UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Monday, April 21, 2014

Theodore John Kaczynski, Register Number: 04475-046. US Penitentiary Florence ADX. PO Box 8500, Florence, CO. 81226

                            
Un verdadero UNABOMBER:
Truman
Theodore Kaczynski












Dedicado a Theodore,
en afinidad hermenéutica.

Introdución

Rousseau fue el primer convincente crítico del capitalismo: "Dios Todopoderoso, libéranos del iluminismo y devuélvenos a la ignorancia, la inocencia y la pobreza".

Si sustituímos iluminismo  por sociedad industrial-tecnológica, el principio del Manifiesto
de Theodore Kaczynski hubiése quedado así:

"Dios Todopoderoso, libéranos
de la sociedad industrial-tecnológica,
que tan desastrosas consecuencias
tiene para la raza humana,
y devuélvenos a la incontaminación
del estado natural"

Dos épocas distintas.
Dos discursos diferentes.
Pero la misma rebelión infraestructural.
Rousseau fue, en cierta forma,
el 'Unabomber' de su sociedad,
que cada fase histórica tiene sus petardos,
sus ideas, su filosofía, sus disidentes, su realidad.
Que es la vida la que hace la conciencia
(y no al revés como se nos hace comulgar)
con la que los hombres levantan su oposición,
sus criticas, sus luchas, para tratar de cambiar
el rumbo oficial establecido
cuando se vé que el barco puede naufragar.
Es bajo ésta luz que con el pensador francés
tenemos que comenzar.

Rousseau atacó casi todos los aspéctos "progresistas" de su siglo y sometió a un intenso análisis crítico todo aquello que sus predecesores habían alabado en el proceso civilizador.

El refinamiento en las artes y las ciencias, la cortesía en las relaciones sociales, el comercio y el gobierno moderno no mejoraban la mo­ral de los hombres, sino que los volvían infinita-mente peores, declaró Rousseau, desarrollándo sus argumentos de forma brillante nunca vista con anterioridad en la cultura occidental.


El golpe fué tremendo en un mundo que empezaba a autoalabarse por sus conquistas y había puesto en la evolución de la civilización, "civilisé" --término que, originariamente, había aparecido, precisamente, en Francia--, todas las esperanzas del "buen gobierno y cuidado" de las gentes.

Y ahora, exáctamente ahora, aparecía el "salto mortale" de la perspicaz cabeza de Rousseau demolíendo éste florecimiento social de la burguesía incipiente. Y todo ello en unas circunstancias históricas dónde los grandes filósofos de "la ley natural", Hugo Grocio, John Locke, Samuel Pufendorf y Giambista Vico, elaborando encajes de bolillos sobre variaciones al respecto, decían y aseguraban que esas "leyes naturales" que regían la condúcta humana también eran "leyes de Dios". ("Dieu est toujours pour les plus gross bataillons") Dios estaba al lado de la 'civilización' y el 'progreso' lo mismo que estaba con los "bataillons" y ejércitos del vencedor, luego Rousseau estaba atacando lo más sagrado e intocable.

El lujo, la codicia, la vanidad y el egoísmo --que eran los nuevos pilares sobre los que se alzaba la génesis del capitalismo-- eran manifiestos subproductos de toda una nueva avenida que la civilización burguesa abría sobre el horizonte histórico. A lo cual respondía Rousseau: "Por doquier el hom­bre nace libre", redactó en la primera frase del Contrato social, "y por doquier está en cadenas", las cadenas impuestas por la sociedad­ civil.  Aquello conmocionó hasta sus cimientos a esa misma sociedad civil. Toda su estructura hermenéutica implicaba, de "per se", un nuevo concépto que descartaba totalmente la óptica de ver el desarrollo histórico como "progreso". "Todo progreso...ha consistido en pasos aparentes hacia el mejoramiento del individuo, pero en pasos reales hacia la ruína de la especie".

Kaczynsky estaba en la misma dirección.
Sus herramientas, sus medios,
su intelecto, su percepción,
irían por otros derroteros,
fundibles en el cuadro historico dónde vivía,
y eligió el de francotirador.
Quizás unas matemáticas especiales
influenciaron en él como pensador.
Esos números que él conocia tan bien
se tornaron símbolos semióticos
que le anunciaron que el barco,
pitagóricamente,  hacía agua...

