hay un silencio que cruje los siglos
dentro de una oquedad de distancias
dónde las casas habitadas
han desaparecido
comidas por plagas de caníbales
que de la selva han salido
mientras la penumbra de las gentes
avanza con sigilo como felinos al acecho
que no han comido
desde arriba llega un viento
que borra lo construído
debe ser el arlequin y el payaso
que se ríen porque todo ya está perdido
y ya a las gentes
escabarajos con bolas en bocas de ofidios
nada les importa
tan solo llenar sus graneros
para alimentar sus cuchillos
mientras el mar ruge despavorido
en medio de un inmenso silencio
que cruje los siglos
es como un gigantesco desorden
dentro de matemáticos logarítmos
que ninguno de nosotros entiende
pero que ya no podríamos vivir sin ellos
sin sus retinas sin sus ombligos
hasta los niños son autómatas teledirigidos
para que puedan reproducir
los cañones de la guerra
que trajeron consigo mismos
hasta las gaviotas han abandonado el mar
y vuelan hacia las montañas
confundidas en éste silencio
que cruje los siglos
dónde ya todos hemos sido embalsamados
en ejércitos del emperador
que nos dirige hacia el abismo
¿qué mundo es éste?
¿en qué barco al garete hemos subido?
¿qué clase de naufragio
nos lleva en éste silencio que cruje los siglos?
si al menos hubiése una puerta
por la que escapar y rectificar
el camino perdido
si al menos hubiéra un signo de luz
que entrase por los postigos
alguíen alguíen dispuesto
a salirse de sí mismo
y mirar a los momificados
en éste silencio que cruje los siglos
dónde todo lo que antes habíamos levantado
en el altar que los dioses
nos dieron para venerar la vida
y nuestros destinos
nos dieron para venerar la vida
y nuestros destinos
ha desaparecido y ha sido sustituído
por ídolos de barro podrido
sacado de la tierra y las cloacas
de ese silencio que cruje los siglos
y lo que ha pasado
es que cada teledirigido
se ha bajado a sus sótanos
a esconderse y a mansturbarse a sí mismo
con las manos de los fetiches
que hacen comprar
los que han montado
los que han montado
éste logaritmo
y sin embargo y sin embargo seguimos
en una prisión de puertas abiertas
dónde ya nos hemos acostumbrado
a la comodidad de ese silencio que cruje los siglos
qué extraño qué extraño
éste nadir adónde hemos llegado
a sabiéndas de dónde ibamos
hasta los suicidas han huído
y ya no quieren morir
para seguir disfrutando
de éste colectivo espectáculo
dónde cada cúal es el espejo del otro
en éste rebaño
de un silencio que cruje los siglos
asi que volvamos a cerrar
la pared que abrimos
para ver lo que había dentro
para no olvidar
lo que hay tras el sarcófago
dónde existimos.