UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...

UNO, DOS, TRES, CUATRO, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, NUEVE, DIEZ...
"EL CAPITALISMO NO ES NADA MÁS QUE UNA EMPRESA DE LADRONES COMUNES DISFRAZADA DE 'CIVILIZACION' QUE EXTENDIÓ, IMPERIALÍSTICAMENTE, A ESCALA GLOBAL, UN 'SISTEMA' (ECONÓMICO, POLÍTICO, IDEOLÓGICO Y SOCIAL) PARA LEGALIZAR Y LEGITIMAR CON LEYES UN ROBO MASIVO Y PLANETARIO DEL TRABAJO SOCIAL Y DE LOS RECURSOS NATURALES, ENMASCARADO DE 'ECONOMÍA MUNDIAL' ". Manuel Freytas



"UN SISTEMA ECONÓMICO CRUEL


AL QUE PRONTO HABRÁ

QUE CORTARLE EL CUELLO"

¡ QUÉ GRAN VERDAD !
PORQUE FUÉ ESE MISMO
SISTEMA ECONÓMICO CRUEL,
PRECISAMENTE,
¡ EL QUE LE CORTÓ EL CUELLO A ÉL !


Tuesday, September 22, 2009

LUIS CERNUDA


                                             
                        

a un poeta vivo,
a un poeta muerto.

"el mayor pecado del hombre es haber nacido",
fue el guillotinazo (de cabezas cortadas)
que dejo don pedro calderon de la barca,
y la muerte,
como unica huida de ese pecado,
su profilaxis;
cernuda acarreaba ese mismo 'pecado' calderoniano,
de ahi su sensibilidad
(sin conciencia de pecado no hay sensibilidad);
era una cuesta sisifica donde 'tanatos',
como liberacion,
como victoria sobre el anhelo frustado,
esperaba en la cima de la montan~a al condenado;
por eso su libro, "la realidad y el deseo",
expresa, esencialmente,
su gran 'contradictio in adjecto';
porque en el anda-luz exilado,
'realidad' (su realidad) y 'deseo' (su deseo),
estan en conflicto,
en conflicto sagrado,
vivencial, libidinal, ontologico, humano;
sobre todo en una sociedad inquisitorial
desde cuyo 'panopticon' se vigilan
las 'buenas costumbres' de los presos
que estan amarrados;
y aqui esta cernuda;
pero es agil, inteligente, y domina la palabra;
hay poetas que llegan a la palabra por la poesia,
en el es al reves;
porque para enfrentar al mundo,
para combatir al mundo,
y cuando se lucha (para establecer el deseo),
contra el 'pecado' de haber nacido,
y con la palabra para sublimarlo,
surge la lirica, su excelsa lirica:
poeta vivo, poeta muerto,
y entre estas dos riberas,
cernuda, alado ya, tiende su cuerpo;
cuando en la man~ana
del cinco de noviembre de mil novecientos sesenta y tres,
Paloma Altolaguirre subio a su cuarto,
"estaba tendido en el suelo"...muerto,
entre esas dos riberas,
poeta vivo, poeta muerto.

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Luis Cernuda poseía una visión 'liberadora' sobre la muerte.
Veia a la muerte como satisfacción del deseo, como regreso al estado ancestral de equilibrio donde las contradicciones han llegado a un fin. Y lo formuló claramente en su elegía, a Federico Garcia Lorca, 'A un poeta muerto':
"Para el poeta la muerte es la victoria...Un viento demoníaco le impulsa por la vida"

Sobre ello comenta Philip Silver:
"Este martirio es inevitable porque la vocación del poeta asume el caracter de una maldicion inflijida por el destino, y porque la muerte es su única recompensa".

Yo creo que los tiros vienen por otro lado. Creo que en el poeta, por su sensibilidad, las normales contradicciones del 'homo sapiens' estan multiplicadas y exarcerbadas por un confrontamiento mas brutal entre su ethos y la realidad. Esto no quiere decir que ésta particularidad siempre lleve consigo el camino a sentir la muerte como liberación, pero en los términos especificos de la especial idiosincraia e historia del poeta sevillano...fácilmente le condujo a ello.

Y es que no podía conducirle a otro lugar: a Luis Cernuda le pesaba Luis Cernuda.