...................................................

4.- Por eso nosotros abogamos por una revolución contra el sistema industrial. Esta revolución puede o no usar la violencia: puede ser súbita o puede ser un proceso relativamente gradual abarcando pocas décadas. No podemos predecir nada de eso. Pero sí delineamos de una forma general las medidas que aquellos que odian el sistema industrial deberían tomar para preparar el camino para una revolución contra esta forma de sociedad. No debe ser una revolución POLíTICA. Su objeto no será derribar gobiernos, sino las bases económicas y tecnológicas de la sociedad actual.

Si Rousseau hubiése tenido el basamento histórico-social que constituyó a Kaczynski, también, un día, quizás, se hubiése dirigido a Sacramento para poner en lucha práctica su Contrato Social. Un día de Abril que hay que recordar.

Por ello voy a enfatizar un aniversario muy particular y que, naturalmente, en ésta democracia burguesa de la cual George Lukács desconfiaba tanto, pasa totalmente desapercibido:

Hoy, 21 de Abril, se cumplen 19 años del día que en Sacramento, California, estalló una bomba en la oficina del ejecutivo maderero Gilbert Murray, matandolo instantaneamente. La investigación policíaca llegó a la conclusión de que el autor del atentado era Theodore John Kaczynski, al que el FBI le había dado el apodo del Unabomber, por obvias razones, claro.
 Porque el llamarlo por su nombre personal hubiése sido humanizarlo y facilitar asi las posibles identificaciones que con él cualquier pudiera haber realizado; un alias, según Edward Bernays, descoyunta lo etiquetado de cualquier solidaridad que con ello pudiera llevarse a cabo.
Si a Cliton (o culquiera de los Superbombers del Imperium), cuándo en su mesa de trabajo firmaba todos los días los especificos blancos que había que  bombardear en Yugoeslavia, le hubieran dado el apodo del Unabomber, las gentes, ni que decir tiene, lo verían  de una manera absolutamente distinta. Obvio.

(Nosotros, para no enfrentar un problema semántico, lo vamos a llamar Teodoro, de lo contrario Truman, Johnson, McNamara, Kissinger, Cliton, George Bush, Obama, etc. tendrían que llamarse los Super-Bombers, lo cual complicaría  mucho  los records históricos)

Retomando el hilo de la narración, ésta vez, Teodoro completó su atentado con un Manifiesto de 35.000 palabras (con el que estamos de acuerdo en su estructura-base), titulado: La Sociedad Industrial y su Futúro, en el que se establecen las proposiciones acerca del futúro  de la sociedad moderna, de Estados Unidos y, por ende, del planeta.

1. La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Ha aumentado enormemente la expectativa de vida de aquellos de nosotros que vivimos en paises «avanzados», pero ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha conducido a extender el sufrimiento psicológico (en el tercer mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural. El continuo desarrollo de la tecnología empeorará la situación. Ciertamente someterá a los seres humanos a grandes indignidades e infligirá gran daño en el mundo natural, probablemente conducirá a un gran colapso social y al sufrimiento psicológico, y puede que conduzca al incremento del sufrimiento físico incluso en paises «avanzados».

Teodoro decía que los norteamericanos de hoy en día llevan una vida de "aristocratas ociosos y decadentes", de gente "aburrida, hedonista y desmoralizada" (no contando los 40 millones que viven de las Food Stamps ni tampoco la población carcelaria que es la más grande del mundo, entre otras lacras afuera de esa ociosidad).  Sus conformismos y docilidad son comparables a "animales domesticados", y la élite tecnológica empresarial dicta y controla cada aspecto de la  vida...(aquí en ésta land of the free and the home of the brave)

Dicen que un teorema es una proposición no evidente que se demuestra a partir de los axiomas y postulados, pués en éste  caso, el teorema expuesto por Teodoro, dado que los axiomas y postulados de los hechos lo confirman, es correcto.

Hay tras Teodoro todo un background histórico-cultural que, para entender al prodigio matemático de Haward y Berkeley, habría que repasar, y viene desde muy lejos en el pozo de los que hace tiempo comenzaron a sospechar, poniéndolo en los términos de Teodoro, que la  Revolución Industrial (el ascenso del capitalismo a su altar) no era tal como nos lo habían pintado los burgueses y mercanchifles del  negocio, los eruditos de las  ciencias naturales y los cambalacheros del sanedrin imperial, que había tras ello nubes y tormentas que estaban cobrando un daño mortal.

