"Un pedante que vio a Solón llorar la muerte de un hijo le dijo: «¿Para qué lloras así, si eso de nada sirve?» Y el sabio le respondió: «Por eso precisamente, porque no sirve». Claro está que el llorar sirve de algo, aunque no sea más que de desahogo; pero bien se ve el profundo sentido de la respuesta de Solón al impertinente. Y estoy convencido de que resolveríamos muchas cosas si, saliendo todos a la calle y poniendo a luz nuestras penas, que acaso resultasen una sola pena común, nos pusiéramos en común a llorarla, y a dar gritos al cielo...Lo más santo de un templo es que es el lugar a que se va a llorar en común. Un Miserere, cantado en común por una muchedumbre azotada del Destino, vale tanto como una filosofía. No basta curar la peste, hay que saber llorarla. ¿Para qué? Preguntádselo a Solón"
El Hobre de Carne y Hueso,
Del Sentimiento Tragico de la Vida
Miguel de Unamuno
¿Dónde quepo yo en esa zanja
que habéis abierto?
¿Hay algo en ella que pueda abarcar
mi cuerpo entero?
Decidme
Respondedme, sepultureros
Cavadme una mucho mas grande
Quiero estar ancho
y meter en ella lo que en vida
no me concedieron
Quiero moverme en las holguras
que siempre me huyeron
Quiero que entierren conmigo
todos los utensilios
que nunca me sirvieron:
todo lo que quise y nunca pude tenerlo,
no para gozarlos en la otra vida
en la que no creo,
sino para devolvérselos a la tierra
para que otros, quizás,
puedan usarlos y llevar a cabo los sueños...
Quiero que caveis hondo,
sin escatimar esfuerzos,
hasta alcanzar el nadir sin retorno
dónde anidan todos los huesos
de los hombres que llegaron y pasaron
sin realizar sus deseos...
Quiero una zanja tan grande como el cielo
dónde pueda poner todas mis estrellas
que apagaron los vientos,
dónde se cumpla la afirmación
de negar a esos que mantienen
los cementerios llenos.
¿Me oiis, sepultureros?
Quiero que caveis un profundo agujero
para que salga de él toda la tierra
con la que quiero ser cubierto
y encontrar asi el calor que no tuve existiendo
¿Me oiis, sepultureros?
No os haré esperar mucho tiempo,
os lo prometo.
Uno se levanta su propio nicho
cuándo las aguas se estancan
y todo se convierte en un gran estercolero
y la mariposa que sale del gusano
ya no vuela como queremos
Uno decide su propia muerte
cuando se cansa de caminar estrecho
y sólo desea ya que le ahondéis esa zanja
dónde quepa su cuerpo entero.
En un lugar de la Tierra
Un año cualquiera