UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' " Manuel Freytas -- "LA SITUACION DEL CAPITALISMO HOY EN DIA NO ES SOLAMENTE UNA CUESTION DE CRISIS ECONOMICA Y POLITICA, SINO UNA CATASTROFE DE LA ESENCIA HUMANA QUE CONDENA CADA REFORMA ECONOMICA Y POLITICA A LA FUTILIDAD E INCONDICIONALMENTE DEMANDA UNA REVOLUCION TOTAL" Herbert Marcuse, 1932



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Tuesday, January 26, 2010

LA MUERTE





Platon:
La filosofía es una meditación de la muerte.


Ciceron:
Toda vida filosófica es una commentatio mortis.


Santayana:
Una buena manera de probar el calibre de una filosofía es preguntar lo que piensa acerca de la muerte.


Heidegger:
El ser para la muerte. La muerte pertenece al ser del Ser-ahí, por lo tanto es necesario, según Heidegger, demostrar cómo en este fenómeno se revela la existencia, la efectividad y la deyección del “ser-ahí”. El ser para la muerte se revela inmediatamente como posibilidad en su temporalidad porque es esta la que le da sentido a esa 'posibilidad'


Georg Simmel:
La muerte no es importante de 'per se', es que sin ella nada seria importante.


Ferrater Mora:
Las dos «direcciones»
Si hay «elementos últimos» que no cambian, entonces no cesan. Pero si no cambian ni cesan, entonces no existen. He aquí la tesis capital de esta sección: la equiparación de realidad con cesabilidad, o posibilidad de cesación.
Esto no quiere decir que todas las realidades naturales posean la misma forma de cesabilidad. Ciertas partículas se transforman en otras; de estados considerados «materiales» puede pasarse a otros descritos como «energéticos», y viceversa, etc. En el curso de estos cambios y transformaciones, que son a la vez cesaciones de una estructura o, si se quiere, de un estado para dar origen a otra estructura, 0 estado, ciertos elementos pueden ser más persistentes -más «perdurables»- que otros.

Ciertos cambios de posición espacial de los elementos dentro de una estructura pueden ser muy importantes para las transformaciones a que ésta pueda ser sometida, mientras que otros cambios, asimismo de naturaleza espacial, afectan a la estructura solo mínimamente.
¿Cabe equiparar realidad, o existencia, con cesabilidad? La respuesta es afirmativa. He aquí la primera de cinco proposiciones al respecto:


1.
Ser real (o existir) es ser cesable
¿Quiere esto decir que todas las cosas en la Naturaleza exhiben el mismo grado de cesabilidad? (¿0 que dejan de ser del mismo modo y en la misma medida?) La respuesta es negativa, como se ve en la proposición:


2.
Hay varios grados de cesabilidad, desde la pura y simple terminación de la existencia hasta lo que se entiende por «muerte».
A primera vista, las proposiciones 1 y 2 no encajan mutuamente. En todo caso, ofrecen una dificultad mayúscula: si, por un lado, ser real es ser cesable y, por el otro, se admiten grados de cesabilidad, habrá que concluir que «unas cosas» existen «más», o son más «reales» (por ser más cesables), que otras, y viceversa.
Evidentemente, esto sería absurdo.

Para hacer frente a esta dificultad, propongo lo siguiente: Primero, estimo que no hay lugar a admitir «grados de existencia» del Mismo modo que se admiten, o en el mismo sentido en que se admiten, grados de color o de temperatura. No tiene sentido, pues, decir que algo existe «más» o «menos». Ni siquiera cuando algo es realmente Posible y hasta altamente probable existe antes de actualizarse su Posibilidad. Segundo, nada cesa «más» o «menos» como si la cesación pudiera medirse y cuantificarse. En este sentido, la noción de cesación es tan unívoca como la de existencia. Por tanto, por 'grados de cesabilidad' hay que entender otra cosa.

