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Ronda Ortoll Adarró |
Hoy, cimarron hormonal,
he huído al campo
Dieron la voz de alarma
de que un preso se había escapado
Hasta me echaron los perros
Pero a todos lo evité
en bicicleta y andando
Dieron la voz de alarma
de que un preso se había escapado
Hasta me echaron los perros
Pero a todos lo evité
en bicicleta y andando
Hoy me ido lejos
de todo y de todos
--el hombre es un ser de lejanías,
dijo don Martin Heidegger--;
como si me fuera
de mi sombra
y del tiempo diseñado
Llevándome a mi mismo
y al cinturón de mis rosarios
Cortando el umbilical
de mis permisos y sagrarios
Al campo
Sin ruídos
Sin estorbos
Mismidad en apartado
para mirar desde afuera
lo que desde dentro
siempre está embarrado
El camino, entre muros
--por dónde antes pasaba el ganado--,
hoy pasan humanos huídos
de la ciudad y sus obstáculos
Hoy me ído lejos
lejos de todo y de todos,
ingrávida soltura que sólo necesita
en sus vuelos la soledad
del auto-acompañado
Lo atávico
El silencio
Lo quieto
Lo parado
Lo otro
El pájaro
El árbol
Las plantas
La naturaleza de ojos abiertos
y horizontes acoplados,
y la florecilla en el camino
dónde nos sentamos,
belleza indiferente,
imposeída,
frágil
ajena a muestras manos.
Nuestra mirada en el suelo
le devuelve a la tierra
la profundidad
que siempre aplazamos
El pequeño bicho en el suelo
nos mira profanado
Nos sentimos intimidados
Lo tomamos en nuestros dedos
y es una cochinilla
que se enrosca
y se hace una bola
para protegerse del monstruo
que la está mirando.
(¡Que descuidado tenemos lo pequeño
que pulula y vive a nuestro lado!)
Parece que quiere decirnos algo
Pero no nos atrevemos
a preguntarselo
Quíen sabe...
tal vez sabe algo
que nos moleste escucharlo
El sol hacia el poniente
filtra la luz entre
las ramas de un árbol
que las tamiza y diluye
como espejismo diáfano.
El campo
Lo inconquistado
Dónde el hombre
abre preguntas
y las compuertas
de lo olvidado
Y a solas
con lo que se quedará
después de que nos hayamos marchado,
el cielo y la tierra aguardandonos,
nos damos cuenta
de que vamos equivocados
Hoy, cimarron hormonal,
he huído al campo
Dieron la voz de alarma
de que un preso se había escapado
Dieron la voz de alarma
de que un preso se había escapado
Pero ya estamos de vuelta
en el piso entabicados
Siempre regresamos a lo vallado,
ya no sabemos vivir de otra manera
si no estamos cuadriculados
Hay que ver...
después de tantos cientos
de miles de años en el campo
ya no sabemos vivir
si no estamos encerrados