Leonard Peltier Denied Parole
On August 21, the U.S. Parole Commission again turned down the parole request of Leonard Peltier, a prominent member of the American Indian Movement who was framed up on charges of killing two FBI agents during the federal assault "on the Pine Ridge Reservation in 1975." The commission coldbloodedly declared Peltier would not be considered for parole for another 15 years!
For the 64-year-old Peltier, who suffers from diabetes, high blood pressure, partial blindness and a heart condition, this is a declaration by the racist rulers that this courageous man will die in prison.
Grotesquely, U.S. Attorney Drew Wrigley gloated, "Leonard Peltier is exactly where he belongs: federal prison, serving two life sentences."
Wrigley added the claim that Peltier "has neither accepted responsibility for the murders nor shown any remorse," a standard ruse for denying parole to those imprisoned for crimes they did not commit. As the PDC pointed out in a June 29 letter to the Parole Commission demanding freedom for Peltier (see Worker Vanguard No. 940, 31 July):
One court proceeding after another has laid bare the evidence of his innocence and of massive prosecutorial misconduct. In a 1985 appeals hearing, the government's lead attorney admitted, 'We can't prove who shot those agents.'
In 1986, the Eighth Circuit Court of Appeals ruled that "the trial jury could have acquitted Mr. Peltier if records improperly withheld from the defense had been made available." In November 2003, the Tenth Circuit Court of Appeals stated, In 2001, in response to requests under the Freedom of Information Act and lawsuits, the U.S. government admitted it Yet again, the depraved capitalist rulers have demonstrated there is no justice for fighters for the oppressed like Peltier. We join with millions worldwide in demanding:
"Much of the government's behavior at the Pine Ridge Reservation and in its prosecution of Mr. Peltier is to be condemned. The government withheld evidence. It intimidated witnesses. These facts are not disputed."
"had withheld a staggering 142,579 pages of evidence of its secret COINTELPRO efforts to persecute and convict Mr. Peltier".
!!!Free Leonard Peltier now!!!
(Peltier lleva en la carcel mas de tres decadas por un crimen que no cometio. Es, segun nuestro conocimiento, el prisionero politico mas antiguo del mundo. Y ahora, a sus 64 an~os, tendra que esperar 15 an~os para que su 'caso' pueda ser 'reconsiderado' de nuevo, lo cual implica morir en la prision sin poder respirar de nuevo en libertad)
Chapter 13
March-April 1977
("In the Spirit of Crazy Horse"
'The History of Leonard Peltier and the FBI's
War on the American Indian Movement',
Peter Matthiessen)
Page 316
"We may have been happy with the land that was originally reserved to us. But continually over the years more and more of our land has been stolen from us by the Canadian and U.S. governments. In the 19th century our land was stolen from us for economic reasons because the land was lush and fertile and abounded with food. We were left with what white society thought was worthless land. . . .Today, what was once called worthless land suddenly becomes valuable as the technology of white society advances."
"White society would now like to push us off our reservations because beneath the barren land lie valuable mineral and oil resources. It is not a new development for white society to steal from nonwhite peoples. When white society succeeds it's called colonialism. When white society's efforts to colonize people are met with resistance it's called war. But when the colonized Indians of North America meet to stand and resist we are called criminals. What could be more clear than that to treat us as criminals is a farce? We are an Indian nation and the governments of Canada and the United States and the dominant white society they represent have made war against our people, culture, spiritual ways and sacred Mother Earth for over 400 years."
Leonard Peltier (Ojibwa-Sioux)
"Con~o cojo" era una mendiga que vivia en un barrio en Huelva alla por los nefriticos an~os ultimos de la decada de los cuarenta.
Se ganaba la vida recogiendo papeles, carton, cacharros y botellas. (Muchos se ganaban y perdian la vida de esta manera)
Llevaba una falda larga, hasta los pies, y reia, siempre reia. Nadie supo nunca el motivo. Habia en su cara una expresion torcida de contento mantenido. Parecia un naufrago, feliz, en una isla solitaria sin esperar salvamentos ni barcos que acudieran en su auxilio.
Vivia en unas casuchas, cerca de las marismas, arrebujada con una gigantesca familia. Quince en un cuarto. Cada cual durmiendo y despierto a los ruidos del orgasmo. Nadie sabia nada de ella. Ni quien eran sus padres ni sus hermanos. Era familia consaguinea de un solo cuarto.
