"

Otro elemento clave es la aparición de gigantes empresariales capaces de dominar sectores enteros. El economista del Massachusetts Institute of Technology, David Autor, denomina en el mismo artículo del NYT a estas compañías "empresas superestrella".

Según sus investigaciones, estas empresas concentran una parte cada vez mayor de los beneficios económicos y fortalecen el poder de negociación de los propietarios frente a los trabajadores.

Autor no cuestiona que muchos multimillonarios hayan generado innovaciones valiosas para la sociedad. Sin embargo, advierte sobre otro riesgo. "El problema no es necesariamente cómo se ganan esos miles de millones, sino cómo ese dinero distorsiona la política", señala.

Menos impuestos para los más ricos

La política fiscal también desempeña un papel fundamental. En EEUU, diversas reformas tributarias aprobadas durante la última década redujeron significativamente la carga fiscal de empresas y grandes patrimonios.

Los defensores de estas medidas argumentan que favorecen la inversión y el crecimiento económico. Sus críticos sostienen que han contribuido a acelerar la concentración de riqueza.

Además, recuerdan que mientras los trabajadores tributan a través del impuesto sobre la renta y las cotizaciones sociales, gran parte de la riqueza de los multimillonarios permanece ligada a activos financieros que pueden diferir o minimizar la carga tributaria durante años.

El debate sobre los impuestos a las grandes fortunas

El aumento de la desigualdad ha reactivado las propuestas para crear impuestos específicos sobre el patrimonio de las grandes fortunas. La idea gana apoyos en países como Francia, Alemania, Reino Unido, Brasil o EEUU.

Uno de los casos más destacados es California, donde una iniciativa impulsada por sindicatos propone gravar con un impuesto extraordinario del 5% los patrimonios multimillonarios.

Los defensores de estas medidas argumentan que una parte creciente de la riqueza mundial se transmite entre generaciones prácticamente intacta, consolidando una nueva aristocracia económica difícil de desafiar.

Una preocupación que va más allá de la economía

El debate ya no gira únicamente en torno a cuánto dinero acumulan los multimillonarios. La cuestión fundamental es qué consecuencias puede tener esa concentración sobre la democracia, la movilidad social y la estabilidad institucional.

La mayoría de economistas discrepan sobre el nivel exacto de desigualdad o sobre cuáles son las soluciones más eficaces.

Sin embargo, existe un consenso cada vez más amplio en un punto: los más ricos se están alejando del resto de la población a una velocidad superior a la observada en décadas anteriores.

Y para algunos observadores, incluido un número creciente de empresarios tecnológicos, la verdadera amenaza no es la existencia de multimillonarios, sino que la distancia económica entre una pequeña élite y el resto de la sociedad siga ampliándose hasta niveles difíciles de sostener.

Hasta un milmillonario avisa de que la sociedad está a punto de romperse: "Estamos en niveles de concentración de riqueza sin precedentes"

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Pero recopilemos para entendernos.
Volvamos a la clave del asunto: a "Los Límites del Crecimiento" del Club de Roma como biopático deseo de Ganancias, de riquezas, que, en el çapitalismo, son irrefrenables, incluso, incluso... cuando en las situaciones límites para el inversionista impliquen hasta el riesgo de ser ahorcado. Y para ello recurramos a Marx:



Sunday, June 7, 2026

PUTIN EN EL CAMINO HACIA EL ARMAGEDON (ESTAS NOTICIAS NO SON PUBILCITADAS EN OCCIDENTE)

¿Terminará Putin abriéndoles las puertas
a este otro "MON AMOUR"

Putin en el camino hacia el Armagedón

Paul Craig Roberts

Desde hace algún tiempo, he estado observando atentamente cómo John Helmer llega a la conclusión de que la operación militar especial, cada vez más extensa e interminable, de Putin no estaba funcionando ni para Putin, ni para Rusia, ni para Europa, y por extensión, tampoco para Estados Unidos.   Para quienes tengan suficiente interés, aquí está el último artículo de Helmer: https://johnhelmer.net/the-war-to-end-all-wars-against-russia-isnt-ending/   

Putin intenta mantener a raya a dos bandos.   Por un lado, están el ministro de Finanzas, Anton Siluanov, la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiullina, y por otro, el agente oligarca Kirill Dmitriev, quien ha arrebatado el control de las "conversaciones de paz" ucranianas al Ministerio de Asuntos Exteriores, la inteligencia y el ejército rusos.   

Para Dmitriev y los oligarcas a quienes aparentemente representa, lo único que importa es ganar dinero. Esta facción le exige a Putin que abandone su "operación militar especial" o que ordene una movilización general y aumente los impuestos, hundiendo aún más la economía.

