Sunday, November 22, 2020

Hoy, cimarron hormonal, he huído al campo...

Ronda Ortoll Adarró

Hoy, cimarron hormonal,
he huído al campo
Dieron la voz de alarma
de que un preso se había escapado
Hasta me echaron los perros
Pero a todos lo evité 
en bicicleta y andando

Hoy me ido lejos
de todo y de todos
--el hombre es un ser de lejanías,
dijo don Martin Heidegger--;
como si me fuera 
de mi sombra
y del tiempo diseñado
Llevándome a mi mismo
y al cinturón de mis rosarios
Cortando el umbilical 
de mis permisos y sagrarios

Al campo
Sin ruídos
Sin estorbos
Mismidad en apartado
para mirar desde afuera
lo que desde dentro
siempre está embarrado

El camino, entre muros
--por dónde antes pasaba el ganado--,
hoy pasan humanos huídos
de la ciudad y sus obstáculos

Hoy me ído lejos
lejos de todo y de todos,
ingrávida soltura que sólo necesita
en sus vuelos la soledad
del auto-acompañado

Lo atávico
El silencio
Lo quieto
Lo parado
Lo otro
El pájaro
El árbol
Las plantas
La naturaleza de ojos abiertos
y horizontes acoplados,
y la florecilla en el camino
dónde nos sentamos,
belleza indiferente,
imposeída,
frágil
ajena a muestras manos.

Nuestra mirada en el suelo
le devuelve a la tierra
la profundidad
que siempre aplazamos
El pequeño bicho en el suelo
nos mira profanado
Nos sentimos intimidados
Lo tomamos en nuestros dedos
y es una cochinilla
que se enrosca
y se hace una bola
para protegerse del monstruo
que la está mirando.
(¡Que descuidado tenemos lo pequeño
que pulula y vive a nuestro lado!)
Parece que quiere decirnos algo 
Pero no nos atrevemos
a preguntarselo
Quíen sabe...
tal vez sabe algo
que nos moleste escucharlo

El sol hacia el poniente
filtra la luz entre 
las ramas de un árbol
que las tamiza y diluye
como espejismo diáfano.

El campo
Lo inconquistado
Dónde el hombre
abre preguntas
y las compuertas
de lo olvidado
Y a solas
con lo que se quedará
después de que nos hayamos marchado,
el cielo y la tierra aguardandonos,
nos damos cuenta 
de que vamos equivocados

Hoy, cimarron hormonal,
he huído al campo
Dieron la voz de alarma
de que un preso se había escapado

Pero ya estamos de vuelta
en el piso entabicados
Siempre regresamos a lo vallado,
ya no sabemos vivir de otra manera
si no estamos cuadriculados
Hay que ver...
después de tantos cientos 
de miles de años en el campo
ya no sabemos vivir
si no estamos encerrados