Todo depende de nuestra interna 'guerra civil' dónde la muerte, más que el armisticio que es para la mayoria, es una sucesión de batallas que nos abre la conciencia al hecho de que nunca podremos terminar en victoria, por lo tanto, el perder esa guerra, la muerte, aqui, se convierte en victoria, en liberación.

Y es que no podia conducirle a otro lugar: a Luis Cernuda le cansaba Luis Cernuda.

Sísifocansado, Luís sabía que cuantas veces llevase la roca a la cima...volveria a caer de nuevo. Entonces, para él, la muerte no era nada mas que liberarse del castigo.

Y es en ésta metafísica de ontología típica andaluza dónde la muerte ocupa un lugar de diosa, sagrado, divino, atractor, liberador, una especie de religion redentora donde la vida se encuentra al terminar, no al empezar.

LA "COLZA" Y LAS ARMAS BACTEREOLOGICAS DEL IMPERIO EN ESPA~NA: EL PRECIO DE SER COLONIA YANQUI

                                                                             












El dia 1 de mayo de 1981 hace su aparicion oficial una enfermedad, calificada de «nueva y desconocida», que se inicia en la periferia de Madrid y se extiende luego en direccion norte y noroeste. Poste-riormente tambien se registran casos aislados de la misma patologia en el sur y el este de la peninsula. La enfermedad es bautizada ini-cialmente como "neumonia atipica", mas tarde recibe el nombre de «sindrome toxico» y, por fin, queda para la historia, de momento, como «sindrome del aceite de colza». Esta variedad de aceite es la que va a cargar con el sambenito del envenenamiento masivo.

Despues de veinticinco an~os del origen de aquella epidemia, que ha provoco alrededor de mil doscientos muertos y mas de treinta mil enfermos, sigue habiendo polemicas sobre cual fue la causa del desastre. Eso si, ha quedado claro que no fue el aceite de colza el que lo provoco. La Oficina para Europa de la Organizacion Mundial de la Salud emitio un informe en el que reconocia no haber podido reproducir la enfermedad en el laboratorio a partir de las muestras del aceite supuestamente toxico. Pero desde el principio, la tesis de la «colza» no se sostenia. Los datos mas estables apuntaban en una direccion muy distinta.

El propio general Andres Cassinello, en ese momento maximo responsable de los servicios de informacion de la Guardia Civil y persona de confianza de La Moncloa, prohibio expresamente realizar pesquisas sobre el asunto. Pero los hombres del CESID (servicio espanol de inteligencia) si se ponen manos a la obra, y durante cerca de un an~o, un equipo al mando de dos oficiales desmenuza el caso. Su resultado, contenido en un informe de siete folios elevado al director general del centro, el gene­ral Emilio Alonso Manglano, es preocupante: las tesis del aceite no tienen ningun fundamento. Al contrario, existen datos que apuntan hacia un ensayo de guerra quimica como detonante de la epidemia.
Pero este informe nunca llega a ver la luz publica, ni siquiera en el juicio. La cuestion es: por que ese empen~o en culpabilizar al aceite de colza?, que impidio el indagar en otras direcciones y cerrar asi las puertas a investigaciones que apuntan hacia resultados mucho mas convincentes? Una vez mas, la razon de Estado.


Durante el ano 1981 se producen en Espan~a cuatro aconteci-mientos de primera magnitud. El 29 de enero, Adolfo Suarez, pre-sidente del Gobierno, presenta su dimision. Justifica enigmatica-mente esta decision, ante las camaras de TVE, afirmando que actua de esa forma para evitar que, una vez mas, «la democracia en Espa­n~a sea un breve capitulo de su historia. Un mes mas tarde, el 23 de febrero, tiene lugar la intentona golpista encabezada por Milans del Bosch y Tejero con el visto bueno de la embajada norteamericana. Despues, el 1 de mayo, se registra el primer fallecimiento provocado por el sindrome toxico. Y en cuarto lugar, durante el mes de agosto siguiente, el Consejo de Ministros, presidido por Leopoldo Calvo Sotelo, que ha sucedido a Suarez al frente del Gobierno, acuerda el ingreso de Espana en la OTAN. Todos estos acontecimientos estan relacionados entre si.