El otro bando está formado por el Estado Mayor ruso y el jefe de la inteligencia militar, el almirante Igor Kostyukov. Esta facción le dice a Putin que si se apartara del camino, pondrían fin al conflicto rápidamente y con una victoria.

¿Y qué hizo Putin?  Decidió montar ambos caballos a medias.

Helmer piensa como yo, y yo creo como Gilbert Doctorow, que los errores estratégicos de Putin están conduciendo directamente a una guerra europea de mayor envergadura. 

Los países europeos están construyendo, junto con Ucrania, plantas de producción de drones de largo alcance, cuyas armas pueden alcanzar territorio ruso, llevando así la absurda "operación militar especial" de Putin a la población rusa, instalaciones energéticas, aeropuertos, escuelas y viviendas.   

En otras palabras, se están produciendo graves bajas rusas y trastornos en la vida cotidiana, lejos del campo de batalla, en Ucrania.

Hace varios años, Michael Hudson y yo señalamos que la directora del banco central de Putin estaba obstaculizando la capacidad de Rusia para afrontar las sanciones estadounidenses   y apoyar tanto la economía rusa como el conflicto con Occidente en Ucrania.   

Nuestro artículo fue traducido y publicado en Rusia. El Kremlin   ignoró nuestro análisis, y Elvira Nabiullina, a quien considero una agente estadounidense de facto, permanece en su puesto, frenando el desarrollo económico de Rusia y ejerciendo presión en contra del esfuerzo bélico.

Kirill Dmitriev, el agente de los oligarcas que ha suplantado al Ministerio de Asuntos Exteriores y al ejército rusos en las "negociaciones de paz", le dice a Putin que abandone la guerra y haga la paz, incluso en los términos del enemigo.   Lo importante es ganar dinero.

La directora del banco central le dice a Putin que las tasas de interés del 20%, que están arruinando a las empresas en beneficio de los monopolios de los oligarcas, son necesarias para proteger a Rusia de las sanciones estadounidenses. Si Putin pusiera fin a la guerra y firmara la paz, ella podría bajar las tasas de interés.

Putin, lamentablemente, no tiene suficiente conocimiento sobre ninguno de los dos temas para discernir la verdad.   Por eso intenta abarcar demasiado.   Cabalga un caballo pálido hacia el Armagedón y el mundo lo sigue.

¿Podrá Rusia sobrevivir al pusilánime Putin hasta el otoño, cuando los votantes tengan la oportunidad de destituir al partido de Putin del poder?

Ayer, por segunda vez, drones ucranianos atacaron San Petersburgo mientras Rusia celebraba el Foro Económico Internacional, al que asistían participantes de 130 países. El aeropuerto de San Petersburgo fue cerrado en respuesta al ataque.

¿Cuál fue la respuesta de Putin?  Criticó el tono del mensaje de Zelensky sobre la visita de drones, calificándolo de "inapropiado". Testigos de 130 países presenciaron la debilidad de Rusia.

2 ª PARTE. EL SUEÑO DE LA RAZON PRODUCE MONSTRUOS (¿HABREMOS ELEGIDO TAMBIEN "EL PAPEL DEL TRABAJO" PARA CASTIGARNOS POR LA TRANSGRESION DE NUESTRA ANOMALA EVOLUCION? ¿SOMOS CONSCIENTES DE DONDE SATAMOS?

Hiroshima y Nagasaki: las lecciones que no hemos aprendido. Dra. Helen Caldicott

Setenta y cinco años después de los bombardeos

 atómicos estadounidenses sobre Japón, seguimos

 al borde de una catástrofe sin precedentes.



[Republicamos este artículo de la Dra. Helen Caldicott, publicado originalmente en GR en agosto de 2020, en conmemoración del 80 aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.]

Mi cumpleaños es el 7 de agosto, entre los aniversarios de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki (el 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente). Tenía seis años cuando cayó la primera bomba. Mi destino estaba sellado.

El 2 de septiembre de 1945, cuando la sirena de bomberos local sonó de repente, mi profesor preguntó: "¿Qué es eso?", y lo supe: la guerra había terminado.

Fueron tiempos realmente aterradores en Melbourne, Australia, ya que los japoneses amenazaron con invadirnos. Papá cavó un refugio antiaéreo en nuestro jardín trasero, y las ventanas permanecieron oscurecidas mientras los reflectores de la ciudad escudriñaban el cielo por la noche.

Llena de alegría, caminé a casa aquella hermosa tarde soleada recogiendo flores por el camino. Pasarían años antes de que supiera la terrible verdad sobre cómo terminó la guerra.