Lo unico era verla con una gran canasta recoger todo lo que se ponia a mano. Caminaba todo el dia, descalza, sin cansancio, pidiendo, cantando, monologando. Siempre balbuceaba con ella misma, en tono bajo, muy bajo, no se entendia, pero ella, al oirse, reia. Que se contaria?
"!Con~o cojo, con~o cojo!"
Le gritaban los chiquillos.
Y ella, tranquila, daba sus saltitos.
Como si saltara a la comba de un mundo desconocido.
No se molestaba.
Nada le molestaba.
Era ella la que molestaba.
Su crisalida se habia fundido en hierbas diferentes que ella cocinaba
Anton~ita, su nombre, sin apellidos, "con~o cojo";
y no era porque el organo de marras estuviese desbalanceado o trastrabillado o algo por el estilo, no. Era porque en aquellos tiempos, el fornicar era herejia de pira (a mas de uno lo habian pelado 'al cero' por besar a su novia en la via publica). Y los parroquianos no podian dejar pasar ninguna impune oportunidad de desahogar los instintos que Torquemada, por aquella epoca, tenia tan secuestrados. Y quien mejor que una tonta que nunca seria testigo de cargo. Asi que, al verla, la llamaban. Los mas atrevidos y desesperados, le decian:
-"Anton~ita, 'cojo con~o'?"-
(Es decir: querian coger su con~o)
Y Anton~ita, dando un saltito periferico por bulerias taponadas, les respondia:
-"Con~o cojo?"-
Y reia.
Y reia.
Que ocultaba su risa?
Que deseos truncados cubrian?
Reia a carcajadas nefriticas, como la epoca, y a saltitos de la 'patita coja', como ella lo hacia, como canguro herido.
Nunca se sabia si decia 'si' o 'no'. Cuando la vida nos dobla los huesos y nos muele los tuetanos, ni afirmamos ni negamos, tan solo entramos en otro estado.
Un dia vimos que tenia barriga.
Anton~ita habia quedado embarazada.
Ya no lo podia disimular bajo su blusa deshilachada .
Ella se acariciaba su vientre y se curvaba sobre si misma.
Sabia lo que llevaba dentro?
-"Con~o cojo", que tienes en la barriga!?"-
La chiquilleria es cruel
-"Un pajarito!?"-
Y ella cogia un papel de su cesta y lo echaba a volar.
Y el saltito periferico
Y su jolgorio de jilguero triste.
Y despues se quedaba seria, muy seria.
(Que pensaria?)
Y nos miraba desde una orilla extran~a, muy extran~a, en arcana lejania.
Y aquella mirada se me quedaba atragantada,
no se me olvidaba,
porque sentia que salia de los tuneles negros donde ella estaba,
y, al mismo tiempo, me daba pena
porque eran esos momentos en los que parecia darse cuenta
de la mazmorra que la quebraba.
Los adultos le preguntaba:
-"Quien es el padre, Anton~ita?"-
Y otra vez ella volvia a sus tuneles negros.
(Que sentia?)
Y como nada expresaba la ayudaban con la chirigota
para llevarla a aguas mas calmas.
Y ella, notandolo, se echaba a reir levantando su canasta.
Era sen~al de que habia encontrado la respuesta que los vecinos esperaban. Despues le daban unas perras gordas
(una perra gorda = diez centimos de peseta)
que se las metia en una faldiquera escondida dentro de su larga falda.
Con dinero hablaba:
-"Es para que no me las roben la banda"-
La banda era la familia.
Jitanos ellos de la mas pura cepa que florece, libre, sin vallas.
Un dia desaparecio y nadie supo nunca mas de ella.
Los rumores decian que su familia la habia matado para ahorrarse la verguenza. Otros decian que la metieron en la carcel, y despues de violarla, la descoyuntaron a palos, desmembraron su cuerpo y lo echaron al basurero, donde, los perros, en dos dias, con ella acabaron.
La cuestion fue que "con~o cojo" se quedo en la memoria popular como sinonimo emocional de las tragedias y abandonos que se normalizaban en las calles porque las prioridaes eran otras donde el sobrevivir era lo fundamental, es entonces cuando, despues, se fabrica el mito donde el duro escalon de la existencia, de lo prohibido, lo morbido, el sexo, la locura, el crimen y el cuchillo de la miseria y la represion, montan escaparates de las vividas imagenes que se quedan para siempre impregnadas en el palimpsesto infantil. Tan fuertemente que despues de sesenta an~os se pueden revivir aquellas memorias contra las que la erosion del tiempo no pudo.