UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Saturday, May 18, 2013

LO PERMANENTE DE LA IMPERMANENCIA: VIAJE AL PUEBLO COMCAAC (LOS SERIS)





A Emilio López Morales,
genuíno comcaac,
en amistad,
que me guió en las aguas del Infiernillo
y por los indescriptibles manglares.


En Amarillo vemos la isla Tiburon,
y al frente, en la costa, esta Punta Chueca.

El letrero sobre la carretera dice: Bienvenido a Punta Chueca.
Al fondo la isla de Tiburon

                                              
Los invasores no sólo tienen la potestad y el poder de masacrar y saquear los pueblos que conquistan, sino también llevan en su arsenal algo esencial para completar éste programa colonizador, éste racismo epistemológico y razón imperial ("El color de la razon: racism epistemologico y razon imperial". Ediciones del Signo. Globalization and the Humanities Project, Duke University), como es la desidentificación de los pueblos avasallasdos a los que les dan otros nombres distintos, en el caso del pueblo indígena, comcaac, 'las gentes', 'the gens', del estado de Sonora, México, al que lo llaman los seris. 
                                              


 Los comcaac una vez se extendían desde Guaymas hasta mucho más al norte de la isla Tiburón, y por el Este hasta Hermosillo. Gentes fuertes, indómitas y aguerridas bajo el cincel del duro desierto y el mar del que vivían.

Al momento del 'encuentro' con los invasores españoles, los comcaac representaban grupos nómadas --el medio dónde vivían exigía estar en movimiento para adquirir los adecuados alimentos-- sin cohesión politica central que aglutinara a todos los grupos bajo un mando único.

La primera batalla entre los comcaac y los cruzados españoles tuvo lugar en 1662. Un siglo despues, en 1757, una fuerza comcaac, en conjunction con nativos Pimans, atacaron el fuerte de San Lorenzo.

Los invasores españoles no tardaron en responder persiguiendo encarnizadamente a los 'rebeldes' hasta la costa. Pero el castigo aún no estaba terminado.

In 1760, el capitan Juan Bautista de Anza tomó la jefatura del presidio Tubac, en el Sur de Arizona, y se embarcó en una campaña militar para liquidar a los comcaac de Sonora.

Había comenzado para los comcaac una guerra de guerrillas contra los invasores del imperio español: vencer huyendo, eligíendo el lugar adecuado para permanecer en él hasta que la estratégica de combate dictara la nueva impermanencia de huída. Asi mantuvieron a las fuerzas de los cruzados europeos en contínuo jaque.

Juan de Mendoza, gobernador del estado de Sonora al virrey Francisco de Güemes: "La mayor ventaja de los seris es vencer huyendo, viven, beben y corren como fieras sobre tierras tan asperas y estériles que a nuestras fuerzas les impiden perseguirlos" (Jose Luis Mirafuentes Galvan, Universidad de Hermosillo)

He aqui lo que nos dice la omnipresente voz oficial de la Wikipedia:

Los comcaac eran la antítesis de lo que buscaban los conquistadores españoles: su territorio no era fácilmente aprovechable, no tenían riquezas acumuladas, no producían lo suficiente para hacer redituable la conquista y no eran apropiados como mano de obra para cultivar y servir, ya que desconocían esas actividades. Por ello, los seris conservaron durante más tiempo que otros pueblos indígenas su autonomía y su cultura

En realidad, los comcaac nunca fueron conquistados; eso si, les pasó lo mismo que a Sandino en Nicaragua: nunca perdió una batalla frente a los yanquis, y fue por eso mismo que tuvieron que asesinarlo. Los comcaac eran muchos y requerían otras tácticas de trabajo. Y sigue la Wikipedia de marras:

Durante el periodo colonial, los contactos más estables se dieron entre los seris y los jesuitas, quienes intentaron concentrarlos en pueblos para evangelizarlos y enseñarles labores agrícolas. Ninguno de sus esfuerzos tuvo éxito y los comcaac siempre regresaron a la vida del desierto, por lo que fueron considerados como un grupo belicoso, dedicado al pillaje, robo y matanza del ganado de los blancos. Los españoles primero y los mexicanos más tarde, reaccionaron ante los comcaac con políticas de exterminio, lo que condujo al aniquilamiento casi total del grupo. Sin embargo, los seris nunca fueron formalmente conquistados y, menos aún, evangelizados y pacificados durante esa época. Poco a poco fueron confinados a una parte de su territorio, diezmados en su número y obligados a aceptar intercambios no siempre ventajosos con los colonizadores no indígenas.

Ya para el periodo independiente se había desarticulado el sistema de organización de bandas y habían perdido casi la totalidad de sus dominios en la tierra continental. No obstante, fue a lo largo de los dos primeros tercios del siglo XIX cuando fueron más perseguidos y prácticamente aniquilados tanto por los soldados como por los rancheros mexicanos, quienes mediante la nueva tecnología podían utilizar los recursos naturales que aún quedaban en manos de los seris; algunos de éstos lograron huir y refugiarse en la isla Tiburon.

A su retorno de la isla Tiburón los seris se establecieron a lo largo de la costa, hasta que en 1936 el entonces presidente de la República, general Lázaro Cárdenas, atendiendo a sus demandas de apoyo, promovió su organización en cooperativas de pescadores, les proporcionó el equipo necesario y los concentró en el poblado de Bahía de Kino. Sin embargo, al irse colonizando cada vez más este poblado por pescadores no indígenas, los seris se trasladaron a Desemboque, usando como campamentos ocasionales algunos campos intermedios.

En 1970 fue reconocido su territorio cuando el presidente Luis Echeverría les dotó en ejido una franja costera de 91.000 ha, lo que corresponde al 0,5% de la superficie total del estado. En 1975, con varios decretos más, el mismo presidente declara el Estrecho del Infiernillo como zona de pesca exclusiva seri y les otorgó simbólicamente como posesión comunal la isla Tiburón, ya decretada en 1963 como zona de reserva ecológica.[3

La História lo es todo.
Que importante es la História.
Y qué amnesia colectiva tenemos de ella.
¿Cómo vamos a saber 'qué somos' sin conocerla?

La Historia del "homo sapiens" sobre el planeta Tierra
...que odisea mas increíble!
Hemos hecho de todo,
hemos pasado por todo,
lo hemos ensayado todo,
nos hemos comido los unos a los otros
y a todo lo que teníamos por delante,
por detras, a un lado, arrriba y abajo,
y, sobre todo, hemos impedido todo
lo que se oponía a ello!

Ahora, aúnque no lo creamos,
lo único que hacemos,
con diferentes herramientas y sacos,
es repetir los antiguos caminos trillados,
pero con un poder destructivo jamás imaginado.

