Friday, July 22, 2022

TODAS LAS NOCHES, DE MADRUGADA, SUBO AL ATICO A MIRAR AL CIELO...


quiero morir de cara al cielo
bajo nítidos luceros
y que la luna
baje a darme 
el ultimo beso...

Todas las noches, de madrugada, subo al ático
a mirar al cielo, tumbado, claro, 
la horizontal hace milagros, 
el nivel ilumina nuestros escapularios
y reposa la testa que nunca encuentra
sus idílicos santuarios

Ya se sabe:
Las aves del cielo
tienen sus nidos
y las alimañas sus guaridas,
pero el hijo del hombre
no tiene dónde apoyar su cabeza.
Qué verdad más grande.
Y nadie le presta atención
Claro, porque seguimos sin encontrar
dónde apoyar la testa.
Cristo también era un antropólogo:
el único antropólogo que murió en una cruz.
Tuvo también que mirar mucho el cielo,
salvo que en su caso el cielo 
también lo miró a El.

A lo que íbamos...
Me tumbo y miramos el cielo,
y las pocas estrellas ciudadanas
que se se dejan ver sin espejo.

¿Y el cielo, y el Universo,
nos mira a nosotros?
No
El Universo no mira a nadie.
Al Universo sólo lo entiende las matemáticas.
No los matemáticos, sino las matemáticas,
los números, las ecuaciones, las fuerzas, 
el calor, el frío, la luz, las distancias.

(Einstein tampoco entendió el Universo.
Sólo descifró algunos de sus números
Peccata minuta)

¿Y el cielo, y el Universo,
nos mira a nosotros?
No.
Indiferente.
Desafecto.
Ajeno.
Impenetrable.
Indiferente...
no les importamos NADA

¿Y por qué les íbamos a importar,
se preguntaran los importadores?

Coño, porque nos ha creado,
responderan los exportadores.

Y, sin embargo,
El, sabiéndolo o no,
nos ha creado.
¿Para qué?
Eso es ya otra cuestión
La cuestión del absurdo
Reductio ad absurdum
Y esto lo saben muy pocos
porque el Absurdo no se deja ver,
si fuese visible dejaría de ser.
Y todo, incluso también El
-el Absurdo, el pobre-,
tiene necesidad de ser.

Que extraño.
Todo es extraño.
Sino fuese todo extraño
lo normal no podría existir
y asi lo extraño tampoco podría vivir.
Tal vez el Absurdo y lo Extraño
pertenezcan al mismo ser.
Hermanos ontológicos
que Heidegger no pudo ver.

Y todo esto nos acude al kokoro,
tumbados, mirando el cielo,
a las dos y media de la madrugada
cuándo la iglesia cercana 
da dos pequeñas campanadas
cada una marcando el cuarto de hora.
(El clero lleva muy bien el tiempo)

Podemos asesinar ipso facto
a todos los humanos en la Tierra
que El, el Universo, ni se inmutará.
¿Pero dónde estan sus valores,
su ética, sus principios, su moral,
en todas esas cosas que nosotros creemos
con tanta devoción y religiosidad?

Podemos volar la Tierra
con todas las armas nucleares
y El, igual, seguirá inalterable.
¿Pero dónde estan sus valores,
su ética, sus principios, su moral,
en todas esas cosas que nosotros creemos
con tanta devoción y religiosidad?

Que extraño
Todo es extraño

Y nos quedamos pensando
mirando el cielo y las pocas 
nubes que en la distancia
parecen escucharnos...

Y nada.
Sólos
Solus Ipse
Seguimos tumbados
Esperando que algún vecino del Cosmos
cruce el cielo en uno de sus misteriosos cacharros.
Y nada.
Nos han abandonado.

De toda forma,
nos decimos:

quiero morir de cara al cielo
bajo nítidos luceros
y que la luna
baje a darme 
el ultimo beso...

...Aúnque su indiferencia 
nos deje desanimados
porque no entendemos
como el creador
puede estar tan desapegado
de lo creado.
Aúnque su muda lejanía
no nos ayude a contestar
nuestras múltiples preguntas
Aúnque sabemos 
que le importamos un rábano frito
y que hagamos lo que hagamos
a El le da igual.
Aúnque, frente a El,
la evidencia de que en todo 
lo que hemos creído y creemos
es un simple Invento Nuestro
para no naufragar...naufragando,
y que, en realidad,
todo lo que creemos ser y tener
sólo existe en nuestra testa...
esa que, como dijo el antropólogo 
que se cargaron en la cruz,
no encuentra 
dónde apoyarse 
para descansar...
después de mirar al cielo,
tumbados, sentados o agachados,
por varios millones de años ya...

Algo nos debe de haber ocurrido.
Algo que tapamos y escondimos
tal vez para no ser descubiertos
y no pagar el castigo,
quíen sabe...

Que extraño.
Todo es extraño.

De todas forma,
nos decimos:

quiero morir de cara al cielo
bajo nítidos luceros
y que la luna
baje a darme 
el ultimo beso...