como se hallan
las cosas en la vida,
las cosas en la vida,
solas, abandonadas,
en el Pegaso de la juventud
Yo tuve un día una tribu
y un pájaro azul,
y un patio de macetas
que mecía la luz...
olvidadas, escondidas,
pero, al reconocerlas,
ya desfigurados de ellas,
las hacemos nuestras
porque hay un hilo de Ariadna
que nos recuerda
que un día nos sacaron
del Laberinto
que nos tapaba y hería.
Y en cada cronología,
en cada puente
por el que cruzamos
todos los días,
hay una una luz
y una sombra distintas,
un alumbratio
que ya no destila...
cuando vivíamos en Andalucía
y sólo hacía un año
que habíamos llegado
del vientre del monstruo
(José Martí) buscando
lo que ya no había
y aún soñabamos
con ese pájaro azul
...y un patio de macetas
que mecía la luz...
Después nos dimos cuenta
de que todo había desaparecido,
que todo había sido arrasado,
devorado,
y solo quedaban
fósiles y ruínas,
espejos muertos
que sólo reflejaban
hundidos horizontes...
WEDNESDAY, MAY 18, 2016
YO TUVE UN DÍA UNA TRIBU Y UN PÁJARO AZUL...
A mi hijo Miguel
que cabalgaen el Pegaso de la juventud
Yo tuve un día una tribu
y un pájaro azul,
y un patio de macetas
que mecía la luz...
Todo me molesta,
el orden humano,
el orden de la Naturaleza,
el hacerme viejo,
la sociedad,
sus leyes,
sus latrocinios,
sus descalabros.
Todo me molesta,
los coches,
la televisión,
el móvil y el parado,
el vestirme,
la civilización,
el abrocharme los zapatos,
el aceptar lo que rechazamos,
el andar por la vida
sin entender qué está pasando,
la impotencia que ensucia las manos,
el río sin mar que se queda en lago,
la luna fija que enyuga sin consultarnos,
el levantarme todos los días de sisifocansado,
el mono vestido que todos acarreamos,
la semilla que no crece y todos esperamos,
mirarme en el espejo que refleja
ese otro que nunca hallamos...
¿Será, como dice Silvio,
que he perdido ese unicornio azul,
ese patio de macetas
que mecía la luz,
y por eso todo me molesta
en ésta unicornia inquietud?
el orden humano,
el orden de la Naturaleza,
el hacerme viejo,
la sociedad,
sus leyes,
sus latrocinios,
sus descalabros.
Todo me molesta,
los coches,
la televisión,
el móvil y el parado,
el vestirme,
la civilización,
el abrocharme los zapatos,
el aceptar lo que rechazamos,
el andar por la vida
sin entender qué está pasando,
la impotencia que ensucia las manos,
el río sin mar que se queda en lago,
la luna fija que enyuga sin consultarnos,
el levantarme todos los días de sisifocansado,
el mono vestido que todos acarreamos,
la semilla que no crece y todos esperamos,
mirarme en el espejo que refleja
ese otro que nunca hallamos...
¿Será, como dice Silvio,
que he perdido ese unicornio azul,
ese patio de macetas
que mecía la luz,
y por eso todo me molesta
en ésta unicornia inquietud?