Lewis H. Morgan, el antropólogo norteaméricano del siglo XIX, en su "The Ancient Society", sobre la que más tarde Engels publicaría el trabajo que comenzó con Marx y que se tituló "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado", nos proporciona una idea de lo que hemos ido pasando desde la familia consanguínea --sin contar las peripecias de nuestros ancestros los Austrolopithecus africanus-- hasta --alargándonos-- la Internet actual donde ahora escribo a dos manos.

Lo mismo que esos casos clínicos dónde un individuo recibe un golpe en la cabeza y pierde la memoria de su história personal, pienso que respecto a la Historia de la evolución de nuestra especie humana nos pasa lo mismo, porque en relación con ella es como si hubíesemos recibido ese mismo golpe y vivíesemos en total amnesia de los atajos que nos han traído hasta el presente.  Por eso vivimos sin saber entender cabalmente qué pasa en la actualidad. Ni que decir tiene que la clase social en el poder se encarga muy bien de que ello ocurra de ésta manera y no de otra. La defensa y perpetuación de sus intereses depende de ello, claro.

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En un viejo Honda Civic, con cuatrocientos mil kilometros a cuestas de carreteras, con la puerta trasera abierta porque no de otra forma se puede acarrear en él un kayak de nueve pies, con una cama adosada en el interior del coche para dormir --una vez sacado el kayak, claro--, en la madrugada de un dia de Mayo, me dirijo a Punta Chueca para visitar a los comcaac y tratar de pasar el canal del Infiernillo, el brazo de mar que separa la isla Tiburón de la costa. 

San Diego, Calexico, Mexicali, San Luis, Sonoita, Caborca, Santa Ana, Hermosillo, Bahia Kino, Punta Chueca. Mil trescientos kilómetros. "Paris-Dakar", un juego de niños.

Paro en un hotelucho.
Odio los hoteles.
Son carceles pagadas.
Salgo a comer.
Y me doy de cara con la cara de México
...del "México lindo y querido si muero lejos de ti,
que digan que estoy dormido y que me traígan aqui"
Cara a cara.
Ya no podemos desencararnos.

Cuándo se entra en México el olor es diferente.
Es el olor de la herida abierta.
La misma que abrió Hernán Cortés que aún supura.

La bien organizada descomposición capitalista
se hace aqui muy visible,
demasiado palpable como para poderla negar.

Y va desde la tristeza de los perros callejeros
hasta la mirada cercenada de los niños,
de los viejos, de las viejas,
de los abandonados,
de los que sueñan irse a los USAdores de "mojados",
y de los que aguantan tormentas
que nunca esperaron;
de las rejas en las ventanas,
de las rejas y los candados,
de ese forzado aguantar una realidad
que amarra sin soltarnos.

Es como si todos supieran lo que pasa
sin que pasara nada,
sin que pasara el tiempo
que estan aguantando.

Y ésto lo mantienen los Carlos Slims del país
con el canto de los mariachis,
con el humor desorganizado desde arriba
--que es el reír para llorar sin saberlo--,
con el fútbol futbolero 
que desahoga frustaciones y entuertos,
con las visitas del Papa
que narcotizan el corazón del pueblo,
con los milagritos de la Virgen de Guadalupe
que cicatrizan pobrezas y desempelos,
con la regia Ignorancia
que tapona como velos,
con las Teledictadura de las fotonovelas
que cubren impotencias y sexos,
con la estupidez de Tele-visa
que canibaliza contechos y consuelos,
con esas tortillas --pan-- y circo
que mantiene a los oprimidos
controlados en sus sueños,
con los crimenes del poder de clase
que vienen desde altas cornisas
del Estado y sus torpedos...

Esta es parte del olor que hay cuándo se llega
a ese "México lindo y querido si muero lejos de ti,
que digan que estoy dormido y que me traígan aqui"


Pero estan también los innumerables
comandantes Marcos
que no se ven porque van cubiertos,
porque la esperanza se tiene que cubrir
para seguir viviendo.

(Si, cuándo se entra en Mexico el olor es diferente.
Y que raro: días después me cogen unas diarreas
y lo que sale de mi cuerpo tiene ese mismo olor
que percibí al entrar.
¿Será el sello colectivo de una idiosincrática materia
que todos adquirimos al engullir el 'elean vitale'
del respectivo lugar dónde estamos?)

Pasado el medio día, destrozado, llego a Punta Chueca.
Un sol abrasante derrite estrellas.
Los cactus del desierto tienen flores verde-amarillas
en lo alto como centinelas engalanados
que esperan novias utópicas.

El viajero llega al pueblo comcaac,
'las gentes', 'the gens',
de unos mil habitantes
de los cuales solo cuatrocientos pueden votar
porque poseen títulos de propiedad
--después me enteré--,
y tres mil doscientos veintisiete perros
que tampoco pueden votar
y que pululan a la caza
del "voto" que le quieren dar. 

El único blanco que va a habitar en el pueblo se hace blanco de miradas distantes.

A partir de ahora voy a entrar en un viejo status
en mi vida: los de afuera.
Ya estoy acostumbrado.
Es la mejor forma de ver a los de adentro.

Tendré que demostrar que no vengo de parte del capitan Juan Bautista de Anza.
A ver si lo logro.

Giro a la izquierda y le pregunto a alguíen dónde puedo obtener el permiso para poner mi cochecito leren cerca
de la playa. El hombre no dice nada, levanta el brazo
y señala para un lugar dicíendome: "Alli".
Me bajo del coche y voy 'alli'.

Un coro de hombres y mujeres oyen lo que digo.
Otro coro de moscas, sobre las mesas,
vuelan sin haberme oído. 

El que me responde es Rodrigo Moreno,
propietario del pedazo de playa donde estamos
y en el que se ven pangas de pesca.

El lugar es idílico para el viajero
que llega de una galaxia lejanísima.

La figura de Rodrigo encaja en lumenes 
con la de Sancho Panza, pero mas delgado.
Lleva un escondido rictus en su mirada
donde sólo parece imperar
ese sentido práctico de sobrevivencia
que hipostasia las innecesarias cualidades humanas
de todos aquellos que no las necesitan.
No tiene muchos rastros étnicos de los comcaac.

Me invita a pasar.
Y con hospitalidad que disimula 
los posibles pesos a ganar
que se le han presentado
con éste extraño ejemplar de los de afuera,
me lleva a la sombra del único árbol
que hay en diez kilometros a la redonda
y me dice que si,
que puedo poner eI coche alli 
y que él me puede llevar en su panga
a conocer la isla Tiburón y que a otro español
que estuvo alli el año pasado
él lo llevo --por módico precio--
a los  manglares y que quedó muy cotento.

Hay en su voz un matiz picaresco
de Lazarillo de Tormes que parece beber del porron
del botijo del ciego al que atiende.