La enfermedad «nueva y desconocida», calificada inicialmente como «neumonia atipica», toma carta de naturaleza en mayo, pero sus sintomas caracteristicos ya han aparecido anteriormente con ma­yor amplitud, por lo que la Organizacion Mundial de la Salud no tiene mas remedio que reconocer la «posibilidad» de que se hayan dado algunos casos previos en el mes de abril. Mas adelante, las in­vestigaciones de los doctores Francisco Javier Martinez Ruiz y Ma­ria Jesus Clavera permitiran demostrar que en Enero y Febrero se han produjeron algunos ingresos hospitalarios, con cuadros clinicos similares a los del «sindrome», de personas provenientes de la zona de Torrejon de Ardoz. 

Se descubre, ademas, que en la base militar de utilization con-junta de Torrejon se ha desatado una onda epidemica dentro de la zona norteamericana. Testigos presenciales afirman que han llegado aviones hospitales para evacuar a los enfermos a Estados Unidos y a la base alemana de Wiesbaden. Durante los meses siguientes hay un gran movimiento de personal, de modo que la dotacion de la base queda renovada practicamente por complete. Ademas, tambien hay militares espan~oles destinados en la base de Torrejon que han sido hospitalizados. Pero cuando el Tribunal que juzga a los aceiteros pide sus historiales clinicos, el Ejercito se niega a entregarlos, a pesar de que se constata la existencia de unas «encuestas» en Torrejon de Ardoz, la Clinica Sears y el Hospital del Aire. El diario El Pais pu­blica que han sido ingresados, por «neumonia atipica», 105 enfermos en el Hospital del Aire, otros 7 en el Hospital Militar del Generalisimo y 19 en el Hospital Militar Gomez Ulla.


La sospecha de que la base es el origen de la epidemia llega a convocar ante sus puertas varias manifestaciones convocadas por los vecinos de los alrededores, y el alcalde de Torrejon de Ardoz presenta su dimision. La Union Sovietica tambien apunta a la instalacion militar norteamericana como epicentro de un accidente con armamento biologico. La agencia oficial de noticias TASS afirma que "el foco esta en Torrejon" despues de sostener que «las bases del Pentagono, en numerosos casos, constituyen focos de enfermedades endemicas». Ademas, la agencia sovietica sen~ala que «la prensa y la opinion publica tienen el deber de exigir que Estados Unidos demuestre si ha destruido sus reservas de armas bacteriologicas, de acuerdo con la convention international que firmo en 1972».

(Hagamos aqui un necesario entreparentesis para subrayar que siete meses y nueve dias despues de haber aparecido oficialmente la 'enfermedad' (el 1 de Mayo de 1981), el dia 9 de Diciembre del mismo an~o, en la ONU se llevo a cabo una importantisima votacion, Resolucion 36/96B, para negociar urgentemente una prohibicion de las armas quimicas y biologicas: 109 paises votaron en favor de la negociacion; el unico voto en contra fue el de los Estados Unidos. Es decir: despues de "lo que paso en Espan~a" estaban convertidos en la unica nacion del globo que se oponia a negociar la citada prohibicion...?  Asombroso....)

La erratica campana gubernamental de intoxication informativa, que culmina con la atribucion de todas las responsabilidades al acei­te de colza, arranca con una explication delirante. El origen de la enfermedad se le atribuye a un 'Mycoplasma pneumoniae', a una bacte­ria —el «bichito»— que viaja por el aire y se transmite por via respiratoria. Las autoridades hablan tambien, falsamente, de un "micro-plasma que se ha conseguido fotografiar en un laboratorio publico". Sin embargo, en ese momento ya resulta cientificamente insostenible la tesis de la transmision de la enfermedad por via aerea, teniendo en cuenta que el contagio se ha producido en grupos casi familiares, no en lugares masificados, y que se ha extendido por distintas areas geograficas distantes entre si. Ademas, los grupos humanos afectados no tenian ninguna relacion entre si.