Propongo que sea lo menor o mayor indeterminación con respecto a la duración posible, o a la posible permanencia, de aquello de que se trate. Con el fin de- evitar problemas enojosos, que, por el momento, además, no han sido aún completamente dilucidados, haré caso omiso del hecho, de que el universo haya podido tener un origen (posiblemente con el tiempo) y de que las condiciones reinantes al comienzo, o durante los llamados «los tres primeros minutos», hayan sido tan distintas de las que conocemos, que no valgan para ellas los esquemas ontológicos aquí presentados -como pudieran muy bien no valer tampoco las mismas leyes físicas que rigen el universo en nuestro presente momento. Una vez admitida esta restricción, cabe hacer una serie de afirmaciones relativas a la «duración», «permanencia» o «cesabilidad» de las «cosas» o «entidades» que hay en el mundo.

En las condiciones actuales conocidas, un electrón puede seguir siendo el mismo electrón durante cinco mil millones de años o durante un trillonésimo de segundo. El tiempo de duración de un sistema solar del tipo del nuestro es menos azaroso, en parte porque se trata de un objeto mucho más complejo -al fin y al cabo es una abrumadora estructura compuesta de muy diversos tipos de elementos en enormes cantidades- y en parte también porque tiene un «desenvolvimiento» -el que va, por ejemplo, de la nebulosa a la formación de planetas, satélites , etc. De todos modos, se trata de una duración relativamente poco definida y precisa. Una cordillera o un sistema fluvial en nuestro globo pueden durar más o menos, dependiendo de muy variados factores, que incluyen su posición en la geología del planeta y su relación con otros procesos geológicos. Pero la duración de una cordillera en nuestro globo está de una cordillera en nuestro globo está posiblemente más determinada y circunscrita que la de un sistema solar en virtud de su posición en la geología del planeta: algunas cordilleras pueden desaparecer bruscamente, en una gran convulsión geológica, y otras ir dejando de existir en cuanto cordilleras en virtud de, entre otras causas, las erosiones, pero no es absurdo hablar de «la vida (la duración) de una cordillera». Un organismo biológico -en todo caso, uno multicelular- está mucho más confinado temporalmente que cualquier otra realidad no orgánica. Su «ciclo vital» no puede extenderse indefinidamente o, en todo caso, arbitrariamente. Los organismos biológicos tienen, ya propiamente, una «vida» y están por ello sometidos a una «muerte».

La cesación configura un organismo biológico de un modo mucho más determinado que las realidades inorgánicas. Esta configuración por la cesación alcanza su máximo en el ser humano —y puede alcanzarla en cualquier especie capaz de objetivarse mediante productos culturales. Por eso se puede hablar aquí, ya más propiamente, de «una vida» -y de «una muerte»-. En suma, «cesar más o menos, es decir, exhibir un grado, todo lo flexible que se quiera, de cesabilidad» es aproximadamente lo mismo que «estar más o menos precisamente condicionado (en virtud de la propia estructura y de su posición y función en el mundo) para cesar». A la luz de lo dicho, siento otras dos proposiciones:


3.
La cesabilidad mínima es la de las realidades inorgánicas


4.
La cesabilidad máxima es la de los seres humanos.
Buena parte de la presente obra está destinada a aclarar, y a ilustrar, estas dos proposiciones. Concluiré con ésta:


5.
Si, para simplificar, se llama «mortal» a «ser cesable», cabe concluir que cada uno de los niveles -en orden de posible emergencia- de «la realidad» es analizable en virtud de su situación ontológica dentro de un continuo -el «continuo de todo lo que hay» caracterizado por uno, o, más pares de tendencias opuestas (y complementarias). El par de tendencias dilucidado a lo largo de esta obra está constituido por los dos siguientes opuestos (y complementarios) polos: la tendencia que va de «lo menos mortal» a «lo más mortal» y la tendencia que recorre el camino inverso.