Es el fín del mundo.
Es el mundo sin fín.
La civilización se ha hecho burbuja inútil de aire.
El lugar es el Eden del den.
Pero los adanes y evas que viven en él ya han pecado.
Aún me faltaba por ver el turbio lado humano
que se secondía y anochecía
tras aquel bello sitio aún sin asfaltos y bancos.

Al ocaso todo se transformó.
Las montañas volcanicas y jovenes de la isla Tiburón
se vistieron del arcoiris que el cielo les regalaba.
El mar ya no era de plata, era ahora naranja y oro
que se derramaban.
El reloj se había evaporado.
Había merecido la pena
los mil trescientos kilómetros de carreteras
para haber podido llegar a aquella puerta
que ahora en aquel atardecer impresionante
se dibujaba como un mágico shaman embrujado.
Aun no había notado la basura desparramada 
por la playa. 
Eso vendría después.

El actual Gobernador de Punta Chueca,
Luis Miguel Lopez Morales

Yahoani xepee ipot áno
Isoj itaá 
Yahoani he miinoj itaá
Xepee ipot áno miinoj
Hai hisoj iymeyli xepee ipot
Áno miinoj  itaá

Hice envoltura con estruendo
dentro del agua
En medio del estruendo desaparezco
y el viento no tiene potestad sobre mi.
Hice estruendo debajo del agua.

Traducion libre de Jose Antonio Robles
(miembro del Consejo de Ancianos de Punta Chueca)
Cancion.
Interprete Angelica Irene Romero Montaño,
procedencia: Punta Chueca, Sonora
Lugar de la grabacion: Radiodifusora XEETCH,
La Voz de los Tres Rios, Etchojoa, Sonora.
Fecha de Grabacion: 26 de Junio de 2005


video
        
                                                                       
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La primera noche, dentro de la 'suit' de mi Honda Civic,
no pude dormir muy bien.
Ratas --me dijeron que eran gatos-- pasaban por el techo
y ventanillas de la 'suit' con curiosidad
de maliciosas criaturas nocturnas.

La larguísima comunidad de los perros
perseguían a los gatos,
los gatos perseguían a las ratas,
y las ratas me perseguían a mi.
¿Se habrían enterado que había
llegado alguíen de afuera
y todos habían montado
un recibimiento colectivo
para darle la bienvenida
a quíen en la noche no pudo dormir?

(Lo curioso es que los gatos nunca se ven de día, sólo de noche. Los gatos en Punta Chueca forman parte de una catacúmbica comunidad nocturna que vive a escondidas de la luz solar de sus enemigos mortales, los caninos,
que navegan en busca de lo que puedan encontrar) 

La basura mencionada atraía a toda ésta fauna,
y yo, novato en éste estruendo dentro del agua
de mi onírica del insomnio de la noche,
al levantarme al día siguiente,
le dije a Rodrigo que me mudaría
al otro lado del poblado.
Dora, una de las hijas de Rodrigo y Dolores,
su mujer, que sostenía a una niña en brazos,
me dijo que si me mudaba
tenía que tener mucho cuidado
con otra clase de 'ratas de dos patas':

los rateros. Todos reímos.
Que la risa lo cicatriza todo.

Al final terminé aparcando el coche
junto a la vivienda de Rodrigo y Dolores.

Dolores, la matriarca de la familia Rodrigo Moreno, es una mujer ya entrada en años, espejo facial de la topografía de su história que ha pasado por los incontables surcos de su vida.
Sentada junto a Rodrigo, por la mañana, en la sombra que cobija la cara norte de su vivienda, y ya entrado el día en una techumbre al frente que sirve de 'living room' para la convivencia tribal, pasa el día sentada como si la vida ya hubiese dejado de caminar para ella. De vez en cuando lloriquea y se queja sabe dios de qué dolores que lleva acumulados e inantendidos en el arsenal de sus vicisitudes humanas. Le pregunto a Emilio por qué esos lloriqueos y quejidos de su suegra, levanta la mano indiferente y balbucea: ...Ah...no sé...no tiene imprtancia...

En la vida, a veces, bajo unas circunstancias, las cosas que creemos importantes no lo son, y las que no lo son en otras coyunturas son importantisimas. Todo depende de la batuta que dirija.
Que es lo esencial y que es lo secundario
es el axis mundi de la conducta y del sentir humano.

Todo es aprendido, cultural, condicionado.
Somos productos manufacturados de nuestra história,
pero nuestro ego se niega a reconocerlo y a aceptarlo porque tenemos la mania de querer estar siempre en control...en control de lo incontrolado, claro.

Dolores lloriquea y con sus quejidos
no levanta la curiosidad de nadie.
Sólo mi pregunta a Emilio la reivindicó.

Me sentí que había querido saber algo superficial.
Y es que los gimoteos de la viega Dolores
forman parte natural de la vida tribal.
Que el sollozo de cualquiera no es importante.
Porque el individuo no es significativo, notable.
Nos hace una cultura-regimen
dónde el culto al individuo se hace una divinidad.
Pero ahora estaba con los comcaac dónde
el gemido de lo colectivo vale mas que el personal.

Dolores también canta. 
Le canta al pasado, a lo que fue,
al tiempo del 'dreamtime',
cuando su tribu, sus gentes,
navegaban libres por la tierra y el mar.
Es una conciencia y sentimientos
que ya no podemos rescatar,
porque en la Historia lo que pasa
nunca volverá a pasar,
y aqui no hay eterno retorno ni vuelta atrás.
Aqui lo que hay es un forzado caminar hacia adelante.

Pero lo que sale de la garganta de Dolores
rompe ésta ley porque, por unos momentos,
ella recrea aquel 'dreamtime'
que yo le escuché cantar.

Yahoani xepee ipot áno
Isoj itaá 
Yahoani he miinoj itaá
Xepee ipot áno miinoj
Hai hisoj iymeyli xepee ipot
Áno miinoj  itaá

No sabe las veces que ha parido
ni cuántos nietos y nietas tiene.
Es como si el parir y la reprodución
fueson hechos insignificantes
sobre los que llevar la cuenta
fuese una operación inútil de frivolizante.

Rodrigo le ayuda a contar hijos y nietos.
Rodrigo lleva la cuenta con los dedos.
Y ella aprueba con la cabeza.
Hasta yo mismo perdí la cuenta.
Hasta yo mismo terminé no dándole
el mas mínimo fundamento al conteo.
Lo cuantitativo no es importante.

Rodrigo fue pescador y guía de caza por las montañas y el inmisericorde desierto hasta Cobarca, y ahora, al ritmo de la entrada de los años, pesca recuerdos y guía su ánima por las montañas y desiertos que nuestro paso por la vida nos deja grabado en el alma.