Parece evidente que se trataba de crear una coartada para ocultar las causas reales de la epidemia. Empieza asi a generalizarse la impresion de que se esta ocultando informacion deliberadamente, y el ministro de Sanidad, Jesus Sancho Rof, se ve obligado a efectuar el oportuno "desmentido oficial". Muy pronto, la explicacion gubernamental de «la bacteria» y su «transmision por via respiratoria» no se puede seguir manteniendo. El dia 10 de mayo, el doctor Antonio Muro presencia la autopsia de una de las victimas y aprecia una «hiperplasia en las placas de Pleyer» en el intestino delgado, que revela la reaccion del organismo ante un toxico, y llega a la conclusion de que la epidemia esta causada por un elemento ingerido por via digestiva.


Sin embargo, a pesar de la evidencia, las autoridades sanitarias aun rechazan esta explicacion, «por ridicula», y mantienen la tesis del contagio por via respiratoria. Hay que ocultar a toda costa el origen de la enfermedad. Pero una vez establecido de forma incontro­vertible que el aparato digestivo es la unica via posible de extension de la patologia, comienza la frenetica busqueda de un nuevo chivo expiatorio que cargue con las culpas. Se descubre la existencia en el mercado espan~ol de aceites comestibles de colza importados como excedentes de la production comunitaria, con destino a la produc­tion de acero, que han sido desviados para el consume humano, y por ahi empieza a encaminarse la construction de una nueva coarta­da. Acabaran criminalizados meros estafadores que estaban beneficiandose ilegalmente de unas tasas arancelarias bajas. A partir de ese momento, se insiste en que la anilina utilizada para desnaturalizar el aceite importado es la causante de la epidemia. Pero, en realidad, ni se han utilizado anilinas, ni el aceite esta desnaturalizado. Ademas, los sintomas de una intoxication por anilinas son conocidos desde hace mucho tiempo y ninguno de ellos coincide con los que padecen los enfermos. Y dada la escasa concentration de anilina que se encuentra en los aceites al analizarlos, esta sustancia no puede ser la causante de la enfermedad.


El doctor Javier Martinez Ruiz, vocal de la Comision de Inves­tigation Epidemiologica, comienza a mantener una position critica con respecto a las tesis oficiales, lo mismo que la doctora Maria Je­sus Clavera. Despues de tabular por provincias y por dias el registro de «nuevos casos», relacionandolos con los periodos de distribucion y retirada del aceite del mercado, llegan a la conclusion de que la epidemia esta desvinculada de la ingesta de aceite de colza. «Noso-tros, en principio creiamos lo que se decia en todos los medios de comunicacion», sen~ala Martinez. «Pero a medida que, lentamente, ibamos avanzando en la investigacion, todo, absolutamente todo, era contradictorio con la tesis oficial. Ahora, podemos dar fe de que, con toda seguridad, no ha podido ser el aceite.» Como respuesta a sus aportaciones cientificas, se disuelve la Comision, para evitar la pre­sencia de ambos cientificos en ella.


Sorprendentemente, la investigacion epidemiologica se ha cen-tralizado, desde el 11 de mayo, en el CDC (Center for Disease Con­trol) de Atlanta, y esta a cargo de tres funcionarios de la Adminis­tration norteamericana, los doctores Rigau, Heath y Kilbourne. Ellos son los responsables directos de los sesgos introducidos siste-maticamente en los estudios epidemiologicos que se desarrollan, en las encuestas y en los «casos y controles». Como dijo Rafael Perez Escolar, que estudio muy a fondo el caso del «sindrome toxico»: «Es como si la autopsia del cadaver se le encomendara al asesino». Son notorias las vinculaciones del CDC con el Pentagono. Y es tambien conocida la implication en ello del centro en programas de desarrollo de armamento bacteriologico.


Los sintomas, comunes a todos los enfermos, hacen presumir la necesaria homogeneidad de la causa que ha provocado la patologia. Sin embargo, los analisis de los aceites hallados en las casas de los en­fermos ponen de manifiesto su absoluta heterogeneidad. Su composicion es distinta (oliva, girasol, pepita de uva, colza....) de partidas comerciales tambien distintas, lo quo impide atribuir la enfermedad a un solo aceite.


