UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Tuesday, November 17, 2009

HACERLE EL JUEGO AL SISTEMA



Uno de los aspectos sociológicos del existir que siempre me ha intrigado esta sintetizado en ésta pregunta:

¿Qué es hacerle el juego al sistema?

Por 'hacerle el juego al sistema' entendemos, en el presente histórico, que, debido a que el 'fundamentum in re' del régimen está basado en su esencial coartada de "libertad" y "democracia", estas dos mascaras tienen que ser ejercidas empíricamente por las gentes para que el truco pueda funcionar, y no hay otra manera de verificarlas si no se dá un margen teorico de 'libertad' opositora a los disidentes, críticos y combatientes contra el 'satatus quo' imperante.
Esto es tautalógico.
Pero a partir de aquí, el asunto entra en redes y parámetros mas complejos y enrevesados donde las fronteras no son fáciles de delimitar, y de ahí que siempre me haya intrigado éste tema.


Esta presente coyuntura histórica que manufactura el concepto de 'hacerle el juego al sistema', nunca existió con anterioridad tan netamente y tan absolutamente como hoy en día.

Desde el advenimiento de la propiedad privada y, consecuentemente, desde la sociedad divida en antagónicas clases sociales, hubo siempre una clase dominante en el poder cuyos díctums se hacian leyes; no podía conceder ninguna prerrogativa o 'fueros' (los 'fueros' conquistados por los pueblos ibéricos) porque aún la opresión que ejercía sobre el pueblo era, en cierta medida, frágil e insegura (solamente basada en el palo, no habia televisión, control de pensamiento y bombas atómicas), tanto en el plano ideológico como en el politico y económico, en este sentido, las clases domimantes no podían correr el riesgo de ser desplazadas del poder ofreciéndole a las masas avenidas de albedríos que se podrían revertir contra sus propios intereses, en otras palabras: existía la potencialidad real de que fueran desplazadas de sus fortunas y privilegios por un pueblo cansado y frustado al máximo tope de su sufrimiento (que no de su conciencia).
Ello quiere decir que se conjugaba la realidad potencial de cambio, y, precisamente, por eso mismo, no se podían dar ninguna clase de libertades al respecto.

Todo cambió, cualitativamente, a la caída del sistema feudal y la originaia acumulación de capital que introdujeron unos nuevos medios de producción y consumición acompañados de las correspondientes relaciones sociales que exigían ésta fase histórica. Y después de un lapsus de tiempo (que Marx analizó brillantemente en su 'Acumulacion Originaria de Capital), la estructura burgesa se cristalizó con su sistema parlamentario de eleciones y votos, que, si al principio excluyó a los pobres, las minorías y las mujeres, poco a poco, y aqui viene lo significativo, en la proporción que el capitalismo fue fortaleciendo y anclando sus privilegios de clase (forzado, obviamente, por las heroícas luchas reivindicativas de los pueblos contra sus verdugos), ocurrió lo que designaremos por esta metáfora:


En la medida en que el 'arbol capitalista' fue creciendo y sus raíces fueron penetrando más y más dentro de la tierra (en el alma y mente de los hombres), se le fue 'concediendo al viento mas libertad' para que incrementara su velocidad; y hasta se llegó al punto actual de decirle al 'viento', a las gentes:


"Podeis soplar a vuestro placer, soís 'libres', soís el 'free world', 'soís humanos, teneís derechos humanos': podeís decir, opinar, criticar, manifestar y exponer lo que querais".
 Incluso, en el sumum de la desfachatez y el cinismo, nos dicen cada cuatro años:
 "Podeis elegir a vuestros gobernantes....que nosotros haremos lo que nos dé la gana... . Esta última parte la callan.
Y continúan con lo que callan:


"...Que nosotros haremos lo que nos dé la gana...lo que tengamos que hacer para defender nuestras ganancias...Incluso llevaremos siempre con alguno de nosotros un 'maletin nuclear', que no está puesto a ninguna clase de elección ni de votos, en el cual, apretando unos botoncitos, al antojo de nuestros intereses, os podremos hacer saltar a todos por los aires, pero, eso sí, soís 'libres' de saltar" o no saltar, ésto os lo dejamos al desígnio de vuestra voluntad...incluso tendremos, en cada rincón y cuadrante de de los aires, de la tierra, del mar y de las profundidades marinas, máquinas de guerra (que nos la pagareís vosotros) con múltiples ojívas nucleares, cada una de ellas con unas exactas coordenadas adónde dirigirse, en caso de que os tengamos que defender del mal, pero ésto no os lo pondremos en las papeletas de las elecciones para que lo podaís votar...porque ello forma parte consubstancial de las profundas raíces que nuestro árbol, The Party, El Capital, que, inamovible ya, se puede permitir, ahora, el lujo de daros la 'democracia institucional' de decir y manifestar lo que os guste mas:
podeís ser disidentes, opositores, críticos, rebeldes, fundar vuestros partidos políticos, revistas, periódicos, hacer películas, 'internets', 'blogs'...podreís construír un mundo a vuestra imagen y semejanza con el que os sintaís satisfechos del deber cumplido...para que asi nos dejeís en paz y podamos hacer lo que mas nos convenga. En resumen: podeis comer de todos los frutos de la 'libertad'...menos el del arbol de 'la ciencia del bien y del mal', es decir: la lucha armada, ésta si que no la podeís ni pensar: ésto está reservado tan sólo para nosotros; por eso, los bombarderos, los porta-aviones, los tanques, los misiles, las bombas atomicas, los ejercitos de mercenarios, la policia, las carceles, los servicios de inteligencia, etc., en una palabra, los autenticos medios de la guerra con la que os tenemos que subyugar, que es la continuacion de la política por otros medios, esto se constituye en nuestra prerrogativa esencial que tampoco se la puede llevar a ninguna clase de elecciones democráticas en las que podriaís participar, porque sabed que el que tiene la fuerza es el que siempre lleva razón, el que hace la historia, y vosotros soís tan sólo los que la padeceís; por eso a vosotros no se os puede dar la fuerza, tan sólo se os puede dar las papeletas para que escribaís en ella, con toda libertad, el nombre que queraís...y os lo permitimos porque ello no cambiará ni un ápice vuestros destinos"

El corolario de la colosal estafa es muy simple:
-La libertad burguesa surge y se agranda, históricamente, en la medida que su inutilidad -para cambiar al sistema- cada vez se hace mas patente, en la proporción que cada vez conlleva menos posibilidades y probabilidades reales de afectar de ninguna manera fundamental al mismo regimen que la permite y la acepta.

Surge, así, en la Historia Universal, básicamente, dos nuevas metaclases sociales, dos bloques 'sui generis' que abarcan a los explotados y explotadores contestarios en una correlación de fuerzas orwellianas nunca vista con anterioridad:
-Por un lado, una disidencia condenada a usar la vía que el mismo régimen al que combate le ofrece y necesita para mantenerse a flote ideológico y operacional:
es 'la libertad de expresión' y los 'derechos humanos': el Caballo de Troya con el que penetran en la plaza sitiada para conquistarla.

A la dictadura capitalista, para probar su 'democrática' estructura (la que camufla su fraude), le hace falta gentes que, al pronunciarse contra ella, puedan verificar empíricamente que 'somos libres', y, naturalmente, aparte del aparente 'daño' que ello pueda conllevar para los intereses oligárquicos, ello le benefia al régimen en el sentido de que 'le hace el juego al sistema', como decíamos al principio, aunque su manifiesto fín y propósito sean todo lo contrario, pero, dialécticamente, en el terreno practico, el 'satus quo', con ello, puede sacar a la luz pública la axiomática evidencia de su cacareado "Estado de Derecho"...Un estado en el que los de abajo caminan todos jorobados.