Cuándo los veo sentados, a los dos, por la tarde y por la mañana, y a cualquier hora, me parecen dos estatuas que ya el artista no talla, petrificados en el tiempo que nos inmoviliza y marca. Y me identifico con sus estampas porque me hacen pensar en ese universal paso existencial que llega a la inercia final sin que ya el viento mueva las ramas que en su día daban frutos y se alzaba sobre atalayas. Es un recodo en el camino que siempre nos aguarda: el estar sentados, quietos, donde todo se mueve menos nosotros, inercia inmácula, soles opacados alrededor del cual gira todo lo que fuimos. Rodrigo y Dolores.

Vivo intensamente y me miro constantemente en dos espejos: el de la Naturaleza y el de los hombres que refleja lo que nos hace y nos deshace en ésta tierra siempre cubierta de crucigramas, luchas, luces, explotación, oscuridades, flores y canallas.

Según la Universidad de Hermosillo, el pueblo comcaac es la segunda comunidad indígena mas rica de todo Mexico, y ya es decir porque en el país Azteca hay cientos de ellas.

¿Donde está esa riqueza?

Miro a mi alrededor y no se vé por ningún lado.
¿Quíenes la poseen?
Tan sólo con los permisos de caza del borrego cimarrón
que habita la isla Tiburón, y que se subastan en Reno, Nevada, USA, se generan unos veinte millones de pesos mexicanos al año de los cuales solo el 20% de todo ello
va a parar a la comunidad.

¿Qué pasa?

Muy fácil.
Que la comunidad de Punta Chueca,
al igual que en cualquier lugar del mapa capitalista, especialmente en el del descompuesto
y bien compuesto México de Carlos Slim,
está dividida en clases sociales dónde la insultante distribución de las riquezas está en manos de unas élites.

Es un microorganismo del macro burgués.
La diferencia, la escalofriante diferencia, 
radica en el hecho de que en la comunidad comcaca
de Punta Chueca todos se conocen,
todos se dan de cara, todos los dias, con todos,
y sus miembros saben muy bien quíen es quíen,
que hacen, que no hacen, que ocultan y que se sustrae
de los intereses colectivos para engordar las codicias
e intereses privados de los que Mandan.
Es como vivir junto al ladrón
y no tener derecho a denunciarlo.
O si se intenta hacerlo puede ser que te lleguen
billetes a la mano y cambies de parecer
como si nunca a ese punto hubieses llegado.
O también puede pasar porque,
al vivir en una comunidad pequeña,
la intimidación se agranda,
y el miedo al ostracismo condiciona
el Ser, el Vivir.
Y eso que los comcaac nunca por el extranjero
fueron conquistados, y que ironía que ahora
entre ellos reine este 'estado'.

Antes, el pueblo comcaac luchaba contra
los imperiales gabachos,
ahora los blancos contra los que luchan
son ellos mismos que, en su convivencia,
tienen montada la misma estructura opresiva
que trajeron los de afuera.

Es como si los de afuera se hubiesen convertido
en los de adentro.

Tal vez porque en la explotación
 del hombre por el hombre,
afuera y adentro es tan solo un juego de manos
dónde la misma mano, con dos caras,
siempre está girando.

Y esto, naturalmente,

crea una "atmósfera" en la cual
todos saben y todos callan,
todos callan y todos saben;
es ese fatilismo del asi es
que, ante la impotencia, se trata,
inutilmente, de hacer 'normal'.
Un tirabuzon de vuelta y media
que es arquetípico en nuestro mundo,
especialmente en el México de Carlos Slim
y la Virgen de Guadalupe.

Cuanto mas viajo y conozco más marxista me hago.
Y no es porque el pobrecito de Marx tenga la culpa de nada. No. Él es inocente, claro.
Es la Realidad la que manda.
Es lo mismo que si un astronatuta dijera
que cuánto mas viaja y conoce el Cosmos
mas copernicano se hace. Nada más.
Y es que cada vez pienso mas con el estómago
y con los otros órganos y violines del cuerpo.
Para los comcaas,  pensar se dice isjenyaka, 
dónde isjen es estómago.
Quizas la cabeza no sea mas que el 'parlamento',
la representación, de los intereses de todos
nuestros endógenos ciudadanos.

Y es curioso porque en la biologogia evolutiva del origen de la vida se descubre, naturalmente, que el primer organo que surge es una boca, un orificio por donde pueda entrar lo que se come, un rudimentario estómago dónde se deposita la comida para extraérsele los nutrients necesarios, y un orificio de salida para expulsar lo que no sirve. Son muchos cientos de millones de años después cuando éste proceso elabora un cerebro que sepa ponerse al servicio de todo ello. Es un meterialismo dialéctico pero hecho, en su auto-evidencia, biología evolutiva. 

Un detalle a notar es la presencia de la fuerza naval mexicana que tiene dos puestos militares en la isla Tiburón y que a menudo se vé en Punta Chueca.
Precisamente, el día de mi arribo había en la playa, a poca distancia de mi coche, un camión military con una enorme metralleta montada en lo alto.
Según me dijeron es para vigilar a los narcotraficantes. Según otros es para protegerlos.

Yo creo que también, de paso pasero,
es para mantener vigilada
lo permanente de la impermanencia comcaac.
El permanente acecho de todo pueblo inconquistado.
"Nunca se sabe lo que pueda ocurrir",
dicho del capitan Juan Bautista de Anza.

Y frente a ésta coja tarima socio-económica,
la Naturaleza,

la apabullante Naturaleza,
el mar del Golfo de California,
la inmácula isla de Tiburón.

Sus monatañas son diosas
que han protegido a los comcac
de todos los invasores y bandidos
del coloniaje imperial.

Una isla como refugio, como salvación,
siempre se mitifica con dioses y diosas,
con espíritus que reencarnan a los antepasados,
con huellas de los antepasados
que reencarnan el presente para sobrellevarlo.
¿O es que las divinidades no estan aqui para ayudarnos?

Al alba y al ocaso,
safados ya del yugo del calor y los vientos,

de lo árido, de lo calcinado,
cuándo el sentirse lejos de la locura establecida
nos hace volar al Eden olvidado,

es cuándo uno se quedaría aqui indefinidamente
sin volver al zooilógico urbano que hemos dejado.

Al día siguiente iría a  emprender la navegación
hacia éste paraíso, al otro lado, de picos altos.


El domingo, Emilio Lopez Morales, con las primeras claridades del día, ya me estaba esperando en su kayak que se enfilaba hacia la barra de la punta de arena que protege Punta Chueca de las olas del canal del Infiernillo.

Remando me uno a él y comenzamos el viaje.
El mar esta tranquilo.

Fue el mismo día que salió Colón
del Puerto de Palos, Moguer.
Todo es relativo.
Todo en la vida son viajes colombinos.

Hice envoltura con estruendo
dentro del agua
En medio del estruendo desaparezco.

Sin estruendos
fuímos desapareciendo en el agua
que nos iba envolviendo.

