UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Tuesday, December 30, 2014

"ANAKUKLOSIS", KRONOS Y VERTUMNUS HACIA EL 2015

 

Hay dos dioses del Tiempo:
Kronos, estático, fijo, acomodado,
el que se come a sus hijos después de crearlos.
Y Vertumnus, el dios del paso de Kronos,
el dialéctico, el que conduce a Kronos 
a comerse asimismo cuándo se quede sin hijos.
Es Vertumnus el que al final se lo come todo.

Cuentan de Herbert Spencer,
que pertenecía al club de los 'científicos' del Progreso,
que, cuándo en 1858, le explicaron
que la segunda ley de la termodinámica,
la ley de la entropía,
implicaba que el progreso incesante no era possible,
pués toda la energía del universo al fín se disiparía
y la vida misma cesaría en todas partes,
pués Vertumnus se lo comería todo, hasta a Kronos,
quedó por largo tiempo deprimido.

Nosotros, aqui, que no creemos en el progreso,
no quedamos de-primidos, quedamos com-primidos
en el hombre, en sus estelas en el mar de la tierra
dónde día a día comprobamos,
en éste Barco de los Locos dónde vamos,
que, o nos  salvamos todos,
o todos nos vamos  a pique piquero.

Por eso ponemos el timón rumbo
a éstos versos del maestro León Felipe
para escudriñar otros vericuetos
afuera del esotérico Vertumnus:
 

Voy con las riendas tensas
y refrenando el vuelo
porque no es lo que importa
llegar solo ni pronto,
sino llegar con todos y a tiempo.
                                  

 
Los griegos tenían una visión del tiempo
que contenía la convicción de que los acontecimientos
no ocurren al azar sino de acuerdo con un ciclo repetitivo,
desde el nacimiento, la vida, la decadencia
y la muerte hasta el renacimiento.
 
Y denominaban a éste ciclo del tiempo
con la palabra anakuklosis, "revolución".
 
La eterna circunvalación del dios  del tiempo,
Kronos, que termina devorando a sus hijos
...hasta que, incluso, él mismo, un día,
en canibalismo  endógeno,
acabe devorado por él mismo.
 
Es el Gran Misterio de una  circunvalación
que nos hace acogernos a una especie
de sumisión atávica para sobrellevar
el hecho de algo que acarreamos
como un inabordable equipaje existencial
dónde se establece, en tragedia sin sublimar,
 que es la vida la que nos posee,
y no nosotros a ella,
que no poseemos,
sino que somos poseídos,
y ésto se  refleja en los peldaños 
de la escalera que, día a día,
tratamos de escalar 
y por la que, año tras año,
vamos subiendo o bajando
camino de una ilusoria salida
que vamos dragando en nuestros ríos sin mar
para hacerlos desembocar...
para de nuevo, anakuklosis eterna,
volver a dragar.
 
Fechas simbólicas,
hitos en una senda en el mar
dónde todo se borra
y se vuelve a marcar
según la efímera hélice que nos hace navegar
 
Y sobre esta ignota escalera
vamos dejando esa estela
que el poeta Petrarca llamó,
 Il dolce tempo della prima etade,
La dulce época de la primera edad.
 
Y nos asalta la sensación
de que ello va quedando,
en ésta alienante sociedad,
en los escalones que vamos dejando atrás,
mientras que en los que vamos subiéndo,
sólo importa llegar sólo y primero,
y nada más,
como esa criatura de arriba
apunto de pisar el 2015
en su solitario caminar.
 
Y como es la fecha de los Deseos,
el mío, ahora,
con las riendas sueltas
y refrenando el vuelo,
es el de que podamos ver a tiempo,
antes de que Kronos acabe de comernos  a todos,
que lo importante es llegar con todos  y a tiempo.

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