Lo que cayó sobre esas dos ciudades japonesas hace setenta y cinco años fue una destrucción de una magnitud nunca antes vista ni después. Las personas expuestas a menos de un kilómetro de la bola de fuego atómica quedaron reducidas a montones de cenizas humeantes en una fracción de segundo, mientras sus órganos internos se consumían. Los pequeños bultos negros, pegados a las calles, puentes y aceras de Hiroshima, se contaban por miles.

Un niño pequeño extendía la mano para atrapar una libélula roja contra el cielo azul cuando un destello cegador lo desvaneció. Se convirtió en gas y dejó su sombra en el pavimento, una reliquia inquietante que más tarde fue trasladada al Museo de Hiroshima. Una mujer corría con su bebé en brazos; ambos se transformaron en estatuas de carbón.

En total, unas 120.000 personas murieron inmediatamente a causa de las dos bombas, y decenas de miles más fallecieron posteriormente debido a la exposición a la radiación.

En 1957, cuando tenía dieciocho años, leí un libro de Nevil Shute, un novelista inglés que terminó viviendo en Australia. En «En la playa» , se describía cómo la ciudad de Melbourne esperaba una nube mortal de radiación proveniente de una guerra nuclear desencadenada por un accidente en el hemisferio norte, que lo aniquilaría todo. Los hombres bebían sus últimos gin tonics en el Melbourne Club mientras el gobierno distribuía cápsulas de cianuro para que los padres pudieran matar rápidamente a sus hijos y evitar los agonizantes síntomas del envenenamiento por radiación.

En aquel entonces, yo estudiaba medicina, donde aprendí sobre radiobiología: los experimentos clásicos de Hermann J. Muller, quien en la década de 1920 irradió moscas de la fruta  Drosophila , induciendo mutaciones genéticas y anomalías morfológicas. Simultáneamente, Estados Unidos y la Unión Soviética estaban probando armas nucleares en la atmósfera, bombardeando a enormes poblaciones con lluvia radiactiva.

En mi ingenuidad, no podía comprender qué creían que estaban haciendo esos hombres, ya que los efectos mutagénicos y cancerígenos de la radiación ionizante eran bien conocidos en los círculos científicos. Madame Curie había muerto de anemia aplásica secundaria al radio, un emisor alfa que contaminaba sus huesos; su hija murió  de leucemia, y muchos de los primeros radiólogos que se expusieron indiscriminadamente a los rayos X murieron de cáncer.

Einstein escribió : «El poder desatado del átomo lo ha cambiado todo, salvo nuestra forma de pensar, y por lo tanto nos dirigimos hacia una catástrofe sin precedentes». 

Robert Oppenheimer, al presenciar la primera explosión nuclear del mundo en Alamogordo, Nuevo México, en 1945, murmuró para sí mismo: «Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos», citando la escritura hindú Bhagavad Gita.

Los científicos sabían que habían descubierto las semillas de la destrucción humana.

Entonces, con plena conciencia de su recién descubierta capacidad para destruir a la raza humana, ¿qué hizo el mundo a continuación?

Estados Unidos y la Unión Soviética decidieron superarse mutuamente mediante una carrera armamentística nuclear, construyendo decenas de miles de armas nucleares. 

Entre 1945 y 1998, Estados Unidos realizó más de 1000 ensayos nucleares, que causaron cáncer a decenas de miles de personas. Ha construido  más de 70 000 bombas atómicas y de hidrógeno; los soviéticos, y posteriormente la Federación Rusa, intentaron seguirles el ritmo, construyendo al menos 55 000 de las suyas.

Los acuerdos de control de armas a lo largo de los años han logrado reducir los arsenales a unas 14.000 armas nucleares en la actualidad, en posesión de nueve naciones: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Estados Unidos y Rusia siguen a la cabeza, con más de 6.000 armas cada uno , de las cuales unas 1.600 están desplegadas activamente.

Un intercambio nuclear entre estas dos superpotencias tardaría poco más de una hora en completarse. Una bomba de veinte megatones (equivalente a veinte millones de toneladas de TNT) excavaría un cráter de 1,2 kilómetros de ancho y 244 metros de profundidad, convirtiendo todos los edificios y personas en lluvia radiactiva que se dispersaría en la nube atómica. En un radio de 10 kilómetros, todo ser vivo se vaporizaría . A 32 kilómetros del epicentro, estallarían enormes incendios, mientras vientos de hasta 800 kilómetros por hora succionarían a las personas de los edificios y las convertirían en proyectiles que viajarían a 160 kilómetros por hora. Los incendios se fusionarían, incinerando gran parte de Estados Unidos y provocando la fusión de la mayoría de las centrales nucleares, lo que agravaría enormemente la lluvia radiactiva.

Miles de millones de personas podrían morir horriblemente a causa de la enfermedad por radiación aguda, vómitos y hemorragias. A medida que una densa humareda radiactiva negra envolviera la estratosfera, la Tierra se vería sumida , con el tiempo, en otra era glacial: un «invierno nuclear» que aniquilaría a casi todos los organismos vivos.