Que el hombre instrumentalizado y secularizado --animal instrumentificum-- que lanza a la máquina contra la Naturaleza para conquistarla y hacerse rico, dialécticamente será ella, la máquina, el industrialismo, la que acabará destrozando y deshumanizando a su creador. 

Y ésta mentalidad calculadora y tecnológica de los mercaderes penetra todos los estratos de la geología humana.

Hombres como Pascal, William Blake, Dostoievsky, Baudelaire, Lautréamont, Kierkegaard, Nietzsche, Spengler, Kafka, Adorno, Fromm, Marcuse (a pesar de que Lukács a algunos de ellos los pueda considerar bajo el irracionalismo en la época imperial), nos aportan un aviso del inminente naufragio que no podemos desestimar.

Algo estaba ocurriendo tras las fachadas de las sonrisas del bienestar ante lo cual  no se podía continuar haciéndo la vista gorda para justificar el carnaval.

Ernesto Sábato lo llamó la deshumanización de la humanidad.  Sábato arremete contra la ciencia y la tecnología --hija de ella-- con su binomio "Razon y Dinero", haciéndonos ver que aquel siglo de la Revolución Industrial en el que las clases dominantes gritaban a todo pulmón que todos los males de la humanidad iban a ser resueltos mediante la ciencia y el progreso de la naciente tecnología, fue solamente el dislocado grito de una clase social que creyó ver en la  máquina el nuevo Dios que nos redimiría de todos nuestros infortunios en la tierra, aúnque ello, naturalmente, se tendría que lograr poniéndo a hombres, mujeres y niños, a trabajar quince horas diarias como infrahumanos en los templos de las chimeneas de las nuevas fábricas que habían surgido como poderosos 'lingam' al culto de los inmensos beneficios que la Revolución Industrial les traería a los dueños de esas fábricas. 

Pronto el humo negro de esas chimenas y de la  inmisericorde explotación y embrutecimiento humanano fueron esparciendo las catástrofes humanas y ambientales que comenzaron a desmentir la idílica profecía de la era maquinicista y tecnológica en la que había entrado la humanidad que, a pesar de los beneficios obtenidos, ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha conducido a extender el sufrimiento psicológico (en el tercer mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural.

Y poco a poco, al mismo tiempo que las luchas de clases y las guerras ensangrentaban las calderas, se fue llegando como a una  especie, no ya de pesimismo político o cultural ("El Malestar de la Cultura" de Freud), sino a la conciencia de un callejón sin salida, como lo expresó Marcuse: "Cuánto más materialista se hace la sociedad en los países industrializados, cuánto mas aumenta el nivel de vida en ellos a costa de las masas, más claro se hace el hecho de que éste progreso lo que hace es estabilizar la miseria y la infelicidad".

En esa estabilización estamos --en apariencia, claro-- si vemos lo que decía Kojéve de que el río de la história ha lllegado a un lago --artificial y, como tal, precario-- dónde, en éste cul-de-sac orwelliano, dominado a nivel mundial por una pleyade de multinacionales que representan la dictadura de clase más grande de toda la historia universal, todo el mundo marcará el paso con los demás en un consumismo generalizado y canibalístico que creará un aburguesamiento bajo el macromodelo yanqui y el "fin de la história" no será más que un inevitable corolario de todo ello. Este 'Kojéve' no 've' muy bien lo que  'koje' porque porque la história carece de fín, tan sólo, como decía Galielo, '...Si muove', y se seguirá moviéndose con nosotros o sin nosotros, sea la decadente o la precedente.

"Hay un elemento de decadencia  en todo aquello que caracteriza al hombre moderno", esribía Nietzsche en 1885. Hay una linea directa que une a Nietzsche y sus discipulos Martin Heidegger y Herbert Marcuse con el Unabomber y otros", detalló Arthur Herman en su libro "La idea de decadencia en la história occidental".

Pero a lo que respondió Teodoro no era precisamente a la decadencia occidental en el sentido "spengleriano"  (Spengler, Oswald. The Decline of the West), sino sobre lo que decía Marx de que "el molino de viento había hecho a la sociedad feudal y la máquina de vapor a la sociedad industrial".

