Uno de los poderosos contribuyentes actuales
--a parte de los antropológicos
que derivan de nuestro sui generis origen--
a que la Nave de los locos
--sobre la que escribíamos
en nuestra última página--
siga navegando a todo vapor
por los mares existenciales,
ha sido y es 'La Doctrina del Shock'.
En lugar de ésta cara, póngase el país a tratar, porque según Milton Friedman, la terapia del shock "es como un doctor que trata de ayudar a un país que sufre una enfermedad" (También se ha usado la tropología del cirujano que estirpa un tumor maligno)
Esta enfermedad, le mal du siècle, nació en Rusia en 1917, y fue en España, en 1936, dónde, en esencia, se constituyó una de las primeras y masivas terapias del shock. Porque, "un estado de shock es...cuándo perdemos nuestra narrativa, nuestra historia, cuando nos desorientamos; lo que nos mantiene orientados, alertas y a salvo del shock, es nuestra historia". Y en España se perdió la historia. Mas tarde también se perdería en Chile y en Argentina y la Unión Soviética --como veremos en el vídeo--, aúnque, después del shock, en éstos países se volvería a recuperar. En España, no. Aún sigue intacto, en Madrid,
el Arco de la Victoria del Shock.
Pero no nos desviemos y pasemos a presenciar, como dijimos, uno de los poderosos contribuyentes actuales a que la Nave de los locos siga navegando con su velamen al viento: