UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' " Manuel Freytas -- "LA SITUACION DEL CAPITALISMO HOY EN DIA NO ES SOLAMENTE UNA CUESTION DE CRISIS ECONOMICA Y POLITICA, SINO UNA CATASTROFE DE LA ESENCIA HUMANA QUE CONDENA CADA REFORMA ECONOMICA Y POLITICA A LA FUTILIDAD E INCONDICIONALMENTE DEMANDA UNA REVOLUCION TOTAL" Herbert Marcuse, 1932



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Thursday, January 21, 2010

"LITTEL BOY" AND "FAT MAN": HIROSHIMA Y NAGASAKY




A la bomba atómica que el Omnis Imperium
lanzó sobre la población
urbana indefensa de Hiroshima,
la llamaron:  "Little Boy", 'Muchacho Pequeño'.

A la otra bomba atómica (de plutonium)
que tiraron sobre la población
urbana e indefensa de Nagasaky,
tres días después
(¡¿no pudieron esperar a que se rindieran con la primera?!),
le pusieron: "Fat Man", 'Hombre Gordo'.

Hoy el mundo parece haberse olvidado
del 'Muchacho Pequeño' y del 'Hombre Gordo',
que, como dos personajes de un cuento escalofríante
producido por una Monstruosa Mente,
parece ser que han desaparecido
del consciente y subconsciente colectivo.

Es un olvido extraño,
una rara falta de memoria
en una sociedad tan sensible al terrorismo,
tan opuesta a la violencia,
tan fiel al Orden,
tan apegada a la Ley.

Pero nosotros sí lo recordamos.
Japón lo recuerda.
Los hombres sensibles lo recuerdan.
Es bueno recordar,
es condición 'sine qua num' de saber.
Por eso no dejan saber,
para no recordar,
para no saber lo que ha pasado,
para no saber lo que pasa.

Así, si algún día al Omnis Imperium
le hace falta llamar
al 'Muchacho Pequeño' y al 'Hombre Gordo'
para que traígan de nuevo
la temperatura del Sol sobre la Tierra
...para ese entonces ya,
absolutamente,
no sabremos lo que ha pasado
ni lo que pasa porque nuestra memoria
estará completamente calcinada.

CON EL AGUA AL CUELLO




Con el agua al cuello.
Gota a gota,
fué callendo el agua.
Al pricipio fue una lluvia fina.
Imperceptible.
Desapercibida.
Augurios de corrientes hundídas.
El tiempo amolda,
la costumbre paraliza.
Poco a poco,
del 'homo' al 'sapiens',
lluvia fina.
Cuando el agua estuvo en los pìes aún no se sentía.
Gota a gota,
siluetas hidrahúlicas diluídas.
Pero la marea fué subiendo.
Ya en la cintura,
voces de alarma fumigaron valles,
ecos, lejanías;
habría que hacer algo.
Había que hacer algo urgentemente.
Jaculatorias, invocaciones,
jáculos de shamanes
lanzados en rituales y ordalías,
plegarías y sacrificios a los dioses,
todo valía. Pero nada escuchaba.
El Viento, el Cosmos no oían.
Los sabios aconsejaron parar,
parar y dar la vuelta atrás
para encontrar otra salida.
Pero ya estaban cerradas las cortinas.
Y la lluvia, intensamente, caía.
Consciente del drama,
la Luz se filtraba por rendíjas y celosías
tamizada de eclípses,
de premoniciones sombrías.
El tiempo amolda,
la costumbre paraliza.
Gota a gota,
con el tiempo,
se fué perdiendo la memoria,
lo que se sabía,
y nadie se atrevió a preguntar
que había pasado,
porque el agua maldita subía.
Porque ya estaba en el cuello,
en la garganta,
en las cuerdas vocales,
que comenzaron a emitir sonidos extraños,
a hablar lenguas que nadie entendían,
y en la Babel del momento,
se pidió ayuda,
y nadie acudía.
Ahora eran 'homo sapiens',
naufragos, a la deriva.
Eran una anomalía.
Porque estaban separados de la Naturaleza,
y, al mismo, con el agua al cuello,
afuera de ella, sobrevivían.
Pero tuvieron que crear mitos y cultura,
cuentos, leyendas,
engaños, religiones, filosofias...
y nada les servía,
porque el agua subía y subía.
Y con la inteligencia crecida
construyeron, bajo los pies,
plataformas para ganar altura,
para evitar ahogarse un día.
Y a las plataformas le llamaron Progreso,
Civilización, ventura, dicha.
Y aún siguen con el agua al cuello.
Y todo es normal, natural,
el exceso de agua,
sus creencias, sus valores, sus guías.
El tiempo amolda,
la costumbre paraliza.
Y, al final,

el Tabú fué el agua al cuello,
la lluvia,
que, gota a gota,
con el tiempo,
inundo todas las galerías.

Blog Archive