Hay bajos fondos que crean corrientes y remolinos.
Es el Infiernillo.
Emilio maniobra segun las condiciones
que encontramos en el camino.
Sin su guía nunca hubiese podido pasar este brazo de mar que, en lengua nativa se llama jespexcoso.

Y es que a los españoles se les escapaban por el canal
a los que perseguían y para ellos aquel brazo de agua,
al ir tras ellos, se convertía siempre en un Infiernillo,

mas que por los peligros de 'per se',
por los fugitivos huídos,
porque por cada uno de ellos perdido
no podían cobrar, matándolos,
el precio por cabeza que habían prometido. 

Estar en tú tierra por milenios,
y que llegue un invasor
a masacrar y robar lo que es tuyo,
y, de escaparte,
ponerle precio a tu cabeza
por no haber 'obedecido'.
Que dolor,
que cólera,
que furia,
ha recorrido siempre la tierra y el mar
de los pueblos subyugados a éste sino.

Así, tan gloriosamente,
empezó la acumulación originaria de capital:
lo supimos mucho antes de leer a Marx.
Y, sin embargo,
todo se cubre con lienzos de lino,
con maquillajes destinados a tapar
el cuadro ensangretado que omitimos.

Emilio es robusto, de complexion al estilo de los luchadores de sumo. En su piragua me daba la impresión de que hubíese podido remar alrededor de la isla de Tiburón sin descansar. En su cara se refleja el sol de milenios, y tras sus gafas se coyunta la expresión del idioma español con el del comcaac en un debate de lenguas, palabras e ideas que expresa su incontaminado espíritu tribal. Hay en su expresión un palimpsesto de rotulos y navajazos históricos que se niegan a desaparecer agarrados a la balsa de una época ancestral dónde aún estaban enzsamblados unos principios y reglas dónde se compartían las mejores cualidades humanas o, como él lo llama: el ser un genuíno comcaac.

Emilio se pierde en las ciudades --cuando va a Hermosillo-- y se asusta por la prisa y la tensión de los humanos en las urbes, no las puede soportar.  Pasa temporadas en la isla Tiburón de guía de los cazadores yanquis y canadienses que pagan hasta cien mil dólares por cazar borregos cimarrones durante dos semanas. Otra parte del tiempo que pasa en la deshabitada isla es para el control y estudio de ésta fauna de animales salvajes. Su espíritu, esculpido en su propia civilización, ha crecido en meditada y fundamentada rebeldía y desconfianza contra todo lo que viene de afuera. Y con razón.

Es una suspicacia militar ante el enemigo histórico que le proporciona esa peculiar conciencia de clase de las culturas nativas que conlleva su motu proprio que desploma todos los mitos y mentiras sobre los que nos hacen vivir. 

Sus ojos se humedecen al contar historias del abominable e impune crimen que ha sufrido su pueblo y que se tramsmiten via oral generacionalmente para que el viento del tornado moderno no se las pueda llevar.

Cuando le preguntan que cómo sobrevive en la isla Tiburón, al ser éste su habitat natural, contesta: no sebrevivo, vivo. Y es que sólo sobrevive el inépto para poder vivir en un medio adverso que si lo conociera se volveria acogedor.

Al cabo de un tiempo empezamos a llegar a la linea de los manglares porque, aún lejos de la costa de Tiburon, ya casi se toca con el remo el fondo marino.


Encuentra una gran almeja, la abre y aparece un pulpo. Un pulpo refugiado en una almeja para descansar y sentirse protegido. Y me dice en su español de pespuntes y pausas: --"Mira, ésta ha sido la historia de los comcaac,
al igual que éste pulpo tuvimos que encontrar un refugio,
una almeja como ésta, para evadir a nuestros enemigos.
Y que coincidencia de que nos hemos encontrado a éste pulpo, aqui, en la isla Tiburon...en nuestra propia almeja..."--

Despues de una pausa, no sé por qué, reimos.
Seguramente por el susto que se llevo el pulpo
al ser descubierto.

(La isla Tiburon es una Reserve Especial de la Biosfera y se considera Zona de Reserve y Refugio de Aves Migratorias y de Fauna Silvestre. Su avifauna, sobre todo en su incontaminado marco, es indescriptible  http://www.biblioteca.org.ar/libros/90382.pdf)

Pasa volando una garza blanca.
Bordando el silencio en el cielo se clava.

Hemos perdido el Silencio Natural.
Vivimos en el zumbido.
Nos hemos perdido a nosotros mismos.
Somos máquinas en el polvoriento camino.
Sordos que creen oír,
que sólo se oyen a sí mismos.

No hablamos.
No decimos nada.
No se puede decir nada.
Hablar sería blasfemar.
Estamos en un vientre divino.

Hay que dejar que hablen las otras criaturas.
Es como si hubiesemos entrado
en un cósmico "agujero negro"
de dónde el tiempo y la luz no pueden salir.
Nada puede salir de alli.
Y todo puede entrar.

Giramos hacia el sur.
Poco a poco.
Enfilamos otros manglares en los que entra el mar 
en meandros interminables.

                       



Estamos en el vientre materno que habitabamos
antes de haber roto el Silencio
cuándo aún los sueños no tenían contradicciones
y el equilibrio con nuestro medio natural
era el dictum de nuestras vidas.

Atracamos los kayaks y nos tumbamos a descansar.
Cogemos callos de hacha y caracoles
de la despensa del mar.
Unos momentos que no se me olvidaran.
Estaba en otro mundo, en el mismo mundo,
desligado del ancla, del lastre,
de aquella transgresión ancestral
cuándo, desobedeciendo,
comimos del Arbol de las Ciencias del Bien y del Mal.

Y me empiezo a preguntar.
Emilio me mira y parece sentirse a gusto con escuchar
y no contestar:
¿Por qué dejamos el Medio Natural para 'progresar'?
¿Es que no nos sentiamos contentos y satisfechos?

No. No lo dejamos: nos expulsaron.
No de otra forma se puede explicar.
Por eso, dos arcángeles, don espadas de fuego,
nos cierran el paso para que no podamos regresar.
Es un castigo lo que cumplimos
por haber transgredido lo que ningúna otra criatura
se atrevió a traspasar.

Subia la marea y su corrriente arrastraba hojarascas
de la flora del manglar como inertes cuerpos
que aceptaban su navegar.

Después de descansar comenzamos de nuevo a remar,
ésta vez contra corrriente, con mas dificultad.
Pero la belleza compensaba cualquier esfuerzo.

Al regreso nos encotramos con adversidades,
porque al salir de un manglar y enfilar hacia el mar abierto,
de vuelta a Punta Chueca, nos damos de cara
con que estabamos en Punta Tormenta:
fuerte viento, olas, y la marea subíendo en nuestra contra.
Saliendo del balance con la Naturaleza
para enfrentar su fuerza.
Anónima proeza.

