UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Saturday, February 28, 2015

HAY QUE HACERLO PUBLICO: EL ESTADO ESPAÑOL, UNICO EN EL MUNDO, ENCUBRE CRIMENES DE LESA HUMANIDAD


 ¡¿Cómo es posible?!

                                                            
                                
Arriba, los criminales fascistas, 'atados y bien atados' en nauseabunda y eterna impunidad.
A la izquierda, el criminal Conesa.
A la derecha el otro criminal, Billy el Niño.
Y en el  centro, 
la víctima, Lidia Falcon.
Una vez introducido los personajes,
empecemos la narracion:

Billy el Niño, mientras torturaba a Lidia Falcón: "Ya no parirás más, puta"

Lidia Falcón fue torturada hasta la saciedad en el otoño de 1974. Fue golpeada, insultada y humillada. Pero no sólo en prisión. También en los medios de comunicación del régimen. El diario ABC no dudó en publicar su foto en portada y relacionarla con el atentado que ETA había cometido en la cafetería Rolando de la calle del Correo, muy cerca de la Puerta del Sol, el 13 de septiembre de 1974.

Falcón no tenía nada que ver con aquella masacre. Pero para la Policía, para el régimen y para sus adeptos todo daba igual.

Fue detenida en Barcelona y trasladada a Madrid tres días después del atentado. Llegó a pensar que no saldría de la cárcel. Que la matarían antes.

Franco estaba a punto de morir y el odio de su Brigada Político y Social andaba suelto por todos los rincones del Estado. Tortura hoy que mañana ya no se podrá, debieron pensar.

La abogada, escritora, y fundadora del Partido Feminista ha tardado 40 años en recuperar aquel dramático episodio de su vida. Aquellos nueve meses que pasó en prisión y los nueve días que sufrió los interrogatorios de Billy el Niño y Roberto Conesa.


Lo ha mantenido oculto, en la medida de lo posible, no sabe muy bien por qué, dice. Cada víctima maneja como puede el trauma de la tortura. Cada persona tiene un mecanismo de defensa. El silencio y el disimulo fue el método elegido por Falcón. 
 
Ahora, cuarenta años después, se ha decidido a poner estas torturas por escrito y presentar una denuncia ante la embajada de Argentina en Madrid para adherirse a la llamada Querella Argentina, la única causa judicial que investiga en estos momentos los crímenes de la dictadura franquista y de la Guerra Civil.  
 
"Me detuvieron hasta siete veces en 1960 y 1974, pero lo que viví durante aquella detención no lo he contado a nadie. Ni a mis hijos. ¿Por qué? No lo sé. Tendré que hacerme un psicoanálisis, no lo sé", relata a Público Lidia Falcón, que señala que finalmente se ha decidido a dar el paso y presentar la denuncia para "ayudar a los compañeros que tanto esfuerzo están realizando para terminar con la impunidad del franquismo". 

Nueve días en la DGS

El 16 de septiembre de 1974, tres días después del atentado de ETA, la Brigada Político Social (BPS) acudió al despacho de Lidia Falcón para detenerla y trasladarla a Madrid acusada de participar en el atentado realizado con una carga explosiva en la Cafetería Rolando de la calle del Correo de Madrid, lugar frecuentado por policías de la BPS de Madrid. No tenían pruebas. Probablemente, incluso conocían que Falcón no estaba implicada.


Pero daba igual. La subieron a un coche y la trasladaron a Madrid. También a su hija y a su compañero, Eliseo Bayo. No la dejaron ni ir al baño en las 12 horas del viaje.

Lo peor, obviamente, estaba por llegar. Falcón pasó nueve días en aquellas dependencias del terror franquista. "Allí tiraron a Grimau por la ventana. Han torturado hasta inutilizar. Una piensa que es posible que no lo cuente, que no salga", relata Falcón frente a la Embajada de Argentina en Madrid, único rayo de esperanza para acabar con el escudo de la impunidad franquista.

