No podía ser de otra forma porque siguen
los mismos robándonos todos los tildes
habidos y por haber para cambiarle
el sentido de las letras que nos hacen leer.
Otro año que la ñ sigue sin su virgulilla
poniéndola debajo del sucio ano
que nos gobierna para desearnos
felicidades en años nuevos
y viejos que van pasando
sin que la sistémica, lacerante y extendidísima corrupción, desaparezca,
ese sepulcro blanqueado al que refería
Cristo cuándo a los fariseos
y escribas definía.
Y todos lo sabemos
Y todos lo vemos y lo palpamos por doquier.
Y continuamos con nuestras vidas
--estafados en todo nuestro ser--
porque...¿qué le vamos hacer?
...ese mantra apático tan bien montado
que llevan a cabo los gangsters
de la democracia borbónica en el poder.
Pero la lucha de los pueblos
es un Palimpsesto
dónde la Historia graba sus hechos,
sus documentos, y va escribiéndo la crónica
de los contecimientos que se nos ocultan
para que nadie copie su ejemplo.
Y esa Historia, ese escamoteo contínuo de tildes, diéresis y acentos,
esa grafía que las palabras
y letras del abecedario de las heroícas luchas que los pueblos llevan
en su seno y coseno
--y que las omiten para que nadie
imite su perínclito sello--,
es la que hoy, en el umbral de 2019,
no podemos olvidar bajo los anos
y cloacas que tenemos que soportar.