Yo me quedo en tierra.
Emilio lo intenta pero no puede
aúnque me hace ver que ha desistido
por no dejarme solo.
Esperamos.

El sol camina hacia el Oeste aunque está alto.
Nos metemos de nuevo en el manglar para alcanzar
un punto desde el que los kayaks se puedan acarrear
por un trozo de terreno de no mas de cien metros,
según Emilio, para llegar a un lugar mas cercano
a Punta Chueca desde el que empezar a remar
de vuelta. Pero Emilio fue un mal topógrafo porque se equivoco en ¡novecientos metros!

Acarreamos las piraguas penosamente contra un fuerte viento y una temperatura abrasante. El, trabajando cien veces mas que yo. Alcanzamos el lugar y me dí cuenta
de nuevo de que la situación del mar era la misma que dejamos atrás, por lo tanto tendría que esperar al atardecer cuando el viento y el mar se calmaran.

No.
No lo intentaría.
Ahora estabamos en un sitio de costa común con Punta Chueca, a unos tres kilometros al sur, es decir: podíamos llegar remando junto a la costa.
Pero seguía siendo difícil.

Ante la imposibilidad de meterse en el mar, Emilio comenzó a arrastrar su kayak por la orilla en dirección Este hacia una ensenada en ángulo recto cuyo otro lado era la linea costera norte-sur que llegaba a nuestro destino.

Yo me senté con mente de naúfrago a pensar que haría.
Si.  Me quedaría alli hasta que el temporal amainara.
Además, quería quedarme solo alli.
Es una soledad que se halla pocas veces
en ésta tierra y mar acotados y cartografiados
por satélites y coordenadas y dónde ya no queda
ningún libre espacio que no esté vigilado y calibrado.

Estar y sentirse afuera del rollo humano.
Lejos, al otro lado.
Es una perínclita sensación que nunca disfrutamos.
Tenía que aprovechar las circunstancias.
Pero el antropoide pudo más que el filósofo.
Y al cabo de un tiempo me dije,
¿pero que hago yo aqui?,
y comenzé a arrastrar el kayak por la orilla del mar
en dirección dónde ya Emilio era un punto en la distancia.

El hombre a solas con la Naturaleza,
la lejana, la que nunca podemos alcanzar,
o la que solo podemos 'experimentar' en lo virtual
de la televisión, o películas,
en la imaginación parapléjica
que la industria del entreteni-miento nos crea.

Y ahora, aúnque esclavo del clima, era libre,
pero desprotegido.
La libertad y la interperie van de la mano.

De pronto, lo que más alegra al naúfrago:
el zumbido del motor de una embarcación.

Miro que Emilio corre hacia mi por la playa.
El, antes que yo, había divisado la panga.
Y el naúfrago, con una alegría nueva
que hasta ese momento fue desconocida para él,
y que antes quería sentirse solo,
ahora renuncia a su libertad para abrazar el ser rescatado
y reunirse con los otros, con sus semejantes.

Es el ser 'salvado'.
Y me explique entónces el por que un dia
abandonamos la Naturaleza.
Sería aquella vez que alguíen o algo vino
a 'salvarnos', a 'rescatarnos',
prometíendonos que si nos íbamos con ellos
estaríamos 'a salvo'.
Pero, ¿a salvo de qué?
¿No quería ser libre y estar en una playa solitario?
¿Por qué ahora me ponía contento
de ser de allí sacado?
Somos naúfragos en el mar de nuestras contradicciones.

Llega la panga a la playa.
Es el hermano de Emilio
que, alertado por nuestra tardanza,
salió en la dirección a la costa de los naufragos,
porque es alli dónde todos los remadores de Tiburón,
en días de contra viento y marea,
acaban varados y son rescatados.

Subimos los kayaks a la panga y llegamos a Punta Chueca con el sol camino del ocaso

Ser reacatados en el mar
no es lo  mismo que en tierra.
Son distintas experiencias.

En el mar hay mas solidaridad
que en la tierra que pisamos.
Debe ser que en el mar se flota a la deriva
de una forma mas trágica
que decanta mas compasión en los ortros.
Es curioso.
Y es que hay dos clases de naúfragos,
el naufrago en aquarium, el telúrico,
y el naufrago en el mar, el marino
Este último decanta mas fraternidad.
Deberíamos haber creado
nuestras inhospitas civilizaciones
en el infinito azul del mar.

Una vez en tierra, ya con ese buen humor endocrino que emerge después de haber pasado por ciertos avatares compartidos, Dora preparó unos exquisitos platos de callos. El sol empezaba a bordar sus arcoiris.

Con Rodrigo Moreno Junior, el maestro de Punta Chueca, compartimos comentarios y nos reímos.
Es curioso como al término del cansancio el organismo puede desdoblarse tan sutilmente en un relajamiento tan reconfortante.

Del Infiernillo nunca se sale.
No me lo han dicho los comcaac.
Se lo ha dicho a ellos éste otro comcaac del Al-Andalus.
Y nunca se sale de él porque el cruce de éste canal,
que es, naturalmente el Canal de la Vida,
nunca termina, aúnque en éste caso,
viviendo y sintiendo y padeciendo sus corrientes,
vientos y mareas,
es la única forma de ir aprendiendo a navegar,
a existir, re-mando:
lo permanente de lo impermanente
siempre mandandonos.

Se lo digo a los conca'ac y se me quedan mirando.
Y es que, en la lucha por la subsistencia,
las metáforas, a veces, se salen del plato,
y los giroscópios filosóficos se derraman sin espacios.

Me levanto con las primeras luces del día.
En el macuto aseos personales, leche y agua.
Y me dirijo al sur por la infinita playa.
Pronto Punta Chueca queda atrás
y el mar y el cielo, en solitario,
me envuelven como si saliera del mundo cuadriculado
y me internara en una simbíosis con la Naturaleza
que aparta, limpia y nos orienta en otros pasos

Como unas ostras pequeñas.
Estan engarzadas en unas rocas y cuesta abrirlas
como si se hubíeran encerrado en sus conchas
a sabienda de la fuerza que tienen que oponerle
a los invasores de turno.
A lo lejos veo alguien que parece buscar
algo de comer en el mar.
Poco a poco me voy acercando a él.
Parece un robison crusoe que no quiere
abandonar su isla.
Lleva una chaqueta de camuflaje,
una vieja red al hombro,
un largo cuchillo para arrancar callos de la arena,
una bolsa, gorra, botas y guantes.
Bien preparado para el implacable sol.
Tiene barba negrísima y el pelo le sale
por los bordes de su gorra.

Le extiendo la mano con mi nombre por delante.
El se quita un guante y me dá la suya.
-"Jesus, es mi nombre"-
Tengo la impressión que estoy delante de Cristo
en el mar de Galilea.

