Thursday, January 18, 2018

LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA EN DIOS Y EN UN REGIMEN


"Y dijo Dios: Hagamos al hombre 
a nuestra imagen, 
conforme a nuestra semejanza"

¿Será verdad?

¿Será verdad que ese Dios que nos creó 
es también un montón de basura, 
Comprar, Tirar...Comprar,
una obsolescencia programada 
que también conlleva
la programación del fín de una vida útil
como todo lo que fabricamos y consumimos?

Nos tendremos que dar prisa.
No tenemos mucho tiempo.

Parece mentira 
--con todo lo que creemos saber-- 
que aún no nos hayamos dado cuenta
de que todo en el universo humano,
en la Naturaleza y en el Cosmos, 
lleva grabada 
una obsolescencia programada,
incuído el mismo régimen,
que, trastabilleando,
en ella misma se basa.

Ya decía Nietzsche 
que si ves que algo trastabillea, empújalo.
Tenía razón.


La vida útil,
tanto de nuestro Dios 
como del régimen que lo sustenta,
han llegado a su fín:
tendremos que construír otros nuevos
antes de que sucumbamos todos
bajo ese montón de basura y chatarra.


Nos tendremos que dar prisa.
No tenemos mucho tiempo.



Lo mismo que la guerra es la continuación de la política por otros medios, el capitalismo es la continuación del  canibalismo por otros medios y viene reflejado  en la forma que se ejecuta el sistema económico de este régimen. 

Miles de millones de personas viven entregando su jornal, toda su fuerza vital, persiguiendo una ilusión, una fantasía ajena, y en el proceso entregando su riqueza a unos pocos. 

Podemos ver un canibalismo en la voluntad de poder de conquistar el mundo y explotar la naturaleza; en el sobreconsumo y en la extracción de todos los recursos con el fin de obtener más ganancias personales...

Hay un término que puede ser muy relevante para lo que estamos viviendo como civilización: wetiko. Este término es usado por los indígenas nativos americanos (wetiko para los algonquin, windigo para los Ojibwa) para describir la forma de pensamiento que se desarrolla entre personas que practican el canibalismo, como si fuese el virus mental del canibalismo: el  virus mental del capitalismo --que es lo mismo--

Se dice que este patógeno engaña a su huésped y lo hace creer que obtener la fuerza vital de los demás (plantas, animales, personas, etc.) es una perturbadora forma lógica y racional de existir. En otras palabras, es el virus del egoísmo, o lo que Paul Levy ha llamado en su libro Dispelling Weitiko, "egofrenia". 

Ego-frenia que ya no nos queda mucho tiempo para pararla al menos que supeditemos los intereses privados a los  colectivos...algo que, precisamente, es lo que combate el régimen por todos los medios a su alcance, que son muchísimos; un régimen, como  decimos, que ya lleva hace tiempo en su ser esa obsolescencia programada, esa misma con la que graba lo que produce para que esa santísima trinidad que lo mantiene vivo, Comprar, Tirar...Comprar, nunca falte.

Nos lo estamos  comiendo todo.  
Incluso  a nosotros mismos.

Tenemos preocupadas --nos atreveríamos a decir--
a las diferentes civilizaciones que nos visitan
desde otras partes del Cosmos,
que, al igual que muchos de nosotros,
no acabamos de entender qué carajo pasa
con esta extraña especie de mono-vestido
que tiene la inteligencia de poner en el espacio
un telescopio espacial (Hubbel) que puede sacar
la fotografía de la galaxia GNz11 que está a
13.400 millones de años luz....¡y al mismo tiempo
está destruyendo el habitat que le da vida en su planeta!

¿Quíen puede responder, satisfactoriamente,
esta teratologica aberracion evolutiva?

¿Será verdad lo que dijo Oscar Kiss Maerth en su libro, "Beginning Was the End", que el homo sapiens empezó  por  canibalismo y terminará por lo mismo?

CARMINA Y AMEN


Cuando el cine se hace negocio familiar.
La madre, el hijo y la hija.
A pesar de que se logra una Naturalidad,
el tópico coloquial sustituye a la profundidad
Y Amen.

Si, autenticidad, pero de barrio,
de vecindad,
de patrones vendibles bien interpretados
que se puedan adornar, vender y comprar.   

La madre, el hijo, la hija,
la santa trinidad,
empresa comunal.

(Mientras el padre, en su vida personal,
renunciando a la fama familiar,
cava en su huerto
ajeno a la gloria del trio colateral) 


Y al final
--cuando creíamos que la película
debía terminar entrando el ataud
en el ajustado hueco del nicho--,
para endulzar el producto
y convertirlo en rentable mercancía,
para alegrar éstos tres días locos 
que vamos a vivirla madre, 
la central-matriarcal figura de la película, 
compra a un negro
con una pieza dental de oro y platino
para acostarse con él y gozar
del poco tiempo que ya le quedaba de vida.

Y aqui es cuándo el trabajo
de naturalidad cinematográfica llevado a cabo
queda demolido y arruinado,
cuándo la madre, el hijo y la hija,
santa trinidad,
descorren el velo 
de lo que realmente pretendían:
vender a buen precio el tópico
que tras la autenticidad se escondía. 

Y aqui es dónde el producto natural
de ésta película ecológica
se nos descompone
en su último Amen.

PD:
He vuelto a ver la película.
Hay que repensarlo todo en ésta vida.
Y añadimos:
Carmina y Amen representa --también-- un mundo en descomposición --España-- reflejado en la psicopatología y dislocación de los personajes del film
Nos gusta la  fuerza matriarcal que representa la mujer en el personaje de Carmina.
Una película que sólo ha podido surgir del pathos andaluz dónde la densidad de la muerte cubre espacios sin límites. Por ello la película empieza con un muerto y termina con él.
Las escena del cementerio son meridianas al respecto.