"Estaban rabiosos y deseosos de venganza. No hay que olvidar que acababan de morir 13 policías y había 84 heridos", prosigue Falcón.

Un médico la auscultó nada más llegar. "¿Padece usted alguna afección?", le preguntó. "Acabo de sufrir una hepatitis", respondió la mujer. Billy del Niño y Conesa ya tenían el blanco perfecto para destrozar a su víctima: "Me golpeaban en el estómago y en el hígado sobre todo y me tiraban de los brazos que parecía que se salían". Así durante tres días. Sin dormir, ni comer, ni beber.


Entre golpe y golpe, además, le hablaban de su hija. "Está en los calabozos. Quizá se eche novio", le dijo un policía. 
 
Pasados las 72 horas del plazo de detención, se personó en la celda donde estaba presa la denunciante el juez instructor, el comandante del Juzgado Militar nº 1 de Jueces y Oficiales de Madrid, y después de un largo interrogatorio, Falcón firmó una declaración en la que no reconocía su participación en el atentado ni relación alguna con los terroristas. "Me llegó a preguntar que cual era la implicación de la CIA en el atentado", rememora Falcón, que describe cómo el juez se daba golpes en el pecho mientras exclamaba: "No acepto traiciones a este uniforme"
 
Después el oficial se fue y la dejaron nuevamente en su celda. Y al día siguiente Billy el Niño y Conesa volvieron a por ella. La colgaron con dos pares de esposas a dos ganchos que estaban en el pecho, pero las muñecas de Falcón eran demasiado pequeñas.
 
Sus 50 kilos de peso no daban para llenar aquellas esposas. Falcón caía una y otra vez. Finalmente, la ataron con cuerdas y comenzaron a propinarle nuevos puñetazos en abdomen, estómago e hígado. 
 
Los ojos de Billy el Niño

"¿Recuerda alguna frase que le dijera Billy el Niño durante el interrogatorio?", le pregunta el periodista. "Sí. Claro. Hay una que no se me olvidará. Nunca. Mientras me golpeaba en el estómago me dijo: 'Ahora ya no parirás más, puta'", responde Falcón, que recuerda que tras aquellos interrogatorios ha tenido que operarse hasta cinco veces para tratar de paliar las consecuencias de aquellas torturas en hombros, estómago y matriz.
 
Como otras víctimas de Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, Falcón recuerda bien aquella cara. Esos ojos que chispean ante el dolor ajeno, que disfrutan infundiendo terror y ejerciendo la superioridad que otorga tener a la víctima atada y vía libre para torturar. "Era un sádico. Le gustaba. Se veía que disfrutaba de esos momentos", prosigue Falcón, que reconoce que en la mayor parte de las sesiones terminaba perdiendo el conocimiento. 

Cuando de desmayaba la desataban y la tendían en el suelo. La despertaban con un cubo de agua. Después el médico la reconocía, miraba el blanco de los ojos y le tomaba la tensión. "Dejénla descansar", solía recomendar. Ella quedaba en el suelo, mojada, durante horas, hasta que la bajaban a la celda. Al día siguiente, las torturas continuaban.

Al sexto día los torturadores no pudieron seguir con las mismas sesiones. Ya no podían colgarla de la pared porque perdía el conocimiento rápidamente a causa. Entonces, cuando despertaba, seguía recibiendo puñetazos y patadas tirada en el suelo. 

Pacto de silencio

Al noveno día la trasladaron a la Prisión de Mujeres de Yeserías en Madrid. Tenía rotos los tendones supraespinosos de los dos brazos y rasgados la matriz y los músculos del abdomen. Estuvo nueve meses en aquella prisión. Hasta el 11 de junio de 1975 cuando le concedieron la libertad provisional bajo la fianza de 30.000 pesetas.

A pesar de estar acusada, nunca fue juzgada. De hecho,nadie fue juzgado por aquel atentado de ETA. Ni ella, ni los otros 21 procesados.