Camus:
«No conozco nada más absurdo que morir en un accidente de auto», dijo Albert Camus en referencia a la reciente pérdida de Fausto Coppi, el histórico ciclista. Al día siguiente, 4 de enero de 1960, el propio Camus, el filosofo del absurdo, moria sobre el asfalto de la nacional 5, cerca de La Chapelle Champigny, en un accidente de coche.
“Lo absurdo impone la muerte, es preciso dar a este problema prioridad sobre los otros, al margen de todos los métodos de pensamiento y de los juegos del espíritu desinteresado”.
Dijo Camus en Le Myth de Sisiphe




Derrida:
"...No. Nunca he aprendido a vivir...Aprender a vivir deberia significar aprender a morir, a tener en cuenta, para aceptarla, la mortalidad absoluta, sin salutacion, ni resurección, ni rendición, ni para uno mismo ni para el otro. Después de Platon se trata de la gran interpretacion filosófica (injoction) :
 filosofar es aprender a morir




Hegel:
En la Dialéctica de Hegel la Muerte toma un rumbo muy interesante, el mas inteligente y profundo:


"Decir que el Hombre es un Individuo libre o histórico, significa que "aparece" (erscheint) en su existencia empírica (Dasein) como una entidad dialéctica, y, por consiguiente, es dialéctico tanto en su realidad objetiya (Wirklichkeif) como en su ser mismo (Sein"), vale decir (y es equivalente) que el Hom­bre es~y~existe en la medida en que se suprime dialéctica­mente, o lo que es igual, que se conserva y se sublima...


...Decir que el Hombre es dialéctico, no solo es decir que es individual, libre e histórico, sino también afirmar que es esencialmete finito.
Mas la finiud radical del ser y de la realidad "aparecen" en el plano "fenomenológico" humano como algo que se llama Muerte.


Por consiguiente, decir que el Hombre se "revela" como Individuo libre histórico (o cómo " Personalidad") y que "aparece" como esencial mente mortal en el sentido estricto del término, es expresar de manera diferente una sola y misma cosa: un individuo libre-historico es necesariamente mortal, y un ser verdaderamente mortal es siempre un individuo libre e historico.


Para quitarle a este aserto su aspecto paradojico, es menester decir cuanto antes que para Hege la muerte humana es esencialmente distinta a la finitud de los seres puramente naturales.


La muerte es una finitud dialectica.
El ser dialectico, es decir, el Hombre, es el unico ser mortal en sentido nato. La muerte de un ser humano difiere esencialmente del "fin" de un animal o de una planta, asi como de la "desaparicion" de una cosa por simple desgaste.

(Creemos que tambien difiere esencialmente de un animal en cuanto a la potencialidad del hombre de, conscientemente, 'auto-ordenarsela', es decir, 'elejirla' -en cuanto a tiempo y espacio- él a ella en lugar de ella a él)

Veremos que significa en Hegel ese carácter dialéctico de la Muerte humana. Por otra parte, ya sabemos que la "con-servacion y sublimacion" que comporta nada tiene que ver con la supervivencia, pues sabemos que el ser dialectico es necesariamente finito o mortal.
 Si el Hombre, segun Hegel, solo puede ser en verdad humano porque debe y puede morir, no muere para resucitar ni para vivir en otro Mundo que no sea el Mundo natural donde nace y crea por la Accion su propio Mundo histórico.

De manera general, la introducción de la noción de la
Muerte no modifica en nada la descripción hegeliana de la Dialéctica que ya conocemos.


En resumen, decir que el Hombre es mortal (en el sentido en que es consciente de su muerte, que puede alcanzarla voluntariamente o "negarla" en un mito de inmortalidad), es sostener lo mismo que cuando se afirma que el Hombre es una Totalidad o una entidad dialéctica: la Totalidad aparece siempre como un individuo libre e historico que necesariamente es mortal, y el ser en verdad mortal es por fuerza un individuo libre e historico, que es y existe como una Totalidad o entidad dialectica.


Pero se trata de ver algo mas de cerca el por qué es asi.
En principio es evidente que un ser dialectico o "total" no puede ser sino finito o mortal. En efecto, no hay por definicion Dialectica y por tanto Totalidad sino donde hay Negatividad. Pero la Negatividad en estado aislado es la Nada pura. Su "sintesis" con la Identidad o el Ser dado (Sein) solo puede ser una penetracion de la Nada en el Ser, es decir, un aniquilamiento de este ultimo o un aniquilamiento de la Nada en él.