 Y es en éste azimut sobre el cual se produzco la irrupción de la "máquina de vapor"  actual, es decir, la llegada del sistema tecnológico-industrial, descoyuntando y alienando y fracturando a la humanidad, lo que sirvió de caldo de cultivo ideológico para que Teodoro escribiera: "nuestro objetivo sólo consiste en destruír la sociedad existente", mientras que Nietzsche, con sus cortinajes académicos y su reaccionario espíritu no-militante, atacó el asunto axiológicamente con la transvalorozación de todos los valores para escapar al colapso occidental  --que hoy es también el oriental--

Ni que decir tiene que el asunto es mucho más complejo  que destruír o transvalorar  porque conlleva multitud de profundidades contradictorias las cuales habría que analizarlas una por una, pero que podríamos encuadrarlas fácilmente en el acumulado y pavoroso poder Económico-Militar que sostiene hoy en día a una omnimoda plutocracia internacional, con unos indesbordables intereses creados, dónde las fronteras entre países han desaparecido para dar paso a una sola nación: una casta de super-billonarios y mancomunados sistemas finanieros-bancarios que conforman la hegemonía operativa absoluta que controla la entera existencia de toda la humanidad. Escalofriante perspectiva en la cual, nuestro solitario personaje de la história, Teodoro, no es más que un átomo en acción tratando de revertir la división celular de éste omnipresente masivo cuerpo --descompuesto ya-- de  un modo de producción-consumición biopático que ya ha excedido sus capacidades para satisfacer las colectivas y genuínas necesidades de la población humana, y en éste sentido ya podemos decir: un fantasma recorre al mundo, el fantasma del capitalismo


Nietzsche bautizó al páramo de éste panorama, desde su cubículo nihilista, sin muchas esperanzas: "El hombre es una enfermedad sobre la piel de la tierra".

Esperemos que la etiología de ésta enfermedad, que nosotros no la llamamos hombre (para no caer en el juego fatalista del que tanto disfruta la burguesía), pueda ser diagnosticada a tiempo y atacada con la única y eficaz manera que nos podría sacar del atolladero: supeditando los intereses individuales a los intereses colectivos.

El valor de la metodología al respecto que usó el francotirador de Teodoro, para nosotros, más que nada, radicó en la voz de alarma que le arrojó al mundo, porque fue esa misma voz de alarma que tres años antes del aniversario mencionado, en 1992, 1.600 Premios Nobel y científicos de todo el mundo, reunidos en Nueva York, le arrojaron también al mundo como colofón de aquel mitin éste aviso mortal: 
An Urgent Warning to Humanity:
Human beings and the natural world
are on a collision course.

Desde sus tiempos en Haward, años antes, Teodoro empezó a tomar conciencia de ese collision course que estaba provocando, paso a paso, la sociedad industrial. Sólo sería cuestión de tiempo que su cortex cerebral, ariesgandolo todo, lo llevase a actuar empíricamente en consecuencia.

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Epilogo

En el título está la dirección de la mansión
dónde actualmente reside Teodoro 
para dar a conocer que aún sigue en la Tierra,
entre nosotros --aúnque encerrado-- y que no es un Unabomber, porque si admitiésemos que lo fuera
tendríamos que reescribir toda la história,
en especial la de los Superbombers
de la Unión de Sátrapas Americanos,
y enmarcar así con ello el mismo mundo
que denunció Fidel Castro el 12 de Abril del 2000
en la Conferencia de Países del Tercer Mundo
en La Habana:

"Necesitamos un Nuremberg para enjuiciar
al orden económico que nos han impuesto
en el que cada tres años mata por hambre ,
y prevenibles y curables enfermedades,
a más hombres, mujeres y niños
que el número de muertos  que causó
la II Guerra Mundial en seís años."

Nos parece que ésta es la manera mas adecuada
de terminar al poner así las cosas
en una perspectiva que abarque
todas las clases de víctimas y de bombarderos
de éste insostenible sistema industrial-tecnológico
para que, aprehendiendo la globalidad
del 'modus operandi' de su todo,
podamos entender mejor la parte
a la que la recordación de éste aniversario nos ha llevado.
                                        




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