Falcón acudió años más tarde al Archivo Histórico a buscar aquellos expedientes. El de esta estancia en prisión, la anterior y las siete detenciones. No existían. Su nombre sólo aparece en documento que recoge una conversación mantenida por dos policías. "Todo ha sido eliminado
. Es parte del pacto de silencio la Transición. Todo aquello queda atrás. No hay culpables. No hay condenados. No hay investigaciones. España es un país único y el bipartidismo tiene gran parte de la culpa", sentencia Falcón.

Fuente: http://www.publico.es/politica/billy-nino-torturaba-lidia-falcon.html

     
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El que fuera dirigente franquista Martín Villa señalado por las víctimas

                               

Arriba, el criminal, abajo, los demandantes.
Ya podemos empezar:


Sobre el personaje pesa una orden de busca y captura internacional por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, que España ha decidido no aplicar.

Siete familiares de víctimas de la represión registrada en el Estado español entre 1976 y 1977 han presentado demandas ante el consulado argentino en Madrid para señalar al entonces ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, como responsable de diversas muertes.

Cinco de los personados son vascos y sufrieron las consecuencias de la actividad policial y de ultraderecha durante la segunda semana proamnistía. Las denuncias se incluirán en la querella argentina que investiga los crímenes del franquismo.

Siete nuevos casos se unen a la amplia querella que investiga los crímenes del franquismo y que dirige la juez argentina María Servini.

Esta mañana, los demandantes han presentado la documentación en el consulado, que la trasladará a Buenos Aires, donde se desarrolla el procedimiento.

En concreto, los demandantes vascos son Juan José Zabala Erasun, que denuncia la muerte de su hermano, José María Zabala, a manos de un guardia civil en Hondarribia; José Luis Fernández Mentxaka, hijo de María Norma Metxaka, muerta por ultras en Santurtzi; Iñaki Gómez, nieto de Rafael Gómez, muerto por la Guardia Civil en Errenteria; Ángel Cano, hermano de José Luis Cano, muerto por la Policía española en Iruñea; y Juan Mari Zulaika, que presenta el caso de Francisco Javier Nuñez, muerto tras sufrir una paliza y ser obligado a beber un litro de aceite de ricino y coñac por parte de policías españoles en Bilbo.

Además, se suman también Miguel Ángel Ruiz, que denuncia la muerte de su hermano Arturo en Madrid, y Alfredo Grimaldos, que ha presentado abundante documentación sobre la responsabilidad de Rodolfo Martín Villa en aquellas muertes. 

Los demandantes han estado acompañados por el abogado de la querella, Carlos Slepoy, quien ha mostrado su satisfacción porque las pesquisas sigan adelante.

Cabe recordar que Martín Villa es uno de los 19 cargos franquistas que ya han sido reclamados por la Justicia argentina. Su caso está pendiente de que el Gobierno español aborde la petición de extradición, aunque los precedentes dejan poco lugar a la esperanza.

Previamente, la juez Servini ya reclamó al exguardia civil Jesús Muñecas y el antiguo policía Antonio González Pacheco, alias «Billy el Niño», pero la Audiencia Nacional desestimó las solicitudes.                          

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Y la pregunta con exclamación es:
 ¡¿Cómo es posible?!
 
Y la pregunta sin exclamación es:
¿Como es posible
que el Rey y Jefe de Estado
en España
sea el Sucesor del "Caudillo"
de un régimen
que durante cuarenta años
cometió ésta clase de crimenes
y otros muchos peores
con total impunidad,
y que ese mismo "Caudillo"
aún siga enterrado y glorificado
en una 'Basílica Santa'
y el Borbón coronado
con todos los honores
en el Trono de la Sucesión,
Trancisión del Silencio
y la Verguenza
a escala imposible de olvidar
porque andan sueltos
los propios torturadores y asesinos que reclama la Interpol
para que en Argentina
--¡que no en España!--
se les pueda juzgar?

Imposible no formular éstas preguntas
si con honestidad y justicia
queremos hablar...
No hacerlas sería traicionar cobardemente a los que fueron torturados e inmolados
peleando por un mundo mejor
para la Humanidad...

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