Mas el Ser sólo se aniquila en el Tiempo y la Nada se aniquila en el Ser en tanto que Tiempo.
El Ser Dialectico Total (es decir, el 'Espiritu' en la "Fenomenologia del Espiritu", o la 'Vida' en la terminologia del joven Hegel) es pues necesariamente temporal: 'es el Tiempo realizado', o si se quiere, 'materializado'; es decir, un tiempo que dura ( en el Ser o en el Espacio).
Pero durar es tener necesariamente un comienzo y un fin (en el Tiempo) que "aparecen" como nacimiento y muerte.


Un ser dialectico o Total, en efecto, es siempre mortal, por lo menos en el sentido que su existencia empirica es finita o limitada en y por el Tiempo.


Pero la Muerte "dialectica" es mas que un simple final o limite impuesto desde afuera. Si la Muerte es una "aparicion" de la Negatividad, la libertad como sabemos, es otra de sus formas. La Muerte y la Libertad no son pues sino dos aspectos ("fenomenologicos") de una sola y misma cosa, de modo que decir '"mortal" es decir "libre" y a la inversa..."


("La Dialectica de lo Real y la Idea de la Muerte en Hegel",  A. Kojeve)


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Como dijimos: nos parece interesantísimo.
Interesantísimo en cuánto que, epistemológicamente, ontológicamente, fenomenológicaqmente, argumentativamente, filosoficamente no digamos...el 'juego de abalorios' dialéctico que nos presenta Hegel es, simplemente, brillante. Con razón se gano por meritos propios el llegar a ser uno de los pensadores mas brillantes de la humanidad.
Los ultimos parrafos de Kojeve son calibrados con exactitud perinclita. Merece la pena repetirlos:


"Pero la Muerte "dialectica" es mas que un simple final o limite impuesto desde afuera. Si la Muerte es una "aparicion" de la Negatividad, la libertad como sabemos, es otra de sus formas. La Muerte y la Libertad no son pues sino dos aspectos ("fenomenologicos") de una sola y misma cosa, de modo que decir '"mortal" es decir "libre" y a la inversa..."




Al estalecerse que la muerte "es más que un simple final impuesto desde afuera", se la contiene, se la despoja de autonomia e independencia y el hombre, asi, pierde impotencia porque deja de ser marioneta total de ella. Aunque es verdad que con la Muerte 'aparece' la Negatividad (lo que nos niega, lo que nos suprime), tambien es verdad que esa misma Negatividad, es, a su vez, digamos, 'anti-Muerte', en cuanto que es otra expresion de la Libertad. Y ahora llega lo puramente genial:  "La Muerte y la Libertad no son pues sino dos aspectos ("fenomenologicos") de una sola y misma cosa, de modo que decir 'mortal' es decir 'libre' y a la inversa..."


¡¡¡La Muerte es la que le da al hombre su Libertad!!!.
Y es verdad.
Sin ella el hombre no podria ser libre porque quedaria sentenciado a no-morir,  a mantener infinitamente su ser, su 'Sein', por lo tanto quedaria condenado a no poder ser un ser dialectico, finito, mortal, que es, precisamente, lo que le proporciona su Negatividad, su Libertad.


Y que es para Hegel la Libertad no consiste en elejir entre disponibles datos, entre bifurcaciones o brazos; la Libertad para Hegel es la Negacion de lo Dado...en la misma medida que la Muerte, como Negacion, no elije tampoco entre datos sino que Niega, suprime lo Dado. Por esto mismo, para Hegel, el Pensar, el poner en la praxis esa Libertad, es negar lo que nos rodea, lo Dado que enfrentamos.
Y es la Negacion de lo Dado porque, de lo contrario, al quedarse forzado el individuo a seleccionar sobre algo que no ha seleccionado, perderia totalmente su Libertad, su Ser, al quedar asi supeditado 'a priori' a un reglamento que él no ha fabricado.



                                                                Georg W. F. Hegel

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