UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Monday, July 21, 2014

EL INSULTO


Café de Ocata

domingo, 20 de julio de 2014

Tras leer la prensa del día

Hay progres que creen que la mejor manera de resolver un problema es insultarlo.

O también podríamos darle la vuelta al calcetín diciéndo
que hay reaccionarios que creen que la mejor manera
de resolver un problema es no verlo.

Ahora, en éste caso, sólo nos quedan dos opciones:
el  insulto o hacerse el ciego.

El primero, como nos  dice Colín Rodea Marisela
en su tesis, "Insulto: estudio prágmático-textual y representación lexicográfica" (Universitat Pompeu Fabra), se puede dar como tabú de garbanzo negro en un potaje de cocina de pobres. Y asi el asunto queda parado en la  abstracción académica.


O, también se puede formar como indignación que ya no aguanta más...y hasta puede llegar a alcanzar un sabor lírico:
"Facit indignation versum",
que  en cristiano quiere decir:
"La indignación conduce al verso"


Lo cúal  viene demostrado en el hecho
de que todos los poetas son seres indignados.
(Los insultadores groseros sin-mente son los que no han podido llegar a éste sensible estado de trovador)


Aparte de ello, el insulto puede ser un aparato muy constructivo, que si bien no soluciona el problema --a prima facie-- al que se refiere,  si puede asentar la saludable adrenalina de las premisas básicas para poder avanzar en resolver el conundrum.

Y frente a ésta tremenda gama de puertas y alternativas
a las que podemos optar, tenemos la otra salida

de hacer la  vista gorda,
gorda gordísima,
hasta hacernos el ciego y, con un bastón,

vender lotería en las  calles
tratando de convencer a las gentes
de que llevamos  el número premiado.

Yo prefiero lo 'prágmático-textual',
ahora sin tesis académica,
del insulto bien sentido y parido,
ese hijo legítimo de la justa indignación
que nace en lo profundo del vientre
del hombre de carne y huesos unamunesco,
harto y saturado ya de la hipócrita cloaca
en la que nos hacen vivir.

Es más, lo haría asignatura obligatoria
en cualquier colegio; asi  empezarían los niños
a calibrar endocrinamente sus reacciones emocionales incorporadas a epítetos que rompieran con los tabues
y piedras de molino con las que nos hacen comulgar:

Desbloquearnos desde la niñez 
sería la mejor forma de recomenzar. 

Pero, claro, lo haría sobre la inducción didáctica
y con la razón y legitimidad fenomenológica del proverbio
                     al pan, pan y al vino, vino,
que, si lo pensamos bien,
es la cuna de todos los insultos.

                              ¿Como podemos,
          en éste mundanal ruído de Gazas y gazapos,
llamarle al pan, pan, y al vino, vino, sin insultar
a algo o a alguíen?

Hoy en día lo que más necesitamos son menos  discursos, retóricas y tramoyas a la veneciana,
y mas gente  enfadada, alborotada,
harta, exacerbada, irritada, 
que es cuándo uno se olvida del lastre
de los intereses personales 
y le salen alas para entrar en el vuelo colectivo
que a todos nos encoleriza,
lo que, según los estudios psico-somáticos
que se han hecho al respecto,
es lo que hace que las ondas del hipotalamo
y los genuínos sentimientos del cabreado
(siempre que se esté del lado de lo justo, claro),
sean recibidos por los otros con genuína receptividad.

Decía Quevedo que en un mundo sin justicia es peligroso  llevar razón. Yo diría que en un mundo sin justicia es peligroso enfadarse por ello porque es la actitud que más  refleja el desbarajuste insultivo de esa injusticia. Y prohibiendo el vituperio --el racional-- se quita la semilla que pueda fructificar en cosechas indeseadas.

Vivimos en un orbe en el que el golpe raramente viene acompañado del proporcional ¡ay!.

Es como si la normal reacción al dolor de ese golpe,
a la ignominia, a la estafa, al crimen y al atropello,
nos la hubiéran castrado para no delatar así
las causas que lo producen.
Lo mismo que en el sillón del dentista
éste nos anestesia la boca
con más inyecciones de la cuenta
para no espantar a los próximos clientes
que aguardan su turno en la sala de  espera.
 
"Facit indignation versum",
'La indignación conduce al verso',
a la blasfemia, al dicterio.
Decía León Felipe,
que era un poeta enfadado, exilado e 'insultivo':
"Yo no soy filósofo.
El  filósofo dice: Pienso...luego existo.
Yo  digo: Lloro, grito,  aúllo, blasfemo...
luego existo.
Creo que la Filosofia arranca con el primer juicio.
La Poesía, del primer lamento.
No se cúal fue la primera palabra que dijo
el primer filósofo del mundo.
La que dijo el primer  poeta fue: ¡Ay!

                                             ¡Ay!

Necesitamos más ¡Ay!.
Mas 'ofensas' sobre los que nos vienen ofendiendo.
Más ¡Ay! de negaciones a los que nos niegan
en éste mundo enquirofanado y obsoleto.

Y si ese ¡Ay! a veces se dispara sobre construcciones
y tejados que para ello no estan hechos
...pués que cambien los edificios que constantemente
nos insultan a nosotros
y que nos dejan siempre sin ningún derecho.

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