Del Genocida del Ferrol al Emérito,
de éste a su hijo,
y de éste al partido de la oposición,
y de éste al genocida
emanador del liquido rojo
que a Bogotá inundó
y del que Iván Duque es su doctor;
y de éste a Casado
que, en ese rojo, enviudó.
La sangre siempre chorrea,
siempre,
en gran y perpetuo chorreón.
Es un río sin presas.
Es la historia, señor profesor...