"Hay que trabajar, trabajar...Trabajar y ayudar al que lo merece. Trabajar aunque a veces piense uno que realiza un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta. Porque el impulso de uno sería gritar todos los días al despertar en un mundo lleno de injusticias y miserias de todo orden: ¡Protesto! ¡Protesto! ¡Protesto!" (federico garcia lorca)
Pero Dios está con nosotros" (Añadido en Agosto 1, 2018)
(Este homenaje a Hugo Chávez Frías, en su voz denunciadora en la ONU llamandole "al pan, pan, y al vino, vino", lo teníamos puesto a la entrada del 'blog', pero rápidamente nos dimos cuenta de que iba a resultar una entrada-repetición demasiado azufrera, por lo que todo lo que dijimos al respecto --en tal situación-- lo trasladamos aqui...como si lo hubiesemos dejado en la citada entrada)
¿ Qué mejor manera de abrir y empezar nuestro 'cuaderno de bitácora' que con ese proverbio ancestral de: 'al pan, pan, y al vino, vino' ?
Y nos pasó como a René Descartes que se aseguró que empezaba a pensar saliendo de una verdad axiomática para todos, por eso eligió su: "pienso, luego existo", "sum, ergo cogito".
De igual manera, nosotros también queremos que, al entrar en nuestra 'bitácora', partamos, como él, de una obvia verdad.
Y también nos animó a ello el hecho de que en la pared del vestíbulo de la entrada al edificio de la CIA en Langley, Virginia, hay escrito: "And ye shall know the truth and the truth shall make you free" John 8:32 ('Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres)
Y si la misma CIA quiere que conozcamos la verdad antes de entrar en su recinto, ¿por qué nosotros no vamos a querer lo mismo cuando se entre en nuestra 'bitácora'?
Y entónces nos dijimos: ¿qué vamos a elegir para que, al cruzar el vestíbulo de entrada a nuestro 'bitácora' se escuche algo que cumpla con el citado proverbio ancestral, con una verdad axiomática, y que ello nos haga libres?
Y dimos con el "sum, ergo cogito" de Hugo Chávez al subir al podium de la ONU después de haber pasado Bush por allí.
Porque cada día que pasa éste "cogito" de Chávez se hace más grande y comprobable, y se puede notar en el olor a ese azufre que se extiende por doquier: hedor a azufre 'blanco' o a azufre 'negro', no importa la raza, el color, el racismo es tan solo un viejo truco para camuflar la fetidez que cada vez, en mas grandes cantidades se esparce por doquier...ya llega a la misma frontera imperial de Ucrania, donde la Rusia a conquistar lo huele a cada hora en su respirar...
Pero hay otra cosa que agregar que es importante, importantísima, y no radica en la inmanencia
de 'per se' de las palabras de Hugo Chávez,
radica en el hecho de que sólo un Redentor
se atreve a pronunciar
ese "cogito ergo sum" en el púlpito
del Congreso de todos los Pueblos de la Tierra,
sin miedo, seguro, con la convicción y firmeza
de saber que en ese momento
era la voz de los sin voz
de los que padecen la historia.
En pocas ocasiones en la Historia
había pasado algo igual,
que un poderoso jefe de estado,
con influencia y carisma en el mundo entero,
en un foro internacional,
hubiéra tenido la ígnea valentía,
con el compromiso del látigo de sus palabras,
de expulsar del templo de la verdad
a los mercaderes que en él sólo quieren
vender y negociar.
En pocas ocasiones en la Historia
había pasado algo igual.
Por eso, en ese preciso instante
se decidieron a actuar. Hace dos mil años también se decidieron a actuar cuándo Cristo, de sus predicas en las calles, entró en la ONU de aquella época, y, látigo en mano, tirando los tenderetes de los comerciantes, los arrojó del Templo bajo el olor a azufre con el que Templo había quedado impregnado. ¿Desde cuándo ésto viene pasando? ¿Cuándo vamos --al respecto-- a aclararnos?
No pueden dejar que la verdad nos haga libres
de la ceguera que a cada hora
nos estan inculcando.
Y ya lo sabemos muy bien:
todo el que se mete a Redentor
termina crucificado,
porque sólo, y bajo ciertas condiciones,
se admiten reformas, pero no cambios.
Pero las cruces ya no se usan,
han quedado anticuadas,
ademas, ya no son estratégicas,
se caen con ellas muchos velos y tapados,
y los Golgotas son demasiado visibles
a un público al que hay que ocultarle
lo que realmente está pasando.
¿Entónces?
¿Qué hacer con ese hombre
que se ha atrevido a desenmascararnos
y a llamarnos por nuestros propios nombres,
"raza de viboras,
sepulcros blanqueados
que colais el mosquito
y os tragais el camello",
en medio del mundo que, al sentir la verdad,
se ha puesto de su lado?
Pilatos, el procónsul imperial,
se lavó las manos
a sabiéndas de que nada se podía hacer
por aquel que había transformado
el olor a azufre en la Buena Nueva
que todos temían:
"El espíritu del Señor está sobre mi,
y me ha enviado a darle
la Buena Nueva a los pobres,
a redimir a los cautivos
y a liberar a los oprimidos"
Entónces, para acallar su conciencia,
le presentó a Roma una la alternativa:
Cristo o Barrabás,
Chávez o Liquidar a los Bandidos
que por todas partes pululan sin cesar.
Lo que pasó después es ya historia.
El olor a azufre que él había
denunciado ante el mundo,
en Fort Detrick, en Maryland,
lo hicieron veneno contra él,
lo hicieron su cruz que, hasta el final,
hasta su Gólgota,
junto a su pueblo,
junto a los pueblos del mundo,
supo acarrear con ese halo perínclito de verdad
que es con el que nosotros hemos decidido en nuestra 'bitácota' entrar.