O sea, paradojicamente (y esta es una de las grandes contradicciones internas con la que el sistema tiene que lidiar) el régimen está condenado a "afirmarse en su negación": su auto-afirmacion -su reason d'etre- depende de los que lo niegan, porque sin ellos no se podría mantener la Gran Coartada en la que se sustenta el "free world".

Llegamos así a un tremendo cogollo ¿epistemológico?, y es:
¿Que fronteras delimitan y deciden lo que es hacerle el juego al sistema y lo que no lo es?.
Dos opciones esenciales nos alumbraran el camino:
-O se sucumbe en la conformodidad
-O se decide por pelear usufructuando los medios de 'derechos y libertades' que nos dan.


Si optamos por lo primero, ello no entra en el esquema que aqui tratamos porque nos convertimos en "particeps criminis", complices en crimen.
Si optamos por lo segundo, se quiera o no, dialécticamente, "le hacemos el juego al sistema" porque nos convertimos en figuras indispensables para su existencia que debe probar, con nuestras posiciones opositoras, que existe la 'libertad': se cae, asi, en el 'boomerang' de la trampa que nos tienden.


Entonces....¿Que hacer?.
Hemos llegado a un callejón sin salida: si nos conformamos, apologéticos -en pasividad- del régimen, caémos en ser complices de sus estafas y fechorias; y si luchamos contra él, 'le hacemos el  juego'.... ¿entonces?

Hemos entrado en el subsiguiente y último escalón de ésta espiral que hemos venido desarrollando, y sólo podemos terminar con dos preguntas:
-¿Qué se nos permite hacer?
-¿Qué se nos impide hacer?.
(Es lo mismo que decir que todo lo que prohiben los 'Diez Mandamientos de la Ley de Dios', es, precisamente, lo que los hombres y mujeres quieren realmente hacer. Y por eso mismo se les prohíbe: para controlarlos y sojuzgarlos a los intereses reinantes de la sociedad que promueve y dictamina esos 'Diez Mandamientos')


Ya podemos contestar a esas dos peguntas con toda la confianza de saber que hemos ganado la batalla contra la subjetividad:
-Lo que se nos permite hacer no está prohibido porque, primero, sera la prueba que necesita la dictadura, The Party actual, para demostrar (la falacia de marras de) que hay 'libertad', y, segundo, porque, fundamentalmente, no afectará en absoluto al régimen contra el cual va dirigido lo que se diga o se haga. (O, al menos, podrá sobrevivir indemne a ello)
Esto, se quiera o no, nos guste o no, es "hacerle el juego al sistema", aunque no implique tal intención de 'per se'.
-Lo que se nos impiden hacer (en el sentido político y coherente de llevar a cabo la lucha por la justicia -con sus auténticas armas'-, no en el hecho de convertirse uno en un criminal en serie), lo que realmente el régimen teme que hagamos porque ello sí que podría afectar los intereses de la plutocracia en el poder, y, primordialmente, porque ello podría ser "un buen ejemplo" a ser seguido por otros, es, precisamente, lo que lleva en sí mísmo la potencialidad real de poder 'darle la vuelta a la tortilla' que nos hacen tragar, o, mas intermediariamente, lo que podría concienzar efectivamente a lograr tal fín, y, precisamente, por ello esta censurado, por ello se hace delito.
O sea, lo anatemizado es lo que generalmente funciona. En el estrícto plano de la lucha política, dentro de un sistema basado en la explotación del hombre por el hombre, la moraleja es bastante nítida: díme lo que se porohíbe y te diré lo que hay que hacer. La veracidad del aforismo esta entroncada, casi ontológicamente, en las mas puras raíces históricas de la lucha de clases.
Respecto a lo que permiten, ya está dicho, todos lo sabemos, no hay que volverlo a describir.


Ahora.
¿Qué erradican, que excomulgan?
Respuesta: la lucha armada
¿En qué consiste la lucha armada que erradican como pecado mortal?
Hay muchas, muchas clases de armas aparte de las típicas del arsenal castrense que el amo vigila y guarda. Hay muchas clases de armas, que, bajo tácticas y estrategias circunstancialmente determinadas, pueden llevar a cabo la guerra que está inmanentemente anclada en lo que se nos impide hacer para que no cambie nada. Esto es "no hacerle el juego al sistema": romper 'los mandamienos' por los que nos regulan y nos neutralizan para que nuestros dichos y acciones no valgan nada.


Porque la explotación del hombre por el hombre, bajo la desnuda esclavitud o bajo la esclavitud maquillada de la "democracia", no puede funcionar sin que se dé bajo un estado de guerra, solapada, tácita, admitida, rechada o negada.
Vivimos bajo un estado de guerra sin plena conciencia de ello. Las estadísticas de la distribución de las riquezas, en manos de una pleyade de parásitos y vampíros, individuos y familias sagradas, que produce el trabajo humano en la Tierra está al alcance de cualquiera interesado en saber los concretos números al respecto que la avalan, y el primer corolario que se deduce de ello es que, sin estar en un contínuum estado de guerra, tal monstruosidad equitativa, etica, moral y estetica, sería imposible el mantenerla y perpetuarla. Esto está más claro que el agua.


En ésta guerra, en síntesis, que es tremendamente escalofríante y radical, hay, también, radicalmente, y en esencia, dos bandos:
-Los que le hacen el juego al sistema obedeciendo los medios que la dictadura capitalista les ofrece para mantenerse dentro de la 'legalidad' impuesta por 'los que cortabn el bacalao', dentro de las cadenas y collares que nos han impuesto para inutilizarnos
-Y los que, desobedeciendo esas 'leyes' y 'dictums' que se deben cumplir y respetar, se han negado, desde sus diferentes coyunturas, a participar en este "juego democrático" y han decidido entrar en batalla, como guerreros, asumiendo los inconmensurables riesgos inmanentes en ello.
Todos sabemos las etiquetas y san benitos que éstos últimos reciben al respecto.


En "Dialectica de la Iluminacion", Max Horkheimer y Theodor W. Adorno dicen: "La conclusión sacada por los conservadores de que el terror y la civilización son inseparables, está muy bien fundada (....) La cultura se ha desarrollado bajo la sombra del verdugo (....) No se puede abolir el terror y mantener la civilización. Suavizar lo primero es desintegrar lo segundo".
Esto fue dicho hace mas de medio siglo. Hoy, ese terror ha brutalizado aun mucho más las 'reglas del juego', y, por eso mismo, la cósmetica que lo disfraza ha aumentado y se ha sofisticado en la misma medida. Albert Camus, en su introdución a su famoso libro, "El Rebelde",  lo corroboró:
"Vivimos en una era de premeditación y del crimen perfecto. Nuestros criminales no son niños desbalidos que suplican excusas por sus crimenes. Al contrario, son adultos con perfectas coartadas: una filosofía que puede ser usada para justificar cualquier propósito y fín, aún el de transformar a criminales en jueces....Una vez el crimen fué un solitario grito de protesta; hoy es tan universal como la ciencia; ayer se lo llevaba a juicio, hoy es el crimen el que determina las leyes".


Un terror y un crimen al que ya no podemos 'seguir haciéndole el juego', sino la guerra, y en la que, un día, nos tendremos que decidir por que bando estamos en ella con las mismas palabras evangélicas que Cristo nos dejó aquí, en ésta tierra:
"No creaís que he venido a traer la paz; no he venido a traer la paz, sino la guerra".
"Nadie puede ser esclavo de dos señores; porque, o aborrecerá al uno y amará al otro, o sera adícto al primero y mirará con desden al segundo. No podeís servir a Dios y al dinero".
Dijo Holderling (en "Patmos") que, "dónde hay peligro también crece la salvación". Terminemos con un consuelo: esperemos que éste sea nuestro caso.

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