No parece comcaac.
Después de monosílabos sigue su camino.
Me hago un sombrajo en unos matorrales
y lo sigo con la vista hasta que se pierde en la lejanía.

Después, describíendolo, pregunto en Punta Chueca
por quíen pudiera ser y me dicen que de ellos no es,
que seguramente es alguien que, escapado de algo o retirado del mundo, habita en en los manglares en solitario.
¿Y que agua bebe?
Pregunto
De los cactus, me responden.

Lo sabía.
Desde el momento que lo mire a sus ojos,
dos centellas apagadas que eclipsó la vida
y que sólo se intensifican en la busquedad de comida,
que me enfrentaba a una tangente humana
safada del engranaje de éste Laberinto Oficial
que para algunos es insoportable soportar.

Aquel hombre ya ni puede ni quiere ser rescatado,
ha cruzado a la otra orilla del manglar
de dónde nunca más regresará.
Y un día, un día cualquiera,
anónimamente, sin que nadie se entere,
desaparecerá lo mismo que el día que decidió
apartarse de sus congeners para apartarse
de topos los demás.

Ha cruzado esa frontera que separa al individuio aislado
de la sociedad, del grupo humano
que nos abriga y del que, tal vez por miedo,
por comodidad, por seguridad,
permanecemos toda la vida engachado a él
como el niño que nunca rompe su cordón umbilical.
Sin seres humanos muy poco estudiados,
quizás porque si estudiasen se descubriría
conclusiones y hechos que es mejor ocultar.

Aquel  se había escapado.
¿De él mismo?
Tal vez el precio sea muy alto.
Pero tal vez, no lo sabemos, ello conlleve
una ponderosa razón, siempre oculta y esotérica
desde el otro lado de los que permanecemos dentro
Es sobre lo que reflexionaba en el sombrajo de los manglares cuando él se fue por la orilla.

¿Es salir del cepo colectivo
para caer en el encierro o en la libertad?
¿O es la liberación rousseauniana del salvaje
que regresa a su autóctono estado ideal?
¿Es una ontología equivocada o acertada
el jalar del hilo de Ariadna y escapar del Laberinto
dónde estamos atrapados?

En la existencia humana no hay caminos prefabricados
que nos digan por dónde y por dónde no
deben de dejar huellas nuestros pasos
¿Es el hombre un animal social por vocacion
o por perentoria necesidad?
No.
Lo que pasa es que no estamos definidos
porque no tenemos naturaleza, tenemos historia,
y de ahi que podamos vivir solos en los manglares,
de esquimal en la antártida,
de poeta,
de comerciante,
de asesino en serie,
de vagabundo
o dándole a estas teclas del cacharro computero.
No conocemos el sendero.
Todos son experimentos.
Y el mas inválido puede resultar
en el mas útil e iluminativo.

El 'homo sapiens', como dios,
es un invento de nosotros mismos.
Asi, que, cuando lo ví alejarse
buscando su alimento en el mar,
me dije que yo podia ser él  y él yo mismo,
y que si era de otro modo
es porque nuestras respectivas historias
y coyunturas asi lo habian erigido.
Nada más.
Y me quede mas tranquilo.
El azar y la necesidad siempre saltando
los mismos postigos.

El cochecito leren junto al mar.
Me encanta.
Me tumbo en mi 'cama'.
Las montañas de la isla Tiburon tocando liras y arpas
me entonan su nana.
Y con la canción de las pequeñas olas
me hecho una siestecita.
Vienen unos niños a que le deje la caña de pescar
y me despiertan.
A mi los peces nunca me pican,
solo las pulgas por la noche.
Se la doy.
Se van contentos a pescar a la punta de arena
que defiende Punta Chueca del Infiernillo.
Alli cogen pargos y jaibas que son deliciosos.
Llega a la playa una panga con callos de hacha,
topetes --ese pescado bola con un veneno que mata--
y pescado pinta.
Me dan unos pocos de estos y se los doy a Rodrigo.
Hay que ser solidarios, al menos, con la necesidad ajena.

Soy pendulo parado.
Estoy en un calendario con distintos pasos y carros
que se mueven a otro ritmo y saltos.

Es curioso de que distintas maneras transcurre el tiempo
en diferentes partes del  mundo.
Es como si hubíesen miles de relojes
cada uno con sus propios mecanismos y engranajes
que hacen mover las manecillas de forma diferente.
Y todo es cuestión de lo que tengamos que hacer
y no hacer. Todo es cuestión de haberse safado de la esclavitud de las cosas o estar amarrados a ellas.
Todo es cuestión del calendario interno
y de las posesiones externas.
Y todo transcurre subconscientemente,
sin darnos cuenta.

Cuantas diferentes clases de vidas,
aparte de la nuestra,
coexisten en éste Planeta.
Es como si hubiesen miles y miles de planetas
en el mismo planeta.
Muñequitas rusas unas dentro de otras
y sin conciencia las unas de las otras.
Y cada cual cree, heliocéntricamente,
que su 'sol' es el centro alrededor del cual todo gira.
Es como si todo el Universo estuviese
incrustado en el nuestro mientras
invernamos en nuestro agujero de turno.

Hoy han cogido una gigantesca tortuga --caguama--.
Aún estaba aleteando en la panga cuando la trajeron a la playa. Le dan un palo en la cabeza y la matan para no tostarla viva. Después encienden un fuego en la misma playa y asi la doran antes de descuartizarla.

Es la tipica comida de la fiesta que se celebra cuándo una mocita inicia su ciclo menstrual. Tiene el propósito de darle suerte y protegerla de cualquier daño. Su padrino --amaj-- y sus padres son los encargados de organizar la fiesta.

El ritual mas significativo consiste en lavarle el rostro y el cabello a la nueva mujer mientras su madrina la instruye acerca de su nuevo status femenil. Durante toda la fiesta, la joven tiene prohibido comer carne --es la única que no prueba la tortuga-- y además debe procurar no dormir.

No me perdí un detalle del espectaculo del descuartizamiento de la caguama.

Llegan las mujeres seris vistiendo con sus típicas faldas y velos con cacerolas y cacharros para llevarse la parte que les corresponda. 

La Tortuga ya está sacada del fuego. Quemada y agarrotada como si poderosas corrientes eléctricas la hubiesen sacudido hasta el mismo infierno. Ya está lista para que el carnicero, con sus cuchillos, empieze a desgajarla. Es un cirujano experto que en lugares exactos corta y taladra.

Unas diez mujeres ya estan alrededor de la caguama. Una vieja --la única que está sentada-- es la que dirije la operación 'post mortem' de aquella criatura que hacía unas horas recorría los mares como diosa alada.

