Antonio, en la playa de La República
sosteniendo la Tierra que llora
y el Árbol de la Vida que proclama su Victoria,
parece volar como un Ícaro
ya de sólidas alas y sobre un sólo pie
bañado sobre el pulso del mar que sube y baja,
rítmo que ha sabido aprehender
y conjuntar en el balance metafísico
con la Verdad de los Dichos y Hechos
de su expresiva denuncia político-social:
Debemos salvar a los cóndores no porque tengamos necesidad de ellos, sino porque para salvarlos nos es preciso desarrollar las cualidades humanas que precisaremos para salvarnos nosotros mismos |
Descolonizar la mente |
Post Data
Me dijo Antonio
que la única condición
que le pusieron en el CAP
(Centro de Atención Primaria
-de la salud pública-), fue:
"nada sobre los curas".
La iglesia vaticanal sigue
con el mismo omnímodo poder
desde la época del Genocida del Ferrol:
por eso sigue sin pagar impuestos
en nombre de dios.
Nota
En algúnos cuadros
aparecen unos espacios blancos
debido a la reflexión de la luz
al tomarse la flotografía