Sunday, July 15, 2012

POR QUÉ LA "PAZ" ES PARA MI FOSAS CON CADÁVERES MAL TAPADOS Y LUTOS EMBOZADOS...


Somos hijos de la mentira, 
del engaño.
Aún perdura.
Después de tantos años.

Fué y es cómo un ave migratoria
que nunca emigró.  
Y se quedó fija, en su nido,
perpetuada en el Sucesor.

Nuestra generación.
¿Quíenes no se acuerdan
de "Franco, ese hombre,
25 AÑOS DE PAZ"?

Yo tenía veintitrés años.
Y en medio del terror
sólo se hablaba  de paz,
de la Paz de Franco.

Y mi madre me decía,
en voz baja, callándo,
cómo en un cementerio
dónde se teme
despertar a los muertos
que en aquella calma enterraron:

"Pssss...hijo, pero hay paz"

Y yo notaba en sus ojos el miedo,
el miedo del silencio,
de aquella paz
de lutos embozados,
de lagunas estrechas
dónde se cavaban fosas
en la noche 
con cadáveres mal tapados.

La paloma con ramita de olivo ensangrentado
que todos llevamos enganchado.

Tuvieron que pasar años,
calendarios,
tiempo congelado,
antes de tomar conciencia
de lo que había pasado,
de las mentiras,
del engaño.

Aún perdura,
cada día más joven,
en la política,
en Palacio,
en los aplausos...  
                       
                   
                                   
                           http://www.youtube.com/watch?v=Xcab1zz_Kfg  

                                                                                                                                                                                             Dice el narrdor: "Los desfiles militares son espectáculos eternos que nos afectan con un estremecimiento purificador.   Algo muy entrañable nos habla al corazon con un dialogo recto y alegre que limpia el ánimo porque nos predispone a ser mejores.   Esta vez el desfile dice lo mismo pero con otro acento habla de Paz y de Victoria, pero de una Victoria diferente y mas dificil que la de las armas, de una Victoria Total".  Niñez y juventud  oyendo las mismas  palabras  del mismo narrador.  Viviendo la Victoria Total.  Sintíendo la Paz Total.   Todo era Totalidad  en aquella niñez y juventud   donde aprendimos a callar, a no preguntar,  y a escuchar a la madre enlutada que nos decía:  "Pssss...hijo, pero hay paz"