Se rien entre ellas como si festejasen el triunfo de Diana, la diosa de la caza, con aquella bendición de la sabrosa caguama que pronto se llevaran a sus casas. Todos son festejos y humor vibrante. El viejo que la despieza trabaja con precisión de siglos en su espalda. La vieja sentada es la que del reparto se encarga.

La tortuga es de mas de un metro. A mi se me antoja que debe ser viejísima, pero no, me dicen que tiene tan sólo treinta y cinco años. Si, treinta y cinco años, dos meses y tres dias, cotesto. Y se vuelven a reir, esta vez mirando al intruso como en el zoologico miramos a los monos.

El higado es grande y reluciente y se me antoja delicioso por su color y masiva forma apetitosa. A punto estoy de pedir que me corten un poquito de él, pero me abstengo, no quiero cruzar mi límite de espectador no invitado.

El cuchillo comienza a trabajar para separar el cuerpo del caparazón. La visión es de quirófano. Cuánto tiene una tortuga dentro, cuanto...es como una fabrica de elementos y miembros orgánicos y liquidos desparramados que un día sirvieron, entre todos ellos, para dirigirla misteriosamente, por miles de kilometros, a la misma playa dónde había nacido; y ahora, el destino, la había llevado a otra playa: la de su muerte.

La vieja sentada va distribuyendo las partes de la caguama. Pone en los cacerolas que han traído las partes que se van cortando. La cabeza y las extremidades se ponen a un lado. Después llegan otras mujeres y se las llevan.

Un circulo de perros, mantenidos a raya con suaves golpes,  aguardan su turno. Parecen estar educados para tal espera porque no hay desorden. De vez en cuando el cirujano de la operación les va tirando partes que no se comen y los caninos las devoran con frenesí. Al final los perros se beben toda la sangre que le han puesto en una especie de cartón para que la arena no la absorva y se quede hecha liquido consumible. La imagines no son aptas para los ciudadanos de la civilización vegetariana.

Todo cuerpo despedazado es la cermonia mas despiritualizante del mundo porque es de un materialismo exarcerbante. Es hacernos ver nuestra ignea animaniladad,
nuestro corpus, organos internos, visceras, sangre, carcova de carne y huesos que un día perecerá descuartizada por los cuchillos del tiempo; todo en un paquete completo de dónde no podemos escapar.

Busque el alma de la caguama y no la pude encontrar. Al igual que la nuestra, el día que también, cuándo nos desmembre la muerte, nadie la podrá hallar.

Vuelvo al coche y me tumbo pensando en aquella pobre tortuga que luchó en las redes hasta que ya no pudo mas, hasta que, de pronto, quedó convertida en comida para una fiesta de pubertad, sangre con sangre, vida con muerte, la dicotonomia central del ying-yang.

Y también me quedo pensando que el antiguo animismo --hoy son "protestantes"...que barbaridad-- de la cosmogonia  comcaac, en el cual se le dá ánima, espíritu, al cosmos circundante para poderlo asi entender y dominar. No es mas que un subconsciente balancín operativo para contrarrestar la tremenda materialidad que implica esta luchadora existencia de tener que enfrentarse todos los días con resolver el problema de qué comer en un universo dónde la Naturaleza nunca es aliada en ésta vital función y necesidad, y de ahí el reverso de ésta medalla de la Realidad con darle espíritus a la materialidad del mundo que nos circunda para vestirlo con un ropaje que nos ayude a extraerle el sustento que de él tenemos que sacar.

Tal vez, viendo el descuartizamiento de la caguama, la espiritualidad no sea mas que un truco que los humanos nos hemos montado para poder descuartizar a las criaturas que nos hacen falta para mantener, sin culpa, nuestras vidas, nuestra telúrica corporiedad.
El momento del presente histórico de la Humanidad confirma ésta hipótesis con toda claridad.

Al atardecer, cogo mi silla y me siento en la orilla del mar.
El espectáculo es grandioso.
Todo esta calmado.
Las aguas,
los perros,
las aves,
la Naturaleza,
y los seremos humanos.

Es como si todo,
cansado del día,
del sol,
del calor,
y de los vientos que han soplado,
se asentara en el fondo de la vasija del tiempo
y se nivelara con sus opuestos
en un nirvana quieto y sosegado.

Una acuarela nímbica se recorta sobre las montañas
y sobre todas las caguamanas que, a diario,
en todas las playas del mundo, descuartizamos.

La Naturaleza y la Casa del ser humano,
que dos antorchas tan distintas
de luces, sombras y luchas,
que por tantísimo tiempo tratamos
a ellas de ensamblarnos,
ahora, al naranja y rojo del tardecer,
se hacen unísonas y sin preámbulos.

Pero ahora, en aquel poblado comcaac,
después de siglos de luchas,
persecuciones, Infiernillos y pasos
que recorrieron todos los paisajes
de mares, desiertos y llanos,
dónde lo permanente de la impermanencia
empujaba al nomadismo consuetudinario,
y dónde ahora, por fín,
se había obtenido un lugar propio y sagrado,
...unos, en el poder, lo tenían todo
al costo de la pobreza de los demas:
el mismo sistema de desigualdades de los de afuera
estaba ahora establecido dentro.

Y yo podía hacer dos cosas
que estaban distantes a merced
de un esencial angulo:
o mirar y embeberme
en la mágica policromia del ocaso,
o girar la cabeza ciento ochenta grados
y ver las chozas de indigencia y penuria
que, a  mi espalda, aguardaban
distintios destinos y resultados.

Tal vez en lo permanente de la impermanencia
de éste pueblo nomada que un día,
en clanes bien organizados,
recorría éstas tierras y éstos espacios,
radique la clave para que su futúro cambie
éste esencial ángulo
cuándo en las elecciones de Enero del 2014
se desbanque del poder a esa élite
que se niega a girar esos ciento ochenta grados
para mirar esa nímbica acuarela de Justicia
que es la misma que hora yo sueño
con ver en éste extraordinario ocaso...


PD:
Al día siguiente, en mi última noche en Punta Chueca, de madrugada, alguíen abre la puerta de mi coche --esa fue la unica noche que no la cerre--, me roba algo y sale corriendo como alma que lleva el diablo. Le grito desaforado por la suprema violación de haber sido asaltado.

Después recapacito sobre aquel pobre desgraciado
que, en su ángulo esencial, le tocó vivir y mirar
tan sólo las chozas de indigencia y penuria,
y que, en aquel atardecer,
estaban a mi espalda cuándo me extasiaba
en aquel maravilloso ocaso dónde,
hacíendo envoltura con estruendo dentro del agua
de mis pensamientos,
sentí que ya el viento no tenía potestad sobre mi.
Y en medio de éste estruendo desaparezco...

 
...Yahoani xepee ipot áno
Isoj itaá 
Yahoani he miinoj itaá
Xepee ipot áno miinoj
Hai hisoj iymeyli xepee ipot
Áno miinoj  itaá.


                                                       
                                

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