Setenta y cinco años después del inicio de la era nuclear, estamos más dispuestos que nunca a autodestruirnos. La raza humana es claramente una anomalía evolutiva en una misión suicida. Nuestro planeta se encuentra en cuidados intensivos, acercándose a varios eventos terminales.

¿Acabaremos gradualmente con la vida en nuestra maravillosa Tierra, quemándola y marchitándola al emitir el carbono ancestral almacenado durante miles de millones de años para impulsar nuestros automóviles y alimentar nuestras industrias, o la destruiremos repentinamente creando un horno de gas global?

La Agencia Internacional de Energía afirmó recientemente que solo nos quedan seis meses para evitar los efectos del calentamiento global antes de que sea demasiado tarde. A principios de este año, el Boletín de Científicos Atómicos adelantó su Reloj del Juicio Final a 100 segundos (lo actual es de 85 segundos) para la medianoche, la hora más cercana a la medianoche que jamás haya marcado.

En realidad, el nombre de Departamento de Defensa de EE. UU. es engañoso; se trata, en realidad, del Departamento de Guerra, Muerte y Suicidio. Cientos de miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses son gastados anualmente por corporaciones como Lockheed Martin, Boeing, BAE Systems y Raytheon Technologies Corporation para crear y construir las armas de destrucción más atroces.

Personas brillantes empleadas por estas grandes corporaciones, en su mayoría hombres, están utilizando su capacidad intelectual para idear formas mejores y más horribles de matar.

El presidente Donald Trump tiene razón al decir que debemos entablar amistad con los rusos, pues son las bombas rusas las que podrían aniquilar a Estados Unidos. En efecto, debemos fomentar la amistad con todas las naciones y reinvertir los billones de dólares gastados en guerras, matanzas y muerte, salvando la ecosfera mediante el suministro de energía renovable al mundo, incluyendo la solar, la eólica y la geotérmica, y plantando billones de árboles.

Esta medida también liberaría miles de millones de dólares que podrían reasignarse a fines tales como brindar atención médica gratuita a todos los ciudadanos estadounidenses, junto con educación gratuita, vivienda para las personas sin hogar y atención para quienes padecen enfermedades mentales.

Estados Unidos necesita alcanzar su máximo potencial moral y espiritual y guiar al mundo hacia la cordura y la supervivencia. Sé que esto es posible porque, en la década de 1980, millones de personas extraordinarias se alzaron, a nivel nacional e internacional, en oposición a la carrera armamentística y la Guerra Fría.

Pero, ¿cuál es la realidad actual en Estados Unidos?

En las Grandes Llanuras —en Montana, Dakota del Norte y Wyoming— hay 450 misiles Minuteman III operativos . En cada silo de misiles trabajan dos operadores, quienes controlan y lanzan los misiles que contienen una o dos bombas de hidrógeno. Aviones armados con bombas de hidrógeno permanecen listos para despegar en cualquier momento, y submarinos nucleares surcan silenciosamente los océanos, preparados para el lanzamiento.

Tanto Estados Unidos como Rusia poseen armas nucleares dirigidas contra instalaciones militares y centros de población. Una guerra nuclear podría estallar en cualquier momento, ya sea por accidente o de forma intencionada. El fallecido Stephen Hawking advirtió en 2014 que la inteligencia artificial, que actualmente utilizan las fuerzas armadas, podría volverse tan autónoma que podría iniciar una guerra nuclear por sí sola.

Esta amenaza es ignorada en gran medida por los políticos y los principales medios de comunicación, que continúan practicando el adormecimiento psicológico mientras tropezamos a ciegas hacia nuestra perdición.

¿Cómo es posible que los físicos, ingenieros y militares que han llenado el mundo de armas nucleares listas para ser lanzadas nunca hayan tenido en cuenta en sus ecuaciones la probabilidad de que un hombre-niño inmaduro y petulante pudiera tener en sus manos el gatillo de nuestra destrucción?

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Helen Caldicott es pediatra y fundadora de la versión de 1978 de Médicos por la Responsabilidad Social, que ganó el Premio Nobel de la Paz de 1985 como parte de Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear..

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No hay otra persona en este planeta mas consciente y con una más clara gnosis al respecto que Helen Caldicott

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¿Será que el progreso del sueño de la razón nubla y distorsiona la mente y el corazón...¿porque como es posible que con las armas nucleares acumuladas hoy en dia que, mórbidamente exceden las necesidades militares al respecto, aun no hayamos tomado conciencia del obvio apocalipsis hacia el que vamos, ese Monstruo creado que se nos ha ido de las manos?