Sunday, January 23, 2022

...LAS COSAS CUANDO BUSCAN SU CURSO ENCUENTRAN SU VACIO-CON POST DATA






Poemas de la Soledad 
en Columbia University

1910
Intermedio





Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
ni el corazón que tiembla arrinconado
como un caballito de mar.

Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
vieron la blanca pared donde orinaban las niñas,
el hocico del toro, la seta venenosa
y una luna incomprensible que iluminaba 
por los rincones los pedazos de limón seco bajo 
el negro duro de las botellas.

Aquellos ojos míos en el cuello de la jaca,
en el seno traspasado de Santa Rosa dormida,
en los tejados del amor, con gemidos y frescas manos,
en un jardín donde los gatos se comían a las ranas.

Desván donde el polvo viejo congrega estatuas y musgos,
cajas que guardan silencio de cangrejos devorados
en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad.
Allí mis pequeños ojos.

No preguntarme nada,
he visto que las cosas
cuando buscan su curso 
encuentran su vacío.
Hay un dolor de huecos por el aire sin gente
y en mis ojos criaturas vestidas ¡sin desnudo!










New York, agosto de 1929

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Aqui, ahora, a las dos y media de la madruga,
la noche callando sus designios,
también sentimos que cuándo las cosas
buscan su curso encuentran su vacío (*);
porque ni hay curso ni sentido,
tan sólo un tiempo inadvertido
que nos lleva sin caminos...
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(*)
Post Data
Los Dieciocho Vacíos del Zen
(Llevaría también Federico
sin saberlo, sabiéndolo,
esos Dieciocho Vacíos del Zen?