«A mi me encargaron la defensa de los aceiteros catalanes proce-sados, y lo primero que mis clientes me dijeron es que el mismo acei­te al que acusaban de provocar la enfermedad lo habian vendido tam­bien en Catalun~a, y por alli no habia ni un solo caso de sindrome toxico», dijo el abogado Jesus Castrillo. «Entonces me traje a Ma­drid unas muestras y pedi la practica de una prueba con cobayas, para que se determinase el tipo de lesiones que producia en estos animales. El resultado final fue que no se reproducian exactamente los sintomas de la enfermedad, pero si se producian ciertas lesiones. Pedi ver el protocolo de la experimentacion desarrollada y me encontre que las dosis que les habian dado a las cobayas, extrapoladas para un ser humano, era una cantidad enorme, algo asi como cisternas y cisternas...Como puede hacer eso el Instituto Nacional de Toxicologia, dependiente del Ministerio de Justicia? El experimento lo dirigio el doctor Tena. Despues se repitio, con dosis proporcionadas al peso de los animales y no hubo ninguna consecuencia. Aquello me hizo pensar por primera vez que detras habia instrucciones politicas.»


Todo indicaba que no se desconocia el origen de la enfermedad, sino que se trata de ocultarla por todos los medios. Si el aceite es el causante de la epidemia, parece inevitable que los demas parientes de las victimas sufran tambien los efectos de la toxicidad. Sin em­bargo, la mitad de todos los enfermos del sindrome toxico representaban un caso unico en su grupo familiar. Algo insolito, porque el paciente, al resultar afectado y dada la agresividad aguda del toxico, se trasladaba de inmediato al hospital, alejandolo asi del factor que presuntamente le habia atacado. Mientras tanto, sus familiares continuaban consumiendo el aceite, sin que nadie mas resultase afectado, al menos otros cuarenta dias. Hasta que el 10 de Junio se dice publicamente que esa es la causa de la enfermedad. Y el grupo familiar es, geneticamente, el mas homogeneo. La version oficial carecia totalmente de sentido.


Paralelamente, el doctor Antonio Muro, como director del Hospital del Rey, continuaba sus investigaciones por otros cauces, y con mayor rigor cienifico y notable exito. Le consiguio coger el pulso a la enfermedad de tal mancra que fue capaz de predecir donde iban van a aparecer nuevos enfermos. Pero en sus predicciones no hay nada magico, descubrio que el sindrome estaba relacionado con la venta de hortalizas en un mercadillo ambulante que se instalaba en distintos pueblos del entorno de Madrid. Los lunes en un sitio, los martes en otro... Si la latencia de la enfermedad era de veinticuatro horas, porque el toxico actua de forma muy aguda, bastaba saber donde estaba el mercadillo para determinar en que zona podian aparecer nue­vos pacientes. Muro llego a la conclusion de que la enfermedad la provocaba la ingesta previa de ensalada, asi que el elemento toxico te­nia que estar en los componentes de ese plato: lechuga, cebolla, tomate... Fue siguiendo distintas tesis de investigacion y descarto el aceite. Se analizaron los distintos aceites que consumian los pacientes y no tienen nada extran~o en comun. Ademas, ni siquiera el aceite de colza es el mas presente en las casas de los enfermos.


La certeza de sus conclusiones tambien le cuesta el puesto al doc­tor Muro. Seria logico que la sanidad publica espanola, angustiada por la presion de tantos enfermos, le hubiera tenido en consideracion; sin embargo, se prescindio de el de forma caciquil. A alguien le asusto que fuese capaz de descubrir lo que habia detras del sindrome to­xico. El dia 15 de junio es destituido, sin ninguna explicacion, de su cargo como director del Hospital del Rey y relegado a un sotano del Centro de Alimentacion Animal de Majadahonda, en el que carece incluso de telefono.
(cambiamos ahora los tiempos de los verbos al presente)
Desde alli prosigue su avance en la investiga­cion, utilizando el metodo tradicional de las encuestas epidemiologicas. Habla con los familiares de cada enfermo y les pregunta de don­de venian las hortalizas que se ponian en las ensaladas. Cuando dos amas de casa sen~alan la misma tienda, acude a ella y pregunta al propietario quien le suministra los productos. Si varias tiendas sen~alan a un mismo mayorista, acude a el para saber de donde recibe sus pro­ductos. Asi sucesivamente, hasta que reconstruye los conductos de venta mayorista conectados con los enfermos del sindrome toxico.

Y es curioso, todos esos mayoristas, sin excepcion, estan relacio-nados con un suministro de tomates procedentes de Almeria. Hay
que tener en cuenta que el primer enfermo aparece el 1 de Mayo, cuando es primavera en la peninsula. Y por lo tanto, tiene que ser tomate temprano, y en 1981, solo puede tener origen en Canarias, Almeria, Granada o Valencia. Bastaria que los tomates consumidos por los enfermos procedieran unos de Canarias, otros de Valencia..., para que la tesis del tomate se abandonara, pero hay un fenomeno de convergencia hacia Almeria y, mas concretamente, hacia Roquetas de Mar. En esta localidad costera hay varias alhondigas donde se subastan tomates, pero la pista seguida por el doctor Muro lleva a una exclusivamente: Agrupamar.

Cuando el PSOE llega al Gobierno, tras su victoria electoral en octubre de 1982, hereda el problema y continua actuando dentro de la linea marcada por sus antecesores. "Que mas da que estuviese UCD o el PSOE en el Gobierno?, opina Jesus Castrillo. «Estamos apuntando que el origen de la enfermedad puede afectar a los inte-reses politicos de la potencia que esta al frente del imperio, que se juega el ingreso de Espana en la OTAN.»


En la sentencia del juicio contra los aceiteros se reconoce que no ha podido acreditarse la existencia de una «relacion de causalidad», lo que realmente se apunta es una «relacion de probabilidad», algo juridicamente muy endeble. Lo cierto es que jamas se llega a de-mostrar que el aceite de colza es el causante de la enfermedad. «El tipo de lesion que sufren los enfermos hace sospechar, con toda proabilidad en un 'organofosforado'  .Atacaba los pulmones y la piel. Despues va a pareciendo una neuropatia retardada. Casi era cantado el asunto, pero habia que evitar que la investigacion se acercase a la realidad», anade Castrillo.

Las quejas y las protestas de la mayoria de los afectados se anegan en miles de millones de pesetas invertidos como indemnizaciones. Para cobrar ese dinero publico es imprescindible ser enfermo «de la colza». A quienes manifiestan que nunca han comprado ese tipo de aceite, se les «convence» de que habran contraido la enfermedad comiendo una magdalena, un churro o un aperitivo en un bar. Se emplea un argumento insoslayable: usted tiene que padecer «neumonia atipica», y como consecuencia del consumo de aceite de colza. Si no cumple este requisite, no tiene derecho a indemnizacion. Las ayudas son solo para los enfermos del «sindrome toxico». Y al frente de ese gran carrusel de millones se pone, como presidenta del Plan Nacional del Sindrome Toxico, nada menos que a Carmen Salanueva. Esta funcionaria sera juzgada y encarcelada an~os despues por sus estafas al erario publico cuando ejerce de directora del Boletin Qficial del Estado. Y eso es calderilla, comparado con el dinero que se movio a cuenta del «sindrome toxico».


Pero tambien hay muchos enfermos que nunca han consumido aceite de colza y que se siguen negando a aceptar que la enfermedad que padecen tiene ese origen, aunque con esa actitud se juegan su inclusion como «enfermo reconocido» y las sustanciales ayudas e in­demnizaciones vinculadas a esa condicion de victima del «sindrome del aceite toxico». Asi llega a calificarse la patologia durante la in­vestigacion oficial, para imposibilitar la apertura de otra via mas racional en busca de la etiologia de la enfermedad. El Plan Nacional llega a invertir mas de 300 millones de pesetas en intentar demostrar que el aceite es el causante de la epidemia. Y no lo consigue.


Es significativa la actitud de la doctora Susana Sanz, directora de la Comision de Investigacion Epidemiologica, al regresar a Espana tras entrevistarse con el doctor Eath en el CDC de Atlanta. Vuelve muy alterada y renuncia a sus iniciales propositos de investigacion, proponiendo a los vocales de la comision, entre ellos los doctores Martinez y Clavera, "hacer todos las maletas ymacharnos".
Sugiere utilizar como disculpa la ausencia del ordenador que han solicitado. Y mas tarde, al contemplar la actitud receptiva del doctor Martinez ante la investigation desarrollada por el doctor Muro, le dice: "No te das cuenta, Javier, que hay un pacto general entre todos los partidos politicos para dejar el tema del sindrome toxico tal y como esta? Tu no sabes lo que hay detras de todo esto, yo tengo informacion que tu no tienes"


Dos an~os despues de la aparicion de la epidemia, el doctor Fer­nando Montoro, subdirector general de Establecimientos y Asisten-cia Farmaceutica, en una carta que dirige a Ciriaco de Vicente, a quien el PSOE ha encomendado el seguimiento de la epidemia, ma-nifiesta que «en las reuniones de la Comision Cientifica de los vier-nes en el Ministerio de Sanidad puede afirmarse que, a nivel cienti-fico, hoy se duda de que el aceite sea la causa del sindrome». Y apunta al empleo de un nematicida en tomates como posible causa de la enfermedad, con lo que se hace eco de los resultados obtenidos por el doctor Muro en su investigacion. Mas tarde, reconoce personalmente que ha sufrido presiones para dejar de indagar sobre «el autentico origen del sindrome toxico». «Un alto cargo del Mi­nisterio me dijo que ese era un asunto que estaba muy por encima de nosotros», afirma Montoro.


"La certeza de que los compuestos organofosforados son tam­bien agentes agresivos de "guerra quimica" y la mas que sospechosa actitud desarrollada por todos los grupos politicos, amparando la postura oficial y desentendiendose del problema que afecta a tan importante numero de victimas, implica la intervencion de un poder tan grande e irresistible como para ser capaz de imponer y sostener un unanime pacto de silencio en todos», afirma Jesus Castrillo. En definitiva, solo la implicacion de los intereses de una superpotencia justificaria el despliegue de medios politicos efectuados para ocultar las causas reales de tan grave enfermedad."


Todo parece indicar que el sindrome toxico se desarrolla en dos ondas epidemicas diferenciadas. La primera de ellas se produce a principios o mediados de enero de 1981. Coincide con una enfer­medad no determinada que se desarrolla en pleno invierno en la zona norteamericana de la base de Torrejon y que afecta tambien a algunos militares espanoles. Es probable que esta primera onda epidemica sea consecuencia de algun escape provocado accidentalmente con armamento bacteriologico, cuya presencia en la base es contraria a la legalidad internacional y contraviene el tratado bilateral que permitio su creacion. Un serio inconveniente en tiempos de la «OTAN, de entrada, no».

Jesus Castrillo concluye:
"Con la segunda onda, mediante tomates toxicos tratados con pro-ductos organofosforados, se trataba de inducir una epidemia mas amplia, mas extendida, cuyos signos y sintomas no solo abarcasen los de la primera, sino que los agravasen, de forma que al derramarse la en­fermedad no solo en Torrejon de Ardoz, sino por una gran parte del territorio nacional, Torrejon fuese solo un arbol mas, y sin importancia cualitativa, en la atormentada geografia de la enfermedad. Toda la mentira generada en torno a la investigacion era precisamente para ocultar el origen de esa segunda onda epidemica generada intencionadamente, envenenando unas partidas de tomates en Roquetas de Mar."


La razon de Estado y el pacto de silencio entre los grandes partidos impidio que se aclarara quien estaba en realidad detras de aquel envenenamiento masivo, que pudo ser provocado por la mano negra de los servicios de inteligencia norteamericanos. Veinticinco an~os despues, sigue vigente la llamada de atencion que hizo el Working Group de la Organizacion Mundial de la Salud: «Mientras siga sin descubrirse la causa precisa que la provoco, no puede tenerse la seguridad de que este tipo de enfermedad no vuelva a repetirse».

("La CIA en Espan~a", Alfredo Grimaldos. 2006)

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"La CIA en Espan~a" es un libro-denuncia fundamental, especialmente, claro, para los espan~oles. La trancision de la dictadura a la llamada 'democracia' y todas las alcantarillas y cloacas por las que se indignifico la vida politica y social en la patria para que se cumpliera el 'dictum' del Terrorista del Ferrol de que todo se quedaria "atado y bien atado", sin la CIA hubiese sido imposible. Y esto es algo que debe estar muy presente si queremos entender la historia contemporanea de Espan~a desde que el 'Paquete Ferrolano' (como lo llamaba Ramon Sender), en la decada de los cincuenta, le vendio miserablemente la patria al